Hay días que comienzan de una manera completamente normal y terminan cambiando algo dentro de ti. Ese sábado parecía ser uno de ellos, me desperté temprano, aunque no tenía ninguna razón para hacerlo. La casa estaba en silencio. Mis padres todavía dormían y la luz de la mañana entraba lentamente por la ventana de mi habitación. Durante unos segundos me quedé mirando el techo, después recordé dónde estaba.
Pinewood
La mudanza
La escuela
El mirador
Ethan
Ese último pensamiento apareció tan rápido que tuve que cerrar los ojos, no entendía qué me estaba pasando. Había conocido a Ethan hacía apenas unos días, no sabía casi nada de él. No sabía cuál era su comida favorita, qué música escuchaba, cuál era su historia o qué cosas lo hacían feliz. Y, aun así, comenzaba a pensar en él demasiado. Quizá era porque era la primera persona con la que había conectado desde que llegué, quizá porque me había ayudado a sentirme menos perdida. O quizá simplemente porque, cuando estaba con él, no sentía que tenía que ser la chica nueva.
Podía ser Harper
Sin explicaciones
Sin preguntas
Sin tener que demostrar nada
Me levanté y fui hasta la ventana, el cielo estaba gris. Las montañas apenas podían verse detrás de una capa de nubes, parecía que iba a llover.
Pensé en el mirador
Una parte de mí quería ir
Otra recordaba perfectamente la advertencia de Ethan
"No vengas cuando esté lloviendo"
Sonreí al recordar su expresión seria cuando lo había dicho, era curioso. No sabía por qué me preocupaba tanto obedecerle. Después de desayunar, pasé parte de la mañana ayudando a mis padres a terminar de acomodar la casa, abrimos las últimas cajas, colocamos fotografías. Ordenamos libros. Poco a poco, la casa comenzó a sentirse menos vacía.
Incluso mi habitación empezó a parecerse un poco más a mí
Pero algo seguía faltando
Mis amigos
Mi antigua vida
Las personas que conocía desde hacía años, sabía que podía hablar con ellos por mensajes y llamadas, pero no era lo mismo. Había momentos en los que quería contarles algo y luego recordaba que ya no podía simplemente caminar hasta sus casas.
Eso era lo difícil de empezar de nuevo
No perder completamente a las personas
Sino acostumbrarte a quererlas desde lejos
Por la tarde comenzó a llover
Al principio eran gotas pequeñas, después la lluvia se hizo más fuerte. Me quedé junto a la ventana observando cómo el agua recorría el cristal. Pensé que aquel día no iría al mirador.
Era mejor así
Pero alrededor de las seis de la tarde la lluvia comenzó a disminuir
Miré las montañas
La niebla seguía allí
Recordé la chaqueta de Ethan, todavía estaba en mi habitación. La había dejado sobre una silla
La tomé
Pensé que podía devolvérsela
Solo eso
No tenía nada que ver con querer verlo. Al menos eso me dije, me puse una sudadera, guardé la chaqueta en mi mochila y salí. El aire estaba frío y húmedo, el suelo estaba cubierto de hojas mojadas. El sendero hacia el mirador estaba resbaladizo, así que caminé con cuidado. Cada pocos pasos miraba hacia arriba.
La montaña parecía diferente después de la lluvia
Más oscura
Más silenciosa
Cuando llegué a la parte más alta del camino, escuché un trueno
Me detuve
Miré el cielo
Las nubes se habían vuelto más oscuras
—Genial
No debería haber ido
Estaba a punto de darme la vuelta cuando escuché una voz
—¿Qué haces aquí?
Me giré, Ethan estaba detrás de mí. Tenía el cabello mojado y una expresión que no había visto antes, preocupación.
—Vine a devolverte esto
Abrí la mochila y saqué su chaqueta. Él la miró, después me miró a mí
—Podías devolverla otro día
—Quería hacerlo hoy
—Está a punto de llover otra vez
—Puedo regresar
Ethan negó con la cabeza
—No
—¿No qué?
—No vas a bajar sola con el camino así
—Puedo hacerlo
—Harper
Su tono era diferente, más serio. No parecía estar intentando discutir conmigo. Realmente estaba preocupado.
—Estoy bien —dije.
Un trueno volvió a escucharse, esta vez mucho más cerca, Ethan miró hacia el cielo.
—Tenemos que bajar
Comenzamos a caminar
Yo iba detrás de él, intentando seguir sus pasos, el suelo estaba mucho más resbaladizo de lo que parecía. En una de las curvas mi pie perdió estabilidad.
—¡Harper!
Ethan se giró rápidamente, intenté recuperar el equilibrio, pero no pude. Antes de caer, sentí su mano sujetar mi brazo.
Me quedé quieta, él también
Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada. Su mano seguía alrededor de mi brazo, podía sentir el calor de sus dedos a través de la tela de mi sudadera.
Levanté la mirada
Nuestros ojos se encontraron. Y algo dentro de mí se quedó completamente en silencio.
No escuché el viento
No escuché la lluvia
No escuché nada
Solo estaba él
—¿Estás bien? —preguntó
Asentí
—Sí
Ethan no me soltó inmediatamente. Parecía asegurarse de que realmente estaba estable, después apartó la mano.
—Ten más cuidado
—Lo intentaré
Seguimos caminando, esta vez Ethan iba delante de mí, pero disminuyó el paso para que pudiera seguirlo. La lluvia comenzó nuevamente, primero unas gotas. Después muchas más.
—Perfecto —murmuré
Ethan se quitó la capucha de su sudadera y se la colocó sobre la cabeza
—Ven
—¿A dónde?
—Hay una pequeña cabaña más abajo
—¿Una cabaña?
—Sí
—¿Desde cuándo hay una cabaña?
—Desde antes de que llegaras
—Eso no responde mi pregunta
Sonrió
—Vamos
Seguimos bajando hasta llegar a una pequeña construcción de madera escondida entre los árboles. Era vieja, pero parecía mantenerse en buen estado, entramos. El lugar estaba vacío. Había una mesa, dos sillas y una pequeña ventana desde la que se veía la lluvia. Ethan cerró la puerta.
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Editado: 05.10.2026