Sentimientos 2

Capítulo #13: La llegada

Aria seguía mirando el sobre.

—¿Qué hacemos con esto?

Dana se acercó.

—No lo abras todavía.

Aria la miró confundida.

—¿Por qué?

—Porque si esa persona realmente nos encontró, probablemente quiere que lo abras.

Sonia cruzó los brazos.

—Entonces... ¿lo dejamos ahí?

Lucila negó con la cabeza.

—Eso sería demasiado fácil.

Miguel tomó la fotografía.

—Podemos buscar primero qué significa la “N”.

Aria asintió.

—Sí.

Todos comenzaron a pensar.

—Nicol no es —dijo Sonia.

—Ni yo —respondió Nicol.

Steven miró la fotografía.

—Tampoco soy yo.

Aria miró a Damián.

—Tú dijiste que sabías quién era.

Damián guardó silencio.

—Damián...

Él suspiró.

—La persona que buscamos se llamaba Nadia.

Aria abrió los ojos.

—¿Nadia?

—Sí.

Dana se quedó completamente quieta.

Aria lo notó.

—¿Tú la conoces?

Dana bajó la mirada.

—Sí.

—¿Cómo?

Dana no respondió.

Aria se acercó.

—Dana, dime.

Dana respiró profundamente.

—Nadia también aparece en mi futuro.

Todos quedaron sorprendidos.

—¿Y qué hace? —preguntó Sonia.

Dana miró el sobre.

—Busca a nuestra familia.

Aria sintió un escalofrío.

—¿Por qué?

Dana negó con la cabeza.

—Eso es lo que todavía no sé.

De repente, el teléfono de Aria vibró.

Mensaje nuevo.

Aria lo abrió.

Solo decía:

“Ahora ya sabes mi nombre.”

Aria levantó la mirada.

—Nos está viendo.

Lucila miró alrededor.

—¿Dónde?

Otro mensaje llegó.

“No busques afuera.”

Aria se quedó quieta.

—Entonces...

Miró lentamente hacia la habitación.

—Está aquí.

Todos comenzaron a mirar alrededor.

Sonia señaló una de las paredes.

—¡Aria!

Había una fotografía nueva.

Una que antes no estaba.

Aria se acercó.

En la fotografía aparecía Irene.

Y junto a ella...

una mujer.

En la parte de atrás estaba escrito:

Nadia.

Aria sostuvo la fotografía con cuidado.

—Mi mamá la conocía.

Damián asintió.

—Sí.

Aria miró a Dana.

—Y tú también.

Dana no respondió.

Entonces se escuchó una voz desde el pasillo.

—Ya era hora de que descubrieras quién soy.

Todos se quedaron en silencio.

Aria levantó la mirada.

Una mujer estaba parada frente a la puerta.

Miró directamente a Aria.

—Hola.

Aria no podía hablar.

La mujer sonrió.

—Me llamo Nadia.

Y después miró a Dana.

—Y tú sabes perfectamente por qué estoy aquí.



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En el texto hay: misterio, romance, emociones variados

Editado: 08.10.2026

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