Por el valle de tus pecas

Capítulo 6: Lo que no se dice

No dormí bien aquella noche. Intenté convencerme de que aquel mensaje no significaba nada, quizá era una broma. Quizá alguien había escrito el número equivocado. Quizá simplemente alguien había visto que era nueva y quería asustarme.

Había muchas posibilidades.

Pero ninguna conseguía quitarme esa sensación extraña que tenía en el pecho.

"Ten cuidado con las personas que conoces en Pinewood."

Volví a leer el mensaje por cuarta vez. La pantalla de mi celular iluminaba mi habitación mientras permanecía acostada en la cama. No había ningún nombre, ninguna foto. Nada que pudiera ayudarme a descubrir quién lo había enviado.

Solo esas palabras.

Y cuanto más las leía, más preguntas aparecían.

¿Quién sabía que yo estaba en Pinewood?

¿Quién tenía mi número?

¿A qué personas se refería?

Y, sobre todo...

¿Por qué me estaba advirtiendo?

Pensé inmediatamente en Ethan. La idea apareció antes de que pudiera detenerla.

Y eso me hizo sentir culpable.

Ethan no había hecho nada para que desconfiara de él.

Al contrario.

Me había ayudado en la montaña, había cuidado que no me cayera. Me había llevado a la cabaña cuando comenzó la tormenta, incluso me había dejado su chaqueta. No tenía ninguna razón para pensar que él pudiera ser peligroso.

Pero entonces recordé algo.

Yo tampoco sabía casi nada sobre él.

Conocía su nombre.

Sabía dónde le gustaba estar.

Sabía que iba al mirador.

Sabía que le gustaba leer.

Pero eso era todo.

No conocía su historia, no sabía por qué pasaba tanto tiempo solo. No sabía por qué parecía cambiar de actitud cuando hablábamos de ciertas cosas.

Y quizá eso era lo que más me inquietaba.

No saber.

Dejé el celular sobre la mesa de noche y traté de dormir, pero mi mente no quiso cooperar.

Cada vez que cerraba los ojos imaginaba el mirador.

La montaña.

La camioneta negra.

La mirada de Ethan.

Y el mensaje.

Finalmente, después de mucho tiempo, conseguí quedarme dormida.

A la mañana siguiente desperté cansada. Me quedé unos segundos mirando el techo antes de recordar lo ocurrido.

Busqué el celular.

El mensaje seguía allí.

No había llegado nada más.

Me senté en la cama.

Durante unos segundos pensé en eliminarlo.

Sería más fácil.

Si desaparecía de mi teléfono, quizá también desaparecería de mi cabeza.

Pero no lo hice.

Guardé una captura de pantalla.

Después me preparé para ir a la escuela.

Durante el desayuno, mi madre notó que estaba distraída.

—¿Dormiste bien?

—Sí.

Ella dejó la taza sobre la mesa.

—Harper.

La miré.

—¿Qué?

—Cuando dices "sí" de esa manera normalmente significa que no.

Sonreí ligeramente.

—Solo estoy cansada.

No quería contarle sobre el mensaje.

No todavía.

Si le decía algo, probablemente querría saber quién lo había enviado, llamaría a mi padre y terminarían diciéndome que no podía volver a salir sola.

Y no quería eso.

No quería que un mensaje anónimo cambiara mi vida otra vez.

Así que guardé silencio.

En la escuela intenté concentrarme.

Pero era difícil.

Cada vez que mi celular vibraba, mi corazón se aceleraba.

Cada número desconocido me hacía pensar que había llegado otro mensaje.

Sin embargo, no ocurrió nada.

Hasta el almuerzo.

Estaba sentada con Lily cuando mi celular vibró.

Lo saqué de mi bolsillo.

Número desconocido.

Mi estómago se contrajo.

Abrí el mensaje.

"Él no te ha contado toda la verdad."

Me quedé completamente quieta.

Lily dejó de hablar.

—¿Harper?

No respondí.

Volví a leer el mensaje.

"Él."

No decía su nombre.

Pero yo sabía exactamente de quién hablaba.

Ethan.

Guardé el celular.

—¿Todo bien? —preguntó Lily.

—Sí.

—No parece.

—Solo es un mensaje.

—¿De quién?

Dudé.

No sabía si podía confiar en ella.

Pero necesitaba hablar con alguien.

—Un número desconocido.

Lily frunció el ceño.

—¿Qué dice?

Le mostré la pantalla.

Leyó el mensaje y su expresión cambió.

—Eso es raro.

—Sí.

—¿Quién es "él"?

No respondí inmediatamente.

Lily me miró.

—Harper.

—Ethan.

Su expresión cambió otra vez.

—¿Ethan Anderson?

Asentí.

Lily guardó silencio durante unos segundos.

—¿Qué?

—Nada.

—Lily.

—Es solo que...

—¿Qué?

Miró alrededor antes de acercarse un poco.

—No conozco demasiado a Ethan.

—Pero sabes quién es.

—Todo el mundo sabe quién es.

Aquellas palabras hicieron que sintiera un pequeño nudo en el estómago.

—¿Por qué?

Lily se encogió de hombros.

—Porque lleva mucho tiempo aquí.

—Eso no explica nada.

—Ya lo sé.

—Entonces explícame.

Lily dudó.

Parecía estar pensando cuidadosamente qué decir.

—Ethan no habla mucho con la gente.

—Eso ya lo había notado.

—Y tampoco suele acercarse a personas nuevas.

—¿Qué quieres decir?

—Que es raro que pase tanto tiempo contigo.

La miré.

—¿Eso es malo?

—No dije eso.

—Pero estás insinuándolo.

—Harper, apenas lo conozco.

—Entonces no puedes decirme nada.

—Exactamente.

La conversación terminó ahí.

Pero sus palabras se quedaron conmigo.

"No suele acercarse a personas nuevas."

¿Por qué?

Durante el resto del día intenté dejar de pensar en eso.

No funcionó.

Cuando salí de la escuela, tenía dos opciones.

Ir a casa.

O ir al mirador.

Sabía cuál era la opción más lógica.

Así que fui al mirador.

No porque confiara ciegamente en Ethan.

Tampoco porque quisiera ignorar el mensaje.

Fui porque necesitaba respuestas.




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