Atrapada Sin Querer

Capítulo 26

Termino de hacer un último trazo y dejo el lápiz en la mesa. Me encanta como están quedando los planos, es un plan ambicioso, pero creo que va a resultar. Le doy otra mordida a mi sándwich y aprecio mi obra de arte, estoy muy satisfecha con el resultado.

 Camino hasta mi teléfono cuando lo escucho sonar, contesto.

—Hola mi bella Twinkles —la profunda voz de Francisco me hace sonreír. Me acomodo en mi silla—, ¿Ocupada?

—Hola, bomberito sexy —jugueteo con mi lápiz—, estaba terminando unos planos, pero ya iba de salida.

—Te invito a cenar ¿Te gustaría?

—Muero de hambre, así que me parece bien —dejo mi sándwich a medio morder y me pongo de pie.

—Perfecto, ¿Paso por ti o nos encontramos?

—Estoy con auto, así que mejor pásame la dirección por mensaje y nos vemos ahí —propongo.

—Está bien, Twinkles —Terminamos la llamada.

Recojo mis cosas y salgo de la oficina, cuando estoy dentro del auto me llega un mensaje de WhatsApp, coloco la dirección en el GPS.

Llego al restaurante, había pasado varias veces por aquí, pero nunca me había animado a entrar. Apago el motor y decido esperar a mi bombero dentro del auto, no tengo que esperar mucho cuando veo la motocicleta de Francisco, se ve muy sexy con su casaca de cuero, lo veo dejar el casco sobre su motocicleta. Sus ojos recorren el estacionamiento, cuando me encuentra sonríe de lado y se acerca a mí, bajo del auto al momento que lo tengo al lado.

—Hola bella Twinkles —saluda con entusiasmo, luego se inclina y me da un pequeño beso en los labios—, ¿Me extrañaste?

Uhmm —finjo pensarlo—, tal vez.

—¿Vamos? —asiento y empiezo a caminar a su lado, siento la punta de sus dedos juguetear con los míos, parece indeciso, así que me armo de valor y entrelazo nuestros dedos. Es la primera vez que caminamos de esta manera.

Entramos al restaurante, es bastante acogedor.

—¿Has probado la comida japonesa?

—No, pero siempre he querido probar.

—Genial. —Me jala de la mano hasta una mesa.

******

—¡Te juro que lo intento! —exclamo haciendo una mueca. Llevo batallando con los palillos, pero por más que lo intento la comida no quiere llegar a mi boca.

—Déjame ayudarte —ríe moviendo la cabeza. Con sus palitos agarra un poco de la comida y la dirige a mi boca, lo miro achicando los ojos—, vamos abre la boca. ¿Quieres morir de hambre?

Hago una mueca y abro la boca, parece complacido cuando mete la comida en mi boca.

Seguimos comiendo de esta manera, aunque igual no dejo de intentar hacerlo por mi cuenta.

—Oye Twinkles —me llama—, ¿Como van las cosas con el pequeño hombrecito?

Mastico el Sashimi antes de responder.

—Hablé con Kathia y me dice que todo está caminando de la manera correcta —Estoy emocionada—, solo es cuestión de tiempo.

—Estoy feliz por ti y por él. —Acaricia mi mejilla—. Serás una excelente mamá.

Dejo un pequeño beso en sus labios en agradecimiento. El sonido de su teléfono nos interrumpe. Francisco contesta y tras una breve conversación corta la llamada.

—Lo siento mucho, Twinkles —se disculpa—, pero debo regresar a la estación, hoy no tienen mucha gente ahí y me necesitan para cualquier emergencia.

—No te preocupes —lo tranquilizo. Entiendo que su trabajo es importante, pero me hubiera gustado pasar más tiempo con él.

Francisco paga la cuenta y me acompaña al auto.

—Te prometo que mañana paso a verte en la noche —asegura. Pasa sus brazos en mi cintura y me acerca a él. Por instinto me pongo de puntitas y paso mis manos por su cuello, deslizo mis dedos por su sedoso cabello, me encanta hacer eso. Él se inclina acortando la poca distancia que aún hay entre nuestros labios.

Su boca como siempre es habilidosa, y me arranca suspiros. Sus labios se pasean por los míos, probándolos. Sus besos me dejan ansiando por más, muerdo ligeramente su labio inferior haciendo que él suspire profundamente.

—En serio debo irme ya —susurra contra mis labios—, pero tú eres traviesa y me lo pones difícil.

Suelto una pequeña risita y dejo un último beso antes de alejarme.

—Anda a salvar vidas, bombero sexy. —Le doy un leve empujoncito en su pecho—. Nos vemos mañana.

Francisco asiente y me besa con rapidez, luego camina hasta su motocicleta.

 

<< ¡Sexy! >>

 

Cuando ya no puedo ver su motocicleta decido caminar un poco, aun no tengo ganas de regresar a casa.

Camino mirando las tiendas y la gente pasar, una tienda capta mi atención y con una sonrisa entro en ella.

—Buenas noches, señorita. —Una señorita se acerca a mi—. ¿Le podemos ayudar con algo?

—Solo estoy mirando, muchas gracias.

Con una sonrisa asiente y se aleja. Camino por los estantes mirando las pequeñas ropitas. Con cada prenda que miro mi sonrisa se ensancha más, sin poder contenerme ya tengo varias cosas en mis manos. Desde biberones, juguetes y pañales hasta varias prendas de lo más encantadora.

Pago mi compra y regreso al auto más feliz que nunca, ansío poder probarle todo a mi pequeño.

Ya he comprado las cosas más esenciales, principalmente conseguí una linda cuna, pero aún me faltaban pañales y ese tipo de cosas. Debo admitir que he comprado tanta ropa que podría montar mi propia tienda, pero nunca puedo contenerme cuando veo una de estas tiendas, pierdo totalmente la cabeza.

******

Dejo todo en la habitación que designe para Dormilón, acomodo la ropa en los cajones y guardo los pañales y demás cosas que compre.

Regreso a la cocina justo cuando mi teléfono suena escandalosamente sobre el mesón.

—Hola Kathia —contesto—, ¿Cómo va todo?

—Hola, Vanessa —su voz seria me pone alerta enseguida—, no te tengo buenas noticias.



Nicole. G.R

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En el texto hay: bomberos, amor y dolor, amor y romance

Editado: 14.11.2020

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