El espejo

La Flor

Cuando comencé a dar los primeros pasos, una extraña sensación me paralizaba todo el cuerpo. Un peso invisible me obligaba a avanzar con cautela y esa falta de control me incomodaba. Fue entonces cuando descubrí, oculto entre el verde pastizal, el destello rojo de una flor hermosa, y cautiva por su deslumbrante fragancia, me arrodillé a su lado para saludarla.

- Buenos días

- Buenos días- me respondió con sutileza - ¿Qué haces aquí?, ¿Me buscas para tu florero?

- No, simplemente te miro, eres muy linda – respondí sorprendida-

- ¡Qué raro!, últimamente nadie ha tenido tiempo para eso. De todos modos, si me quieres cortar hazlo con cuidado.

Quedé prácticamente inmóvil frente a la flor un largo instante. No estaba equivocada, yo nunca había tenido tiempo para detenerme frente a nada semejante. Me sentí rara y rápidamente recordé para que me encontraba allí.

- Necesito ayuda –le dije-

- Pues córtame entonces

- ¡No! Necesito encontrar un camino…al final…hay algo esperándome del otro lado, ¿sabes algo?

- ¿Cómo puedo saberlo? Ni siquiera puedo moverme. ¿Lo ves? Yo no sirvo más que para alegrar a la gente con mi delicadeza y fragancia. Ya sabes si quieres…

- ¡No! –le dije interrumpiéndola con exactitud- en este momento no sirves en mi florero. Necesito que me digas algo, cualquier cosa, tengo que seguir…

- No es muy fácil, sigue las reglas, siempre se llega…

Me levanté y me quedé inmóvil una vez más frente a ella. ¿Cómo sabía eso? ¿Quién se lo había dicho? La miré con total incredulidad y le pregunté:

- ¿Cómo lo sabes?

- Igual que tú, ¿Acaso tú no lo sabes? Todos sabemos bien lo que tenemos que hacer, el problema, lo difícil es hacer eso que sabemos. Pero tienes que arriesgarte. Yo me arriesgué contigo.

- No…no…no te entiendo

- Estaba segura de que ibas a cortarme y no lo hiciste. Ahora estoy siéndote útil de una manera diferente. Te has olvidado de mi fragancia y hermosura, ya no soy para ti una simple flor…Corre tu riesgo en lo que hagas.

- Y ¿cómo debo hacerlo?

- Ve siempre tras lo que quieras, aunque sea imposible; puede dejar de serlo si tú lo quieres. Si tienes un “no” seguro, ve tras el “sí”, ¿Qué tienes para perder?, nada. Tú no me has hecho sufrir y yo te he hecho sentir mejor, ¿puedes verlo?

- No, la verdad que no. ¿Qué has hecho por mí?

- Fácil, lo que tú deberías haber hecho. Escuchar a tu corazón.

Sus palabras me dejaron sin respuesta; no lograba comprenderlas del todo, pero algo muy adentro mío me decía que estaba en lo cierto. De repente recordé la tercera condición, no la estaba cumpliendo. Inmediatamente vino a mi mente la primera de ellas: “NO DETENERME”. Alcé la vista y una imponente montaña parecía cortar el cielo. Tenía que subir por ella.



#1205 en Fantasía

En el texto hay: cuento, cuentocorto

Editado: 29.09.2026

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