Hay momentos en los que una sola frase puede cambiar la manera en que ves a una persona.
Para mí, esa frase había sido:
"Pregúntale qué ocurrió la noche en que murió su hermano."
No había podido dejar de pensar en ella. Durante todo el camino de regreso a casa, sentí que alguien me observaba. Cada vez que escuchaba pasos detrás de mí, me giraba, cada vez que un auto pasaba demasiado despacio, sentía un nudo en el estómago.
Probablemente estaba exagerando.
Eso era lo que intentaba repetirme.
Pero después de los mensajes, era difícil confiar en esa explicación.
Cuando llegué a casa, cerré la puerta detrás de mí y apoyé la espalda contra ella. Respiré profundamente.
Mi madre estaba en la cocina.
—¿Harper?
—Sí.
—¿Eres tú?
—Sí.
—Ven un momento.
Caminé hacia la cocina intentando aparentar normalidad.
—¿Qué pasa?
Mi madre me observó.
—Nada. Solo quería saber cómo te fue.
—Bien.
—¿Fuiste a caminar?
Me quedé quieta.
—Sí.
—¿Al mirador?
Asentí.
—Sí.
Ella suspiró.
—Ten cuidado con ese lugar.
La miré.
—¿Por qué?
—Porque está lejos y el camino puede ser peligroso.
No era la respuesta que esperaba, pero tampoco quería decirle lo que estaba ocurriendo.
—Voy a tener cuidado.
Mi madre sonrió.
—Eso espero.
Subí a mi habitación. Cerré la puerta y me senté en la cama, durante varios minutos me quedé mirando mi celular.
Pensé en escribirle a Ethan.
No lo hice.
Pensé en llamar a Lily.
Tampoco.
Necesitaba estar sola.
Abrí nuevamente la conversación con el número desconocido, no había mensajes nuevos. Pero la última frase seguía allí.
"Pregúntale qué ocurrió la noche en que murió su hermano."
Me quedé mirando la pantalla.
Dos años.
Ethan había dicho que su hermano había muerto hacía dos años.
No había explicado cómo.
No había dicho dónde.
No había hablado de aquella noche.
Y yo quería saber.
Pero también tenía miedo de preguntar.
No porque pensara que Ethan fuera peligroso.
Sino porque podía sentir que aquello todavía le dolía.
Había una tristeza en sus ojos cuando hablaba de su hermano.
Una tristeza que intentaba esconder.
Quizá por eso había decidido no contarme nada.
Me acosté y cerré los ojos, intenté dormir, no pude. Así que me levanté y me senté frente a mi escritorio. Tomé una hoja de papel.
Sin saber por qué, escribí:
ETHAN ANDERSON.
Debajo:
HERMANO.
Después:
DOS AÑOS.
Y finalmente:
LA NOCHE.
Me quedé observando las palabras.
Parecía absurdo.
Como si estuviera intentando resolver un misterio.
Pero alguien había decidido convertirlo en uno.
Y yo necesitaba entender por qué.
***
A la mañana siguiente fui a la cafetería del centro, había pasado varias veces por allí, pero nunca había entrado.
Necesitaba salir de casa.
Además, había algo que quería comprobar.
Me senté junto a una ventana y pedí un café.
Mientras esperaba, observé el lugar.
Era pequeño.
Había fotografías antiguas de Pinewood colgadas en las paredes.
Montañas.
Calles.
El pueblo cubierto de nieve.
Y una fotografía grande en el centro.
Me levanté para verla mejor.
Era una imagen de un grupo de jóvenes.
Todos parecían tener aproximadamente mi edad.
Me acerqué.
Debajo de la fotografía había una pequeña placa.
"Generación Pinewood."
Comencé a observar los rostros.
Y entonces lo vi.
Ethan.
Era más joven.
Mucho más joven.
Sonreía.
Pero no estaba solo.
A su lado había otro chico.
Tenía el mismo color de cabello.
Los mismos ojos.
La misma forma de sonreír.
Mi corazón dio un pequeño salto.
Su hermano.
No sabía cómo se llamaba.
Me acerqué un poco más.
Debajo de la fotografía había varios nombres.
Leí algunos.
Después encontré uno.
NOAH ANDERSON.
Me quedé inmóvil.
Noah.
Ese era su nombre.
Guardé el dato en mi memoria.
No quería tomar fotografías.
No sabía si estaba haciendo algo incorrecto.
Además, sentía que no debía investigar la vida de Ethan a sus espaldas.
Me alejé de la fotografía.
Pero antes de regresar a mi mesa, una voz me hizo detenerme.
—¿Conocías a los Anderson?
Me giré.
Una mujer mayor estaba detrás de la barra.
La miré.
—No.
—Entonces eres nueva.
—Sí.
Ella sonrió.
—Se nota.
No sabía qué responder.
—¿Por qué?
—Porque aquí todos conocen esa historia.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué historia?
La mujer me observó durante unos segundos.
Después miró hacia la fotografía.
—La de los hermanos Anderson.
Mi corazón comenzó a latir más rápido.
—¿Qué ocurrió?
La mujer dudó.
—Eso deberías preguntárselo a Ethan.
—Él no quiere hablar.
—Entonces quizá todavía no esté preparado.
Aquella respuesta me dejó aún más confundida.
—¿Fue un accidente?
La mujer dejó de sonreír.
—Algunas personas dicen que sí.
—¿Y usted?
Me miró.
—Yo creo que hay cosas que nunca conocemos por completo.
Antes de que pudiera preguntar algo más, una persona entró en la cafetería.
Era Ethan.
Me quedé completamente quieta.
Él me vio.
Y después vio la fotografía.
Su expresión cambió.
—Harper.
No supe qué decir.
—Hola.
Ethan se acercó.
—¿Qué haces aquí?
—Tomando un café.
Miró nuevamente la fotografía.
Después me miró a mí.
—¿Estabas preguntando por Noah?
Sentí que no tenía sentido mentir.
—Sí.
Su mandíbula se tensó.
—¿Por qué?
Bajé la mirada.
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Editado: 05.10.2026