Atrapada Sin Querer

Capítulo 25

Mi corazón aun palpita con fuerza cuando recuerdo nuestro beso, toco mis labios una vez más y sonrío como tonta. Todo esto se siente correcto, me siento bien a su lado.

Giro sobre mi cama y abrazo mi almohada, han pasado unas cuantas horas desde que Francisco me dejó en mi casa y desde entonces no puedo dejar de sonreír.

Cojo mi teléfono cuando un mensaje llega.

 

 

Pequeña Twinkles, me encantó poder sentir tus labios.

Espero que no sea el ultimo que me regales, ansío poder volver a probarlos

 

 

Suelto una pequeña risita y releo su mensaje. Con nervios respondo su mensaje.

 

Puede ser, tal vez si lo intentas lo sabrás.

 

 

Dejo el teléfono al lado de mi almohada y cierro los ojos para poder dormir.

 

******

 

Ha pasado un mes desde que decidí poner en venta el departamento y esta semana al fin he podido hacer el trato de venta, estuve mirando unos bonitos departamentos cerca de la casa de mis papás y con el depósito de la venta del departamento he podido dar la inicial para el nuevo.

Mis cosas ya están empacadas y esperando por mí en el camión, esperando por llevarlas al nuevo departamento.

Lizzy y María Fernanda deben de estar por llegar para ayudarme a acomodar todo en mi nuevo departamento. Estoy ansiosa y feliz por esto, aunque me apena un poco dejar la casa de mis papás, sé que es lo mejor para mí.

Guardo mi teléfono en el bolsillo trasero de mi pantalón cuando escucho el timbre de la casa.

—Hola chiquita bella, ya estamos aquí —Lizzy me recibe con un abrazo. Miro detrás de ella y veo a María Fernanda bajar de su auto.

—Te hemos traído refuerzos —comenta señalando detrás de ella.

Del auto bajan Gonzalo y Alexander, me acerco a ellos.

—Hola chicos, muchas gracias por ayudarme —les digo.

—No tuvimos opción —comenta Alexander con una mueca divertida en los labios—, ya que mi querida cuñadita nos obligó.

—¡Ay, Alexander! —chilla Mafer—, deja de decir tonterías.

—Tranquila, amiga —le resto importancia con un gesto de mi mano—, por mi mejor, así no tengo que cargar tanto.

—¡Ya vez amargada! —ríe Alexander—, la bella Vanessa es una lindura y sabe apreciar lo bueno.

—Eso no fue lo que ella dijo, tonto —replica poniendo los ojos en blanco.

—Y tú. —Me dirijo a Alexander—. ¿Cuándo haz vuelto? ¿Ya planeas quedarte aquí?

—Veras mi querida, Vanessa —comenta pasando su brazo por mis hombros—, aun no existe la persona que haga que me quede en un solo lugar, yo soy un alma libre que debe volar por el mundo.

Gonzalo ríe negando con la cabeza.

—Mejor vámonos de una vez antes de que este idiota diga otra estupidez.

—¿Vez hermosa? —lloriquea—, nadie me valora.

—Iré en tu auto —anuncia Lizzy—, no pienso soportar a estos dos machotes peleando con Mafer.

—De acuerdo, vamos.

Entro en mi auto seguida de Lizzy.

—Alberto no pudo venir, tiene una reunión con la gente de una de sus sucursales.

—Entiendo no hay problema, agradezco que ustedes estén aquí apoyándome.

Conduzco el camino hasta mi nuevo departamento, en medio de bromas por parte de Lizzy. Cuando llegamos al edificio donde está ubicado mi nuevo departamento apago el motor al lado del camión de mudanza que ya está esperando.

—Bien ¿Dónde están todas esas cosas pesadas que harán que mis músculos muestren de lo que son capaz? —dice Alexander bajando del auto.

******

 

Llevamos aproximadamente media hora metiendo cajas y muebles, las chicas y yo hemos empezado a acomodar las cosas en sus lugares.

—Vane —Gonzalo entra al departamento cargando una caja de dice platos—, este chico de ahí dice que ha venido a ayudarte.

Lizzy y Mafer me miran con rapidez sin entender. Frunzo el ceño, no espero a nadie.

—Hola Twinkles, he venido a ser tu lacayo de carga —Francisco se acerca mi cargando una caja idéntica a la que trajo Gonzalo. Cuando la deja sobre el suelo se acerca a mí y deja un pequeño beso en la comisura de mis labios, después repara en mis dos amigas que miran la escena con las cejas levantadas—, hola, creo que ya nos hemos visto. Soy Francisco.

La primera en acercarse es Lizzy que saluda con entusiasmo a mi bombero.

—Me recuerdas tu nombre por favor —pide—, soy Lizzy, por cierto.

—Soy Francisco.

—¿Y tú eres…? —interviene Mafer con la ceja alzada.

—Oh lo siento —sonríe. Me lanza una mirada divertida—, soy uhmm digamos que soy el amigo de Vanessa.

Bien, no dijo nada que me haga estar en un interrogatorio con mis dos amigas.

» Por ahora, claro está.

 

<< ¡Perfecto! >>

 

—Oye Lizzy —dice Mafer con un dedo en su barbilla—, ¿Sabías del “Amigo” de nuestra querida amiga?

—Es extraño mi querida amiga —responde Lizzy en tono burlón—, pero no recuerdo que ella nos haya mencionado algo parecido.

—Ya, ya —intervengo antes de que sigan—. Cierren la boca ustedes dos.

—Iré por otra caja —añade Francisco—, parece que alguien quiere sacarte información.

 

<< ¡Genial! >>

 

Aun escucho su risa cuando cierra la puerta detrás de él.

—¿Y bien? —Mafer me mira con las manos en la cadera esperando que empiece a hablar.

—No hay nada que decir —Pongo los ojos en blanco y me agacho para levantar la caja con platos.

 —No, no —Lizzy se planta delante mío y me mira alzando una ceja—, a mí no me vengas con evasivas señorita.

—Oh, vamos chicas —resoplo—, Francisco solo es un amigo, listo.



Nicole. G.R

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En el texto hay: bomberos, amor y dolor, amor y romance

Editado: 14.11.2020

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