Los 12: La Mafia del Zodiaco

Capitulo 1: El Trono de Leo

No me invitaron a sentarme. Me obligaron a pertenecer.

La puerta se cerró detrás de mí y doce sillas me rodearon. No era una mesa redonda. Era un jurado.

Doce miradas distintas. Doce formas de medir si valía la pena matarme o no.

Leo en la cabecera. No estaba sentado. Estaba de pie, como si el trono le quedara chico. Aún así, imponía miedo y respeto.

Me señaló un lugar a su derecha. No era una silla. Era un taburete más bajo que las demás. A su lado.

-Siéntate ahí, Trece -ordenó.

Me senté con temor. Todos me miraron.

-Presentación -dijo Leo-. Corta. Ella va a trabajar con todos, así que más vale que sepa quién le puede salvar la vida y quién se la puede quitar.

*Escorpio* se levantó. Traje negro, sin corbata, ojos que no parpadeaban.
-Soy el sub jefe. Mando cuando Leo no está. Y cuando Leo está, hago que sus órdenes se cumplan. Nadie desobedece dos veces.

Leo asintió.

*Virgo* - lentes, tres pantallas abiertas, sin mirarme.
-Estratega principal y jefe de logística. Yo decido cómo, cuándo y dónde. Si tu plan falla, es porque no me escuchaste.

*Cáncer* - mujer de unos cuarenta, elegante, contando billetes sin mirarlos.
-Tesorera. Todo lo que entra y sale pasa por mis manos. Incluyéndote a ti, bonita. Yo sé cuánto vales. -Sonrió, amorosa.

*Capricornio* - sonrisa fría, el que más miedo me dio después de Leo.
-Ejecutor. Jefe de cobranzas y disciplina. Yo cobro. Deudas, favores y traiciones. Me vas a ver mucho, Trece.

Me estremecí.

*Aries* - gorra, cicatriz en la ceja.
-Jefe de operaciones especiales. Si hay que entrar a los tiros, entro yo primero. Si hay que salir, salgo último.

*Tauro* - grande, barba, sentado al lado de Leo.
-Consejero. Le digo a Leo cuando se está equivocando. Soy al único que no mata por contradecirlo.

*Géminis* - dos, chico y chica, terminando las frases del otro.
-Negociadores. Nosotros convencemos - / - de que es mejor estar con nosotros - / - que contra nosotros.

*Sagitario* - botas, campera de cuero, mapa tatuado en el brazo.
-Jefe de expansión y control de territorio. Yo marco hasta dónde llega esta familia.

*Libra* - traje blanco impoluto, sonrisa de político.
-Jefe de relaciones públicas y diplomacia. Hago que afuera nos amen. Jueces, policías, prensa.

*Acuario* - pelo azul, descalza sobre la silla, con una tablet llena de códigos.
-Jefa de tecnología y ciberdelincuencia. Apago cámaras, prendo alarmas y vacío cuentas. No existes en internet si yo no quiero.

*Piscis* - ojos claros, ojeras, voz bajita.
-Espionaje y contrainteligencia. Escucho lo que dicen de nosotros cuando creen que no los oímos.

Silencio.

Doce. Cada uno un arma distinta.

Y Leo puso su mano sobre mi hombro. Pesada. Dueña.

-Y ella -dijo, con esa voz baja que usan los padres cuando alguien mira mal a su hija- es mía. No es de la mesa. Es de mi casa. La tocan, me tocan. La miran mal, los miro yo. ¿Entendido?

Todos al unísono:

-Entendido, jefe.

Me incliné hacia él sin querer. Porque por primera vez en esa sala, me sentí segura.

Y eso era lo más peligroso de todo.

-Bien. Informes -dijo Leo.

Escorpio dio un paso al frente.

-Peones. Estamos consiguiendo peones para las misiones simples. Sacrificios menores, gente que nadie va a reclamar si desaparece.

Me quedé helada. ¿Peones? ¿Sacrifican gente?

Leo sintió cómo me tensé y me dio una palmadita en la espalda. No para calmarme. Para callarme.

-Es por un bien mayor -dijo.

No me calmó.

-Nosotros ya le dijimos a Marcus - / - que no atrase más los pedidos - / - que le dábamos 24 horas, o Aries tendría que ir -dijeron los Géminis.

Virgo golpeó la mesa.

-Les dije que no hablaran con Marcus hasta que yo les dijera.

-Es que no nos gusta - / - quedarnos quietos.

Escorpio ni siquiera levantó la voz. Solo los miró. Y el silencio volvió a caer. Incluso Capricornio prefirió mirar su vaso de whisky antes que discutir con él.

Piscis levantó la mano, tímida, sin mirar a nadie a la cara.

-Yo encontré esto en la misión de infiltración de ayer. Son planos. Creo que es del casino que conquistó Sagitario.

Virgo tomó los papeles.

-Es el casino, sí.

La sonrisa amable de Sagitario desapareció.

-Leo. Permiso para ir al casino con Aries, Géminis y Acuario.

Leo asintió una sola vez.

Se fueron. Y escuché a Sagitario murmurar entre dientes, furioso.

-Pueden retirarse. Reunión terminada -dijo Leo-. Acuario, quiero que investigues a los peones de Escorpio. Si desaparecen, que nadie pueda reclamarlos.

Acuario asintió y se retiró. Los demás también.

Solo quedamos Leo y Escorpio.

Pedí permiso para irme con la voz temblando. Leo asintió.

Cerré la puerta. Pero algo me hizo quedarme. Escuchar.

Solo alcancé a oír una palabra de Leo, fría, definitiva:

-Mátala.

Y mi sangre se congeló.



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En el texto hay: mafia, zodiaco, acción / suspenso

Editado: 22.09.2026

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