El jefe, sus reglas...y yo

Capítulo 3. La propuesta.

Lucero llegó a trabajar por primera vez con Baltazar, este empezó con su discurso y ella se cubría su rostro.

—Atiende Lucero, ¿qué pasa?

—Soy alérgica a su perfume.

—Aqui está lo que el cliente quiere, entregó una carpeta, los quiero para hoy.

—Unjum.

—Lucero, te agradezco que no me falles, necesito que tengas desarollado el contenido del marketing —ella lo miró con los ojos bien grande y sin hablar— cuando regrese en la tarde lo quiero todo listo.

—Unjum. —respondió, pero en su pensamiento guardó lo que pensaba— Viejo abusivo, solo porque necesito el dinero, espero que me pague.

...

Lucero trabajaba en el proyecto que le había puesto Baltazar, este abusivo hombre andaba de fiesta con su amante, pero ambos traidores no se saben que, justamente ese día la esposa de ese sucio jefe iría por él.

—¿En dónde está Anastasia? —preguntó la mujer al ver a Lucero quien levantó la vista sin poder responde— ¿Tú quién eres?

—Lucero, estoy trabajando en unos diseños.

—¿Y mi esposo? —Lucero solo la observó— mi esposo es Baltazar, ¿Está en su oficina?

—No.

—¿En dónde está?

—No lo sé, vino un momento nada más a darme está tarea y se fué, luego no he visto acá a nadie más que a seguridad, ¿Por qué? Disculpe, pienso que por ser fin de semana.

—Esos dos, ya lo sospechaba. —la mujer se quebró y Lucero se sorprendió— Anastasia es una hipócrita, ya lo sospechaba y quería cerciorame...son...amantes, nooo lo puedo creer.

—¿Usted llora por ese señor?, bueno por el jefe Baltazar, es un poco extraño...y nooo no creo que Anastasia tenga estómago de meterse con ese viejo panzón y asqueroso, perdón ¿Usted por qué llora? Es muy linda y elegante, no entiendo.

—El me debe respeto, soy su esposa, me dijo que estarían sacando un proyecto, pero te contrató a tí para eso mientras están juntos.

—Señora, no diga eso, Anastasia no creo que tenga estómago para hacer lo que usted dice... perdóneme pero, ¿cómo hace usted? El jefe huele asqueroso, ese perfume tan peculiar, sus ropas floreadas y para el colmo su aliento de dragón. —la mujer sonrió en medio de lágrimas.

—La verdad es que sí, tienes razón muchacha. —Lucero sonrió entregándole una servilleta para las lágrimas a la esposa de su jefe.

—Es muy bonito lo que haces —dijo observando su diseño— deberías de trabajar para la empresa de Gael Campbell, sus publicaciones están por todos lados.

—Aun no me gradúo de la universidad, pero necesito el dinero.

—Lucero, eres talentosa. —dijo la mujer tomando uno de los diseños ya impresos en las manos— ¿Sabes?, te pareces a alguien que conocí muy bien. Físicamente claro está, en este tiempo, dos gotas de agua.

—Imposible, aunque dicen que tenemos un doble. —sonrió— imagínese si eso fuera cierto.

—Hasta tu sonrisa, eres idéntica a la señora Lancaster —Lucero se quedó en silencio— era maravillosa, una gran mujer, con ella aprendí muchas cosas, trabajé para ella hasta que me casé con Baltazar.

—Lo peor que hizo, dejar su trabajo para andar con semejante señor, perdón, bueno...en caso que fuera cierto que es infiel, ¿Qué hará?

—Lucero, ese es mi hombre, no se lo voy a dejar a nadie.

—Qué bárbaro, —puso rostro confundida— no entiendo, pero...¡si huele mal! ¡¿Qué le ven?!

La mujer rió nuevamente terminando de recomponerse después de haber llorado, se quedó fijo observando las imágenes.

—Yo me enamoré de él desde muy joven, es mi esposo, el padre de mi hijo, yo solo veo la familia, y Anastasia le ve el dinero.

—Increible que Anastasia haga eso que usted dice...

—¿Cuánto va a pagarte mi marido por esos diseños? —preguntó repentinamente la mujer— dime....

—Supongo que miserias, es tacaño y hasta ofensivo con lo que paga..

—Yo te los voy a comprar muy bien ese trabajo que estás haciendo, y tú no le dirás nada, simplemente te retiras y no trabajes para mi esposo, mira, la empresa de Gael Campbell busca publicista, mi hijo trabaja para él, se ha negado a trabajar para su padre, ha sido un problema, pero yo lo apoyo.

—Su hijo...osea, se graduó, ¿pero no para trabajar para su padre?

—Exacto. —respondió la mujer.

—Bueno me imagino qué, sabe que no le pagará lo suficiente. El señor Baltazar se aprovecha de la gente con necesidades.

—Y Anastasia se aprovecha de su debilidad por las jovencita, él le cumple sus caprichos, todos sus capricho, mira en dónde están, —le mostró una foto de un hotel, y Lucero se estremeció— Yo lo sabía, él quiere hacerme creer que estuvo trabajando, pero yo le daré una lección.

—¿Por eso quiere comprar mis diseños? —preguntó Lucero sin dejar de diseñar.

—Por eso, y porque se merecen lo peor....Lucero me caes bien, no dejes que se aprovechen de tí.

—Entiendo, Anastasia es mi amiga y yo no sabía que era la amante del cerdo esposo suyo...me engañó a mí también para que hiciera un trabajo que es de tiempo, con razón se reía a carcajadas, ahora entiendo, son burlas.




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