OCULTAS ALGO ¿NO?
—¿Eres Damián? —preguntó Marco sin apartar la vista del joven.
—S-sí... ¿Quiénes son ustedes?
—Somos detectives. —respondió Eithan con calma.
Marco soltó un pequeño suspiro ante la vaga respuesta de su compañero.
—Él es el detective Eithan y yo soy el detective Marco. Queremos hacerte unas preguntas sobre la noche del asesinato de Valeria Montenegro.
Damián palideció. Miró de reojo la puerta de su apartamento y luego a ambos detectives.
—P-pueden tomar asiento...
Los tres se acomodaron en la pequeña sala. Damián permaneció de pie unos segundos antes de sentarse frente a ellos.
Marco abrió una libreta.
—Empecemos por algo sencillo. ¿A qué hora saliste de la cafetería esa noche?
—No... no lo recuerdo con exactitud.
—¿Aproximadamente?
—Como... a las once.
—¿Volviste directamente a tu casa? —preguntó Marco.
Damián tardó unos segundos en responder.
—Sí.
—¿Sin detenerte en ningún lugar?
—No.
—¿Estás seguro?
Damián comenzó a mover una pierna con nerviosismo.
—Sí.
El silencio se hizo incómodo.
—Tenemos una grabación donde se te ve cerca del lugar donde apareció el cuerpo de Valeria. —continuó Marco.
El joven bajó la cabeza.
—Lo sé...
—Entonces explícame por qué estabas allí.
Damián respiró profundamente.
—Ese era mi camino de regreso.
—¿Escuchaste algo?
—No.
—¿Viste algo?
—No.
—Damián... una chica murió esa noche y dos más días después. Si sabes algo, este es el momento de decirlo.
—Ya les dije todo lo que sé.
—Curioso... —murmuró Marco—. Porque desde aquel día no has vuelto al trabajo y, según el encargado del edificio, tampoco has salido de aquí.
Damián guardó silencio.
—¿Tienes miedo de alguien? —preguntó Eithan por primera vez desde que comenzó el interrogatorio.
El joven levantó la vista de golpe.
—N-no...
Marco continuó.
—¿Conocías a Valeria?
—No.
—¿Hay alguna razón por la que alguien quisiera hacerte daño?
Damián negó rápidamente.
—No... ninguna.
Marco cerró la libreta. Las respuestas eran demasiado cortas, demasiado cuidadosas, parecía que el muchacho medía cada palabra antes de pronunciarla.
—Por el momento es todo —dijo mientras se ponía de pie—. Pero no salgas de la ciudad. Es posible que volvamos a necesitar hablar contigo.
Damián asintió sin decir una palabra.
Cuando los detectives abandonaron el apartamento, Marco esperó hasta que la puerta se cerrara antes de hablar.
—Nos está ocultando algo.
—La pregunta es qué.