Sentimientos 2

Capítulo #5: Sospecha

—¿Isabella...?

Aria se quedó completamente quieta.

Sonia, Miguel y Lucila voltearon lentamente hacia la puerta.

Isabella estaba allí.

Su rostro era serio.

Durante unos segundos, nadie dijo nada.

Aria todavía sostenía la pequeña caja entre sus manos.

—¿Qué haces aquí? —preguntó finalmente.

Isabella miró la caja.

—Esa pregunta debería hacerla yo.

Aria la abrazó con más fuerza.

—La encontramos debajo de mi cama.

Isabella se acercó lentamente.

—¿Y por qué estaban buscando debajo de tu cama?

Lucila miró a sus amigos.

—Eh...

Miguel intentó sonreír.

—Estábamos buscando una pista.

Isabella levantó una ceja.

—¿Otra vez con las pistas?

Aria comenzó a sentirse incómoda.

—¿Qué tiene de malo?

Isabella suspiró.

—Nada, Aria. Solo pensé que ya habías dejado eso atrás.

Aria miró la caja.

—Yo también lo pensé.

Isabella se quedó observándola.

—¿Y qué encontraste?

Aria dudó.

Por alguna razón...

no quería enseñarle la caja.

—Todavía no sabemos.

Isabella sonrió un poco.

Pero su sonrisa parecía diferente.

—Entonces ábranla.

Todos miraron a Aria.

La caja estaba cerrada.

En la parte superior había un pequeño símbolo.

Una luna completa.

Aria recordó inmediatamente la fotografía de Damián.

El collar.

La luna partida.

Y ahora...

la luna completa.

—Necesitamos la llave —dijo Aria.

Sonia abrió los ojos.

—¡La llave de tu mamá!

Aria se acercó rápidamente al cajón.

Sacó una de las antiguas llaves.

La colocó en la cerradura.

Clic.

La caja se abrió.

Todos se acercaron lentamente.

Dentro había varias cosas.

Una pequeña pulsera.

Una fotografía de Irene.

Y una carta.

Aria tomó la fotografía.

Era Irene cuando era joven.

Estaba sonriendo.

Pero había alguien más junto a ella.

Un niño.

Aria frunció el ceño.

—¿Quién es él?

Isabella cambió completamente de expresión.

—¿Dónde encontraste esa fotografía?

Aria la miró.

—Aquí.

Isabella dio un paso adelante.

—Dámela.

Aria se apartó.

—¿Por qué?

Isabella respiró profundamente.

—Solo quiero verla.

Aria observó a Isabella.

Por primera vez...

sintió una extraña sospecha.

¿Por qué Isabella estaba tan interesada en aquella fotografía?

Miguel también pareció darse cuenta.

—¿Tú conoces a ese niño? —preguntó.

Isabella guardó silencio.

Sonia miró la fotografía.

—Se parece un poco a...

Isabella rápidamente interrumpió.

—¡No importa!

Todos se quedaron sorprendidos.

Aria bajó lentamente la fotografía.

—¿Por qué gritas?

Isabella pareció darse cuenta de lo que había hecho.

—Yo...

—Tía —dijo Aria con seriedad—. ¿Tú sabes algo?

Isabella miró a todos.

Después miró la fotografía.

Y finalmente...

la carta.

—No deberían abrir esa carta.

Aria abrió mucho los ojos.

—¿Por qué?

Isabella dio un paso hacia la puerta.

—Porque algunas cosas del pasado deberían quedarse en el pasado.

Y sin decir nada más...

salió de la habitación.

¡PUM!

La puerta se cerró.

Sonia fue la primera en hablar.

—Eso fue extraño.

—Demasiado extraño —respondió Lucila.

Miguel miró a Aria.

—¿Qué vamos a hacer?

Aria sostuvo la carta.

Su corazón latía rápidamente.

Por un momento...

pensó en hacerle caso a Isabella.

Pero entonces recordó todas las pistas.

Todas las preguntas.

Su madre.

La caja.

Y la fecha marcada en su cumpleaños número doce.

Aria respiró profundamente.

—Vamos a abrirla.

Sonia sonrió.

—Eso quería escuchar.

Aria abrió lentamente la carta.

Dentro había una sola frase:

“No confíes en la persona que dice conocer toda tu historia.”

Todos quedaron en silencio.

Aria levantó lentamente la mirada.

Miguel frunció el ceño.

—¿Y quién conoce toda tu historia?

Aria pensó en todas las personas de su familia.

Nicol.

Steven.

Sury.

Jonathan.

Antonella.

Victoria.

Isabella...

Su rostro cambió.

—No puede ser...

Sonia se acercó.

—¿Qué pasa?

Aria volvió a mirar hacia la puerta por donde Isabella había salido.

—Creo que...

Apretó la carta entre sus manos.

—Creo que la carta estaba hablando de Isabella.

Y por primera vez desde que las pistas habían comenzado...

Aria sintió que tal vez el misterio no estaba escondido en un lugar.

Tal vez...

estaba dentro de su propia familia.



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En el texto hay: misterio, romance, emociones variados

Editado: 04.09.2026

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