Mr. Dcbx. (corrigiendo y editando)

Capitulo 7

Parte 2

Tiempo atrás

~ Rodrigo ~

Habían pasado algunos días desde aquella tarde.

Daniela seguía apareciendo en mi casa.

Roxana seguía hablando con ella.

Y yo seguía intentando convencerme de que aquella sensación que tenía cuando Daniela estaba cerca no significaba nada.

Pero cada vez era más difícil ignorarla.

Una tarde, mientras buscaba algo en la cocina, escuché a Roxana y Daniela hablando en la sala.

No pretendía escuchar.

Pero entonces escuché mi nombre.

—Se llevan muy bien tú y mi hermano —decía Roxana—. Ojalá algún día fueran algo más.

Me quedé quieto.

Daniela tardó unos segundos en responder.

—Eso no va a pasar.

—¿Por qué?

—Porque Rodrigo y yo somos amigos. Y... no quiero arruinar eso.

Sentí algo extraño en el pecho.

No sabía si quería seguir escuchando.

Pero no pude moverme.

—¿Y si las cosas fueran diferentes? —preguntó Roxana—. ¿Lucharías por él?

No esperé su respuesta.

Entré a la sala.

Las dos me miraron sorprendidas.

Y en ese momento dejé que mi orgullo hablara por mí.

Lo que dije después no tuvo sentido.

No fue justo.

Y, aunque en ese momento estaba convencido de que tenía razón, terminé diciendo cosas que no podía retirar.

Daniela intentó defenderse.

Roxana intentó detenerme.

Pero yo estaba demasiado molesto.

Le dije que no podía verme de esa manera.

Que no tenía nada que ofrecerme.

Que nunca podría fijarme en alguien como ella.

Y terminé pidiéndole que se fuera.

Daniela tomó sus cosas en silencio.

No discutió conmigo.

No me gritó.

Solo me miró durante unos segundos antes de salir.

Y cuando cerré la puerta detrás de ella, pensé que había hecho lo correcto.

No sabía que acababa de lastimar a una de las personas que más empezaban a importarme.

Dos semanas después

Mi enojo todavía no desaparecía.

Daniela ya no iba a casa.

Roxana apenas me dirigía la palabra.

Y, aunque decía que no me importaba, había algo que no conseguía sacar de mi cabeza.

La conversación que había escuchado.

Las cosas que Daniela había dicho.

Su expresión antes de marcharse.

Intentaba concentrarme en mi trabajo y en los streams, pero no era lo mismo.

Una tarde estaba preparándome para comenzar un stream cuando encontré un papel sobre uno de los muebles de mi habitación.

Lo tomé pensando que era cualquier cosa.

Pero reconocí el nombre.

Daniela.

Era un resultado de análisis de sangre.

Lo leí una vez.

Después otra.

Y fue entonces cuando vi las palabras que hicieron que mi estómago se revolviera.

El estudio relacionado con cáncer había salido negativo.

Me quedé completamente quieto.

—¿Por qué Daniela se hizo este análisis?

No entendía nada.

Por primera vez desde aquella discusión, sentí un remordimiento que no pude ignorar.

Recordé todas las cosas que le había dicho.

Y me pregunté si realmente había sabido algo de ella antes de juzgarla.

Mi teléfono no dejaba de recibir mensajes.

Todos preguntaban si iba a comenzar el stream.

No respondí.

Dejé el teléfono sobre la cama y seguí mirando aquel papel.

Entonces escuché que la puerta se abría.

Roxana entró.

Su expresión cambió en cuanto vio lo que tenía en las manos.

—Dame eso, Rodrigo.

—¿Qué es?

—Es de Daniela.

—Ya lo sé.

Guardé el papel en un cajón y lo cerré con llave.

Roxana me miró con enojo.

—¿Por qué tienes eso?

—Lo encontré en mi habitación.

—Pues no es tuyo.

—Entonces dime qué le pasa a Daniela.

Roxana guardó silencio.

—¿Qué tiene?

—No te corresponde saberlo.

—¡Es mi amiga! —respondí—. Y quiero saber por qué se está haciendo este tipo de estudios.

Roxana bajó la mirada.

—Ahora quieres saber.

Aquellas palabras me dolieron.

—Me arrepiento de lo que dije.

—Eso no cambia lo que hiciste.

—Lo sé.

Hubo un silencio.

—Yo solo quiero entender.

Roxana me miró durante unos segundos.

—Eres demasiado tonto para darte cuenta de algunas cosas, Rodrigo.

—¿De qué estás hablando?

—Daniela tiene muchos sueños que todavía quiere cumplir. Y aun después de lo que hiciste, sigue preocupándose por las personas que quiere.

—¿Ella sigue ayudándome?

Roxana asintió.

—Incluso con tu negocio. Aunque tú estés enojado con ella.

No supe qué responder.

—Dame el papel —dijo.

Negué con la cabeza.

—No. Yo te acompañaré a su casa para entregárselo.

Roxana suspiró.

—Rodrigo, creo que lo mejor es que se separen por un tiempo.

La miré confundido.

—¿Separarnos?

—Sí. Tú necesitas ordenar lo que sientes y ella necesita estar tranquila.

No respondí.

—No estás bien en este momento —continuó—. Y Daniela tampoco debería seguir acercándose a ti si cada vez que algo te asusta terminas lastimándola.

Roxana tomó su bolsa.

Antes de salir, se detuvo.

—Piénsalo.

Cerró la puerta.

Yo me quedé solo.

Miré el cajón donde había guardado el papel.

Y por primera vez tuve miedo de haber llegado demasiado tarde para arreglar las cosas.

Ahora

La reunión terminó.

Pero yo seguía pensando en todo aquello.

En Daniela.

En las cosas que le dije.

En la forma en que la hice sentir.

Y, sobre todo, en aquella versión de ella que recordaba.

Había cambiado.

No solo físicamente.

Había algo diferente en su mirada.

Y no podía dejar de preguntarme si una parte de ese cambio había comenzado después de todas las cosas que le dije.

Lo peor era que seguía teniendo la misma personalidad.

Seguía siendo Daniela.

La misma persona que había conseguido hacerme sentir cómodo cuando no quería estar cerca de nadie.




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