Por el valle de tus pecas

Capítulo 4: La tormenta

Hay días que comienzan de una manera completamente normal y terminan cambiando algo dentro de ti. Ese sábado parecía ser uno de ellos, me desperté temprano, aunque no tenía ninguna razón para hacerlo. La casa estaba en silencio. Mis padres todavía dormían y la luz de la mañana entraba lentamente por la ventana de mi habitación. Durante unos segundos me quedé mirando el techo, después recordé dónde estaba.

Pinewood

La mudanza

La escuela

El mirador

Ethan

Ese último pensamiento apareció tan rápido que tuve que cerrar los ojos, no entendía qué me estaba pasando. Había conocido a Ethan hacía apenas unos días, no sabía casi nada de él. No sabía cuál era su comida favorita, qué música escuchaba, cuál era su historia o qué cosas lo hacían feliz. Y, aun así, comenzaba a pensar en él demasiado. Quizá era porque era la primera persona con la que había conectado desde que llegué, quizá porque me había ayudado a sentirme menos perdida. O quizá simplemente porque, cuando estaba con él, no sentía que tenía que ser la chica nueva.

Podía ser Harper

Sin explicaciones

Sin preguntas

Sin tener que demostrar nada

Me levanté y fui hasta la ventana, el cielo estaba gris. Las montañas apenas podían verse detrás de una capa de nubes, parecía que iba a llover.

Pensé en el mirador

Una parte de mí quería ir

Otra recordaba perfectamente la advertencia de Ethan

"No vengas cuando esté lloviendo"

Sonreí al recordar su expresión seria cuando lo había dicho, era curioso. No sabía por qué me preocupaba tanto obedecerle. Después de desayunar, pasé parte de la mañana ayudando a mis padres a terminar de acomodar la casa, abrimos las últimas cajas, colocamos fotografías. Ordenamos libros. Poco a poco, la casa comenzó a sentirse menos vacía.

Incluso mi habitación empezó a parecerse un poco más a mí

Pero algo seguía faltando

Mis amigos

Mi antigua vida

Las personas que conocía desde hacía años, sabía que podía hablar con ellos por mensajes y llamadas, pero no era lo mismo. Había momentos en los que quería contarles algo y luego recordaba que ya no podía simplemente caminar hasta sus casas.

Eso era lo difícil de empezar de nuevo

No perder completamente a las personas

Sino acostumbrarte a quererlas desde lejos

Por la tarde comenzó a llover

Al principio eran gotas pequeñas, después la lluvia se hizo más fuerte. Me quedé junto a la ventana observando cómo el agua recorría el cristal. Pensé que aquel día no iría al mirador.

Era mejor así

Pero alrededor de las seis de la tarde la lluvia comenzó a disminuir

Miré las montañas

La niebla seguía allí

Recordé la chaqueta de Ethan, todavía estaba en mi habitación. La había dejado sobre una silla

La tomé

Pensé que podía devolvérsela

Solo eso

No tenía nada que ver con querer verlo. Al menos eso me dije, me puse una sudadera, guardé la chaqueta en mi mochila y salí. El aire estaba frío y húmedo, el suelo estaba cubierto de hojas mojadas. El sendero hacia el mirador estaba resbaladizo, así que caminé con cuidado. Cada pocos pasos miraba hacia arriba.

La montaña parecía diferente después de la lluvia

Más oscura

Más silenciosa

Cuando llegué a la parte más alta del camino, escuché un trueno

Me detuve

Miré el cielo

Las nubes se habían vuelto más oscuras

—Genial

No debería haber ido

Estaba a punto de darme la vuelta cuando escuché una voz

—¿Qué haces aquí?

Me giré, Ethan estaba detrás de mí. Tenía el cabello mojado y una expresión que no había visto antes, preocupación.

—Vine a devolverte esto

Abrí la mochila y saqué su chaqueta. Él la miró, después me miró a mí

—Podías devolverla otro día

—Quería hacerlo hoy

—Está a punto de llover otra vez

—Puedo regresar

Ethan negó con la cabeza

—No

—¿No qué?

—No vas a bajar sola con el camino así

—Puedo hacerlo

—Harper

Su tono era diferente, más serio. No parecía estar intentando discutir conmigo. Realmente estaba preocupado.

—Estoy bien —dije.

Un trueno volvió a escucharse, esta vez mucho más cerca, Ethan miró hacia el cielo.

—Tenemos que bajar

Comenzamos a caminar

Yo iba detrás de él, intentando seguir sus pasos, el suelo estaba mucho más resbaladizo de lo que parecía. En una de las curvas mi pie perdió estabilidad.

—¡Harper!

Ethan se giró rápidamente, intenté recuperar el equilibrio, pero no pude. Antes de caer, sentí su mano sujetar mi brazo.

Me quedé quieta, él también

Durante unos segundos ninguno de los dos dijo nada. Su mano seguía alrededor de mi brazo, podía sentir el calor de sus dedos a través de la tela de mi sudadera.

Levanté la mirada

Nuestros ojos se encontraron. Y algo dentro de mí se quedó completamente en silencio.

No escuché el viento

No escuché la lluvia

No escuché nada

Solo estaba él

—¿Estás bien? —preguntó

Asentí

—Sí

Ethan no me soltó inmediatamente. Parecía asegurarse de que realmente estaba estable, después apartó la mano.

—Ten más cuidado

—Lo intentaré

Seguimos caminando, esta vez Ethan iba delante de mí, pero disminuyó el paso para que pudiera seguirlo. La lluvia comenzó nuevamente, primero unas gotas. Después muchas más.

—Perfecto —murmuré

Ethan se quitó la capucha de su sudadera y se la colocó sobre la cabeza

—Ven

—¿A dónde?

—Hay una pequeña cabaña más abajo

—¿Una cabaña?

—Sí

—¿Desde cuándo hay una cabaña?

—Desde antes de que llegaras

—Eso no responde mi pregunta

Sonrió

—Vamos

Seguimos bajando hasta llegar a una pequeña construcción de madera escondida entre los árboles. Era vieja, pero parecía mantenerse en buen estado, entramos. El lugar estaba vacío. Había una mesa, dos sillas y una pequeña ventana desde la que se veía la lluvia. Ethan cerró la puerta.




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