Lo que nunca llegamos a ser

La nueva Blanca

CAPÍTULO 6

Mi hija nació un martes a las 3:14 de la mañana.

Se llama Alba. Como el amanecer. Porque llegó justo cuando mi vida estaba más oscura.

Pesó 2 kilos 900 gramos y lloró tan fuerte que todas las enfermeras se rieron. Yo no lloré. La miré y sentí por primera vez en mi vida que no me faltaba nada. Que todo lo que había perdido, todo lo que había llorado, valió la pena por esa carita arrugadita. Si era idéntica a Dante y eso dolía muchísimo. Porque significativa que lo vería a él en mi hija, dolía porque tenía tanto amor para mi bebé como lo seguía teniendo por él.

Los primeros tres meses no dormí. No me peiné. Vivía en pijama, con manchas de leche, oliendo a bebé. Pero era feliz. Una felicidad cansada, pero real. Ningún dia fue fácil, nadie dijo que lo era. Esta aprendiendo como cuidar una bebé, pero sobretodo estaba aprendiendo a restaurar las heridas mi corazón.

Mi mamá me ayudaba. Me decía "Blanca, te ves más bonita que nunca". Y yo le creía, aunque tenía ojeras hasta el suelo. Porque por dentro, ya no era la Blanca que esperaba un anillo. Era otra.

Me corté el pelo hasta los hombros. Me compré ropa nueva, no para verme flaca, sino para que Alba me jalara menos. Ella es todo mi vida, por ella segui mis estudios. Volví a la universidad a terminar mi último semestre con Alba en el rebozo. Todas mis amigas me decían "Blanca, eres bien chingona" no estas sola y en verdad no lo estaba. Tenia a mi madre que me daba todo el apoyo y amor que tenía para darme, estaba mis amigas que con sus ocurrencias y visitas a casa lograban que mi tristeza no fuera tan dolorosa. Pero sobretodo tenía lo mas hermoso, mi pequeña Alba.

Y entonces pasó.

Era sábado, estábamos en el parque. El mismo parque donde Dante y yo nos despedimos. Yo estaba sentada en una banca dándole pecho a Alba, tapadita con una cobijita, cuando sentí que alguien me miraba.

Levanté la vista y era él.

Dante.

Más guapo con otra ropa, con una presencia que lo hacíaver mas atractivo. Cuerpo atlético, cabello castaño, sus ojos mas verdes de lo que recordaba o quizásera yo que mirava su color mas intenso. Se quedó parado a unos metros, con las manos en las bolsas, mirándonos.

No supe qué hacer. Me quedé helada. Alba seguía comiendo, tranquila. Quise salir corriendo con mi bebé, pero ya era tarde, el estaba a unos metros de distancia.

Él se acercó poco a poco, como si tuviera miedo. Baje la mirada, quizás no me reconocería, pero fallé

- ¿Es... es tuya? - me preguntó, con la voz bajita.

Yo lo miré. Y cuando lo hice mi mundo colapso.

Juro que pensé que no sentiría nada al verlo despues de tanto tiempo, pero aquí estaba, con tantas emociones al mismo tiempo. Amor, iluminación, miedo pero sobretodo, odió hacia él. No sabia cual sentimiento era mas fuerte en ese momento, pero no quería estar aquí para averiguarlo

- si - le dije -. Se llama Alba.

Él se agachó un poco para verla mejor. Y Alba, como si supiera, abrió los ojitos y lo miró. Tenía sus ojos, su boca. Su mismas pestañas. Todo era de él.

Vi cómo a Dante se quedo en silencio. Como si por fin entendiera.

- Está... está hermosa, Blanca - susurró. Y le temblaba la voz.

- Sí - le dije -. Se parece a su mamá.- Menti, claro que se paresia a él y el se dio cuenta.

Hubo un silencio largo. La gente pasaba, los niños gritaban, pero nosotros estábamos en una burbuja.

- Yo... yo no sabía que... - empezó a decir. - Blanca...

- Tú sabías - lo interrumpí, pero sin coraje, tranquila -. Tú sabías y decidiste que no estaba en tus planes. Y está bien. Porque no estaba en los tuyos, pero sí en los míos.

Se le llenaron los ojos de lágrimas. De verdad. Vi una lágrima caerle por la mejilla.

- Blanca, yo la cagué. La cagué y mucho - me dijo -. Pensé que lo que quería era otra cosa. Y ahora te veo y...

Me paré, me acomodé a Alba en el pecho y lo miré de frente.

- Dante, tú no perdiste una novia. Perdiste una familia.- bajo la vista, no sabia como responder porque sabía que tenía razón en lo qué le decía. Coloque a Alba en el coche para bebé. No tenía nada más que hablar con Dante, quizás había vuelto pero eso no era mi asunto. Verlo me lastimaba, por eso no quería estar allí.

Y me fui. Dante no me detuvo, solo miró como me alejaba.

Caminé sin voltear atrás. Con mi hija en brazos, con mi pelo corto, con mi mochila de pañales. Y cada paso que daba me sentía más tranquila. El estaba aquí ¿si? Pero yo ya no era la misma..



#4951 en Novela romántica

En el texto hay: desamor dolor

Editado: 13.10.2026

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