Mi destino eres tú

Capítulo 4

Carolina: entiendo perfectamente y no se preocupe por mí. Estoy acostumbrada a que siempre me diga esas cosas y nos vemos cuando llegue mi prometido y con su permiso, madre.

Ella se sube a su recámara y se sentía triste, pero a la vez feliz. No sabría lo que le esperaba cuando se encontraran. Carolina se dirige a su clóset, elige una blusa color roja y una falda larga color azul, ella se empieza a cambiar con mucha calma hasta que termina y lo único que tenía que hacer era esperar a que se hiciera la hora para bajar de su recámara.

Fernando: es tiempo de que mi hermana baje. Seguramente ella no quiere casarse y si eso pasara yo la apoyaría en cualquier decisión que ella tomara y algo que nunca me ha gustado es la manera en que se expresa de ella, mi madre.

Rebeca: eso es verdad y todos lo sabemos muy bien. Solamente le hago ver la realidad de su apariencia física, pero es mi hija y no lo podemos cambiar.

Héctor: debes de guardar esos malos comentarios para ti. Esto definitivamente es mi culpa por permitirlo y eso se tiene cambiar por el bien de nuestra hija.

Fernando: muchas gracias, padre. Nada más quiero que ella sea feliz el poco tiempo que este en nuestra casa y que se lleve un buen recuerdo de su familia.

Rebeca: está bien. No volveré a decir nada con respecto a su apariencia física y lo único que no quiero es que ustedes se enojen conmigo por no saber medir mis palabras delante de ella.

El tiempo pasó demasiado rápido y la familia Andersen estaba en su auto para ir rumbo a la casa de la prometida de su hijo. Él estaba manejando y su hermano Fabián llama su atención.

Sebastián: seguramente me quieres decir algo muy importante y me lo puedo imaginar de qué se trata y mi respuesta siempre será no.

Fabián: sé muy bien que cambiaras de opinión. Nuestro padre hablo conmigo y él no quiere que te cases, si te sientes obligado, yo estoy dispuesto hacerlo y prometo hacerla feliz. Además, llego el momento adecuado para casarme.

Sebastián: se lo agradezco a ustedes dos, pero mi respuesta es no. Solamente que las cosas seguirán como siempre, ella será mi esposa, porque lo quiero y así lo decidí y por favor, ya no hay que hablar de este tema y mucho menos delante de mi prometida.

Julio: debemos dejar tranquilo a tu hermano. Él sabe lo que hace, espero que hayas tomado la decisión adecuada y recuerda que todavía hay tiempo.

Él se queda en silencio al escuchar a su padre y no entendía por qué había hablado con su hermano. Sebastián lo único que entendía es que no querían que se casara con su prometida. Ellos llegan a la casa de la familia Hamilton tiempo después y cuando lo hacen se bajan del auto, ellos caminan unos cuantos pasos para después tocar la puerta de su casa y la sirvienta les abre la puerta y lo hacen pasar donde estaban reunidos.

Héctor: al fin estamos todos reunidos. Espero que lo podamos hacer mucho más seguido y esta vez será para celebrar el compromiso de nuestros hijos.

Julio: tienes razón, amigo. Llego la hora de hacerlo oficial, jamás pensé que esto llegaría a suceder tan pronto y donde está tu hija que no la veo por ningún lado.

Héctor: seguramente no tardara en bajar de su recámara. Ella no es una persona sociable ya que le gusta la soledad y siempre ha sido así.




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