Frío...
Mucho frío...
-Entonces, abrí los ojos, seguía vivo, me había dormido sobre el suelo de mármol, contra aquellas enormes puertas detrás de mí, con la vista borrosa alcancé a ver la bengala junto a mis piernas, lacúalcomenzó a reducir su brillo poco a poco hasta desaparecer, quedando solo con mi linterna; un suspiro escapó de mis labios, acerqué una mano hacia mi pecho y otra hacia mi rostro, nunca pensé sentirme tan felíz de hacerlo; todo lo quevíme aturdió, luego de cerrar los ojos novínada más que oscuridad, pero no duró demasiado: una figura estuvo frente a mí, tomando mi brazo mientras dejaba algo ahí, intenté observar aquello, era mi brazalete; estoy seguro que fue una pesadilla, ya que pude voltear y verla ahí.
Isabel...
Pero más pequeña, esta recibía ese mismo brazalete, nunca la había visto así, aunque estaba confundido, pude sentir como ambos fuímos abrazados mientras una risa resonaba hasta desaparecer.
Sólo fue un sueño, ese lugar afectaba la cabeza de cualquiera...
Sin opciones, me levanté con dificultad con ayuda de aquellas consolas de metal a mis lados, podía sentir como mis piernas pesaban como rocas, pero no quería detenerme, aquel sueño solo avivó mis deseos de verla de nuevo. Así que, ya de pie, me agaché un segundo y recogí nuevamente mi linterna; usando la luz para ver aquellas bases. Asimismo, noté como en la consola derecha había cuatro espacios circulares, mientras que en la contraria había un pase para tarjetas y algunos botones.
De repente, las palabras de Scarlett regresaron a mi mente, traté de enfocarme en ellas lo más que pude, ella lo había dicho antes, como era posible entrar, claro: mi tarjeta de seguridad y los juguetes. Por lo que, tomé aquellos objetos para dejarlos en los cuatro espacios de la cabina, incluyendo la manta, por más absurdo que fuese, después presione un botón verde que decía: encender; finalmente, pase la tarjeta de identificación por dónde me decía. Después, tan solo me quedé de pie, esperando entre suspiros de cansancio, que algún mínimo resultado fuese visible.
Entonces, como si fuese casi magia, unos parlantes abandonados que tenían las consolas hablaron, por medio de una voz que me erizó la piel, pues sonaba corrupta y distorsionada— ¡Damas! ¡Caballeros! ¡Niños! ¡Niñas! ¡Sean bienvenidos al paraíso! ¡El lugar que competirá con nuestros bellos bosques! ¡El jardín Slunce!
Se abrieron las puertas...
Con un estridente chirrido ellas me abrieron paso, no lo podía creer, jamás había visto algo igual, un terreno enorme, lleno de pasto tan verde como en los sueños, si, como en los sueños, ni siquiera en las montañas del bosque se podía ver así; arbustos, algunos senderos de piedra, incluso un árbol; Pero lo que más destacó, fue al subir la cabeza, ver una enorme cúpula de cristal cubriendoaquel terreno.
Había llegado...
El jardín Slunce...
Luego me adentré hacia ese lugar, casi dejaba olvidada la tarjeta de identificación que tomé para abrirla, Scarlett tuvo razón; ahora, solo debía encontrar a la tal Sunlight, aunque no conocía su apariencia, confiaba en que fuera tan buena como aseguró Scarlett. Sin embargo, al acercarme más me topé con uno de los árboles, el cual era un sauce llorón, donde venían unos extraños tarareos, al buscar con mi linterna, me topé con una chica sentada en la rama más grande de aquel sauce, estaba de espaldas viendo al cielo: una chica de cabello azabache recogido en dos hongos con tres picos cada uno, picos; sus brazos cubiertos desde el antebrazo con unas mangas blancas con decorado naranja transparente; y una capa dorada con degradado al naranja; a pesar de la luz, ella no se movió, de hecho, comenzó a balancear las piernas sobre esa rama.
¡Clash!
Las puertas se cerraron...
De inmediato me voltee con mi linterna hacia las mismas,efectivamente, se había cerrado por completo, tan solo estaban algunas pantallas a los lados de esa entrada, no había salida alguna por dónde regresar. Por lo que regresé mi vista hacia ella, Pero ya no estaba ahí, asimismo, aseguré aún con él gafete de seguridad mi bolso, mientras buscaba con mi linterna hacia cualquier dirección para encontrarla.
Nada...
Solo bastos pastos...
Pastos...
—¡Bu!
Rápidamente retrocedí y grité del susto, frente a mí al buscar hacia la derecha se encontraba ella,aquella chica de cabellos extravagante, Pero como todo en ese espantoso lugar, al ver su rostro, en vez de encontrar ojos, solovíunos orbes dorados en medio de manchas negras como si fuese sus ojos; no pude evitar sentir mi piel erizarse ante eso. En cambio, la chica solo se alejó emocionada, para mí sorpresa, flotaba igual que Bellinay, así que soltaba risas mientras agitaba las piernas en el aire.
—¡Ay no lo creo! ¡Eres un humano! ¡Ja,ja! —exclamó entre risas alegres, de la nada su cuerpose desvaneció en brillos dorados hasta formar una especie de rastro dorado, el cual comenzó a rodearme una y otra, y otra vez, al grado de causarme mareos al momento de alejarse— Cabello rojizo, piel morenita, suéter, pantalón gris, zapatitos marrones... ¡Pupilas negras! ¡Eres un humano! ¡Ja,ja,ja,ja! ¡Hacía tanto que no veía uno— exclamó mientras aplaudía y señalaba cada parte de mí, yo solo podía sujetarme la cabeza para intentar pasar aquella sacudida!
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Editado: 10.09.2026