— Alessia
Norte de Escocia; casa frente a la playa de Ethan
Entreabro mis ojos incorporándome en aquella cama que se siente tán cómoda que provoca que una sonrisa salga de mi rostro.
Lo primero que veo es el techo de una casa acompañado de unas olas que se escuchan muy cerca de mi. Poco a poco mis últimos recuerdos vuelven y recuerdo al fin.
«¡Cierto!, alguien me inyectó algo!»
Dije dentro de mi recordando al imbecil que mientras me dormía me dijo.
—¡Estás muy lejos de casa preciosa! — en un tono posesivo y sadico que hizo que el miedo me dominará por completo al recordarlo. ¿Quien era ese imbecil? ¿Si no fue el inepto que supuestamente me secuestro quien lo hizo?.
Miro a mi alrededor y todo está hecho un desastre. Las sillas de la mesita de comer están todas rotas, La comida estaba por todos lados.
«¡Ese maldito!» se me cruzo por la mente al volver a sentir algo de hambre.
Gire mi cuerpo en dirección al otro lado al escuchar algunos lamentos de alguien y me sobresalto dando un brinquito al notar que aquel chico que me había dicho que me secuestro estaba sentado en un mueble color beige y los dos sujetos estaban en el suelo amarrados y balbuceando de dolor.
«¡Vaya, si que sé dieron duro!» dije dentro de mi al notar que todos estaban muy adoloridos y con moretones por la pelea.
Aquel chico de cabello pelirrojo carmín me miró y noté casi al instante que estaba un poco cansado y con sus manos hinchadas.
— tenemos que irnos— me dijo haciendo mucho esfuerzo para levantarse de aquel mueble que aparentaba ser algo viejito pero cómodo y acogedor.
—¿A donde?, ¿Y porque crees que voy a hacerte caso? —le conteste algo indignada. ¿Como es que piensa que me secuestra y tengo que hacerle casi en todo?.
— Además ¿Quiénes son ellos?, ¿Y porque me sedarón? — le pregunté ligeramente curiosa y más que todo confundida al no saber que estaba pasando en esa casa.
— No lo sé dímelo tú — me dijo mirándome y al mismo tiempo haciendo señas con las manos para que le diera una respuesta.
—¿De qué hablas?, ¿Como voy a saberlo si te estoy preguntando imbecil? — le contesté confundida y con rabia al escuchar su respuesta.
—¿Tienes novio o marido? — me preguntó sin rodeos mirándome a lo ojos causandome aún más confusión. ¿Quiere coquetearme pero me amarra a una cama soldada al suelo?, ¿Que le pasa?.
—¿No crees que es el peor momento y lugar para coquetearle a la chica que acabas de secuestrar? — le dije pensando en lo loco que está.
—¡ Además, ¿Eso que tiene que ver con ellos?! — le grite sacando toda mi rabia y reflejando ira en cada parte de mi cuerpo, exigiendo una respuesta.
El me mostró el dorso de su mano sumamente hinchada y con sangre y señaló el dedo anular haciendo referencia al anillo que yo llevaba puesto. Un regalo de mi madre antes de fallecer, un anillo de plata con detalles en oro y un diamante pequeño lo valoro mucho porque me lo compro con sus ahorros ya que mi padre fue siempre quien tuvo el control del dinero.
—No te lo voy a dar, es mío— le dije pensando que quería quitarmelo para quedarse con el.
—¿Estas loca?, se ve que no prestas atención, Ellos dicen que tú marido los contrato para llevarte a casa porque habías huido con tu amante, dime, ¿Soy tu amante?, ¿No verdad? Entonces explícame — me dijo tirándose y suspirando en aquel sillón mirándome a los ojos.
Sus ojos grises me miraban tan profundo que sentía que mi alma era transparente ante el. Cuando estaba a punto de insultarlo por pedirme explicaciones cuando me tiene amarrada a una cama me cuestione;
«¿quién fue si yo no tengo marido?»
Pensé y en cuestión de segundos la imagen de aquel maldito gusano se posó en mi cabeza.
—¡Andrés!, ese maldito— salió de mi boca de repente y enseguida me quedé en silencio pensando.
«¡Fue Andrés!» grite dentro de mí mientras mis lágrimas se escapaban y ya no quise seguir hablando.
—¿Andrés?— dijo aquel hombre preguntando para saber quién era él. Se dió cuenta de que algo estaba mal cuando me vio llorar, voltear mi cabeza a un lado por vergüenza así que me dijo.
— Perdón, lo siento mucho voy a devolverte a tu casa pero deja de llorar, ¡Por favor!, lamento haberte separado de tu esposo.— guardo silencio unos segundos mientras sostenía su cabello y apretaba los puños.
Todo eso a mí parecer me lo dijo porque creía que tras haberme separado de mi familia y mi supuesto esposo me sentía devastada y triste creo que este chico tiene mucho amor en su vida para tener ese tipo de ideas ya que seguro mi padre está en su cuarto con su nueva esposa haciendo cochinadas.
Yo lo miraba por el reflejo que veía de él en el jarrón de vidrio que estaba en la mesita al lado de la cama donde yo me encontraba
«Me perdí en mis pensamientos..»
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Editado: 04.10.2026