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Capitulo 4: Mucho ruido

Capítulo 4

Mucho ruido

Nota del editor: Este capítulo está armado a partir de fragmentos de mensajes de texto, compilación digital de publicaciones seleccionadas entre las más virales en redes sociales tras la aparición de Felipe Bermúdez, presunto abducido alienígena, según la curaduría del editor. Se han omitido insultos, amenazas y lenguaje discriminatorio. Y al final, una visita inesperada.

La temperatura aumenta vertiginosamente en las redes sociales. Nadie hubiera imaginado que un país como Costa Rica, tan pequeño, modesto, poco mediático y sobre todo “pura vida”, hubiera sido destacado en las portadas de algunas importantes páginas de alta circulación internacional. En Madrid, España, por ejemplo, en la portada de una conocida revista digital se dejaba ver:

“Posible caso de avistamiento de OVNIS en Cabuyal, Costa Rica”, y en el centro: la imagen de Felipe formalmente vestido, mientras un cono de luz azul tenue le alumbra desde el cielo.

A veces la imaginación se desborda y las situaciones de bullying, lamentablemente, también. Hace un par de días, se hizo viral un post en Twitter.

Twitter (ahora X): Un post mostrando la imagen en forma de caricatura, de un hombre y dos vacas cómodamente sentados dentro de la tapa de una olla de presión gigante que volaba por el aire a gran velocidad… y más abajo el texto: “Excursión todo incluido por la Vía Láctea”.

Este post molestó mucho, no solo a Felipe, que ya se estaba hartando de tanta exposición mediática, sino también a toda la familia, que cada día perdía más la esperanza de que esta ola gigante desapareciera algún día. Ni siquiera los pocos comentarios respetuosos y agradables que circulaban por las redes eran bien recibidos.

Comentario de Maruja Vargas en Facebook, en el grupo “OVNI Costa Rica VERDAD”

Felipe es el elegido; las marcas en su mano son la evidencia. ¡Qué dicha que es tico! Están diciendo por ahí que lo van a subir de nuevo para estudiarlo más a fondo”. ¡Qué emoción!

En ocasiones se dejaban ver publicaciones con tono humorístico y tintes políticos, que quizá en otro contexto hubieran despertado alguna sonrisa, pero no en este momento.

Y qué decir de los mensajes alarmistas y malintencionados, que intentaban crear pánico entre sus seguidores. Podrían incluso crear una situación embarazosa para Felipe, que ahora, como cara visible y figura pública, estaba siendo escrutado y también juzgado por la población.

WhatsApp - Cadena viral compartida en grupos familiares

“CUIDADO CON LOS MARCIANOS. Dicen que ya están en la zona oeste y le están borrando la memoria a la gente. No deje salir a sus hijos solos. Esto ya pasó en Chile y en Veracruz. Se confirma por un señor de Alajuela, Costa Rica.”

La avalancha digital había crecido como una tormenta tropical fuera de control. Felipe, que nunca tuvo nada que ver con las redes sociales y que apenas por asuntos profesionales solo usaba WhatsApp y correo electrónico, estaba ahora en el centro de un huracán informativo que ni entendía, ni podía controlar.

—Felipe, esto hay que detenerlo ya —exclamó Lisset muy enojada y a punto de estallar, mientras su mirada comenzaba a humedecerse. —Nos está haciendo daño a todos en casa.

Felipe muy pocas veces la había visto tan irritada y se asustó. Rápidamente se levantó del sillón, apagó la tele y corrió a abrazarla, tratando de calmarla. Lisset, entre sollozos, le recordó:

Nos unimos desde el principio en familia para tratar de apoyarte, pero ya no hay manera.

—Lo sé —susurró Felipe—. ¿Pero cómo paro esto?

—Prometo que a partir de hoy se acabaron los ensayos frente al espejo del baño, las entrevistas, todo —anunció.

Felipe había incorporado a su rutina diaria largas sesiones de ensayo ante el espejo. Se despertaba una hora antes que los demás y duraba casi una hora entre sus labores de higiene y sus ensayos frente al espejo. Estaba asumiendo un rol para el cual no estaba preparado, y necesitaba estar listo para lo que aparezca: una entrevista, una llamada telefónica, un patrocinador de algún proyecto, un fanático. ¿Quién sabe?

Tomar la decisión de cortar con todo y volver a ser el mismo hombre gris y apagado de siempre requería coraje y estaba dispuesto a asumirlo para salvar a su familia, pero eso no bastaba. Junior se dio cuenta inmediatamente.

—Eso no es suficiente, papá —dijo Junior, levantándose ruidosamente de la mesa, donde siempre permanecía en silencio y aislado del resto y en total desacuerdo con el curso que tomaron los acontecimientos. —Intentó decirles, se los dije que esto iba a pasar —, pero se contuvo; no era necesario echar más leña al fuego.

Se acercó a sus padres lentamente, respiró profundo para tratar de calmarse y encontrar la ilación perfecta para exponer su punto de vista.

—Este enredo —exclamó— lo provocó Milagros y su obsesión enfermiza de buscar marcianos donde quizás no había, ni hubo nada.

Ella convocó a la prensa. Ella les dio material a los insaciables influencers, que querían más, y ella, por supuesto, les daba más.

Opino que, si ella armó toda esta locura, que nos ha expuesto al mundo y nos ha convertido en ratas de laboratorio, entonces ella tiene que desenredar todo esto de una vez.

—¿Y cómo Junior? ¿Tenés algún plan?, preguntó Felipe.

—Podemos hablarle y convencerle de que tiene que retractarse y decir en público y en todos los canales donde dio sus disertaciones extravagantes que se equivocó, que exageró algunas cosas. Ella va a entender que esto se fue de control.




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