— Teresa Valenzuela
Ciudad de Arnolia; Durante el crudo invierno
Llevo mucho tiempo preguntándome: ¿Hasta cuándo viviremos así?, todo está bien mientras estamos en verano pero cuando llega el invierno la nieve cubre todas las carreteras y sin importar cuánto nos esforzamos siempre se tapan las carreteras nuevamente como si nada. Cuando hablamos con los alcaldes nadie nos hace caso. Solo nos prestan atención cuando hay abogados de por medio o alguien con conocimiento de la ley que esté apoyandonos.
Así que decidí que voy a estudiar derecho y a pelear con ellos el resto de mi vida para que el pueblo pueda vivir sin miedo al "invierno".
Me retrasé un año en la universidad porque decidí trabajar como asistente de una abogada de la ciudad para aprender de ella. Así que este año voy con todo. Me despido de mi madre quien me da un enorme beso y un abrazo.
Diciéndome que está orgullosa de mi. No le he dicho que tengo novio. Creo que se enojará cuando le diga que llevo unos 4 años de relación con Felipe. Pero decidí esperar hasta tener los 18 para que no me dijeran que no puedo verlo. Voy entrando a la universidad cuando volteo y me doy cuenta de que el señor Juan ya no está trabajando como guardia de seguridad y en cambio hay un muchacho de cabello color café con ojos azules. Está bien guapo pero no tanto como mi Felipe. Ni le hago caso y sigo de largo sintiendo una mirada clavada en mí espalda .
«Lo ignoro»
—¡Hola!— me sobresalto al ver que el chico que ahora es guardia de seguridad salió de la nada y está frente a mí.
— Buenos días, ¿Que pasa?, ¿Necesitas algo?— le dije sin darle tiempo a nada. Provocando una leve mirada de disgusto de parte de él. Es como si le molestara que fuera fría con el. Pero es que tengo novio y además ¡no sé quién es!
Me miró de arriba abajo provocando que me sienta incómoda por aquellas miradas y aquel silencio aterrador que se formaba entre los dos.
«Saque mi teléfono»
— Hola, mi amor puedes llevarme a casa hoy, es que hay un chico aquí que me está haciendo sentir incómoda— le dije a Felipe sin rodeos para que entendiera que la situación me estaba asustando. El me contestó que si y en menos de 10 minutos estaba allí en su auto y salió de el desafiando a este chico extraño.
Este chico que a Felipe y a mi nos pareció sumamente extraño nos miraba mientras se iba a otro lado .
Los días pasaron y Felipe no se despegó de mi lado. Aquel chico aterrador me seguía asustando porque de repente aparecía todo el tiempo en los lugares donde yo estaba y eso me daba algo de miedo. Siempre que lo cachaba viéndome se quedaba mirándome y se reía en mi cara. Como disfrutando mi terror.
Felipe tuvo que viajar ya que su madre no vive en el pueblo y como enfermo el fue hasta su casa para cuidarla, pero antes de irse para estar seguro o algo tranquilo me enseñó algunas técnicas de defensa personal y cuando se aseguró de que aprendí bien se fue.
Aunque eso no quita que me sienta aterrada.
«Dos días después»
El día en que se supone que el debía regresar al pueblo caminaba por las calles de mi casa en dirección a la de él y sentí que alguien me seguía.
«Me llené de pánico»
Volteé de repente y vi a ese chico detrás de mí. Tenía un suéter negro con capucha y una gorra puesta al revés que dejaba ver su cara completamente. Me miró y empezó a reírse de mí mientras decía.
—¿Qué pasa, ya no eres tan valiente?— me dijo sonriendo al mismo tiempo que sacó un cuchillo y jugaba con la punta de éste mientras me miraba.
—¿Dónde esta tu novio?— me preguntó alzando una ceja.
— ¡Está aquí!, así que no me obligues a llamarlo— le dije para que no sintiera felicidad al verme aterrada.
— ¿Qué dices?, creo que aún no llega cierto?— ¿Cómo es que sabe eso?
»Camina hacia mí«
—¡No te acerques a mí!— le dije gritando lo más fuerte que pude. Por si acaso alguien caminaba se diera cuenta y me ayudara.
—Tranquila, estarás bien...yo voy a salvarte de tus pecados— me dijo riendo y mis lágrimas salían de mis ojos sin parar. Nunca había sentido tanto miedo en mi vida. Y pensar que Felipe me dijo que él iba a venir por mí para que no saliera. De haberlo hecho y que este hombre le hubiera hecho daño jamás me lo hubiera perdonado.
»Salgo corriendo«
El va de tras de mí a una velocidad impresionante. Logra atraparme y me tira en el suelo dejándome completamente inmóvil y aterrada.
»Abusa de mi«
Luego de su acto asqueroso. Me mira, acaricia mi cabello y besa mi cuello.
“Me siento completamente asquerosa, ¿por qué tuvo que pasarme esto a mí?"
Levanta su cuerpo a medias poniendo su cuchillo en el suelo y empieza a decir.
—Tranquila, tu dolor acabará pronto— me dice haciendo que no pare de llorar cuando se repente.
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Editado: 04.10.2026