La Estrada Y El Fantasma De Maglina

EPILOGO

América había acudido al área del comedor, compro una hamburguesa y se sentó sobre una banca de concreto para observar el atardecer mientras comía.

Muchos de los alumnos ahí ya se habían retirado a su dormitorios, el aire estaba frio, pero cómodo. Y la luz que rebotaba sobre los objetos era relajante a la vista.

América: no lo niego, las hamburguesas están buenas, ahora sé porque les decían el Dúo del McDonald’s, fácilmente podrían ser muy adictivas.

Al terminar de comer, se dio cuenta que en el suelo de tierra había algo de madera que sobresalía, decido escarba con el pie, luego con la mano, al sacar el objeto identifico a un tótem de Madera.

América: uhhh ¿qué es esto?

Intento tomarle una foto, pero se percató que no tenía su celular.

América: ¿qué otra vez?

Una persona: oye, este celular no es tuyo.

Levanto la mirada y encontró a una chica de talla pequeña y cuerpo fornido, en su mano estaba el celular de América.

Ringo: mi nombre es Ringo.

América: Ringo, dices que te llamas Ringo.

Ringo: si… creo que podemos ser grandes amigas.

América observo a ese fantasmas con un rosto de asombro, cubierto de misticismo y de interés.

FIN




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