Julio: no te preocupes por eso. Porque tampoco mi hijo lo es y no es necesario que te presente a mi familia, además los conoces perfectamente, pero a la única que no he tenido el gusto de conocer es a tu hija.
Héctor: precisamente viene bajando. Nada más que al fin podrán conocerla como es debido y mucho más ahora que seremos familia.
Ella baja con mucho cuidado y sobre todo tenía miedo de caerse. Carolina se sorprende al verlos todos reunidos y se preguntaba cuál era su prometido. Ella sabía que este día se iba a decidir su destino para posteriormente acercarse a sus padres y los saluda a todos y de repente alguien empieza hablar.
Sebastián: debes de ser Carolina Hamilton, yo soy tu prometido Sebastián Andersen. Necesito decirte que estoy encantado de conocerte, pero antes de anunciar nuestro compromiso debemos de hablar.
Carolina: eso sería lo más justo y acepto hacerlo. Podemos hablar adentro del despacho de mi padre, ahí nadie nos interrumpirá, si quieres hablar de algo importante conmigo.
Sebastián: espero que nadie tenga ningún inconveniente con lo que tengo pensado hacer y si no es así, será mejor que nos vayamos.
Héctor: me parece una buena idea. Eso les servirá para que se vayan conociendo y también para que se pongan de acuerdo en cómo quieren que sea su boda.
Carolina: está bien, padre. Solamente que el tiempo sigue su curso y debemos de hacerlo, porque nuestros padres nos estarán esperando.
El sigue a Carolina hasta que llegan al despacho. Desde que llego a su casa se sentía diferente y era solo por ella, pero cuando la vio le pareció una joven que no poseía una belleza física y más por su manera de vestir y eso en vez de desagradarle le gustaba.
Sebastián: muchas gracias por aceptar lo que te pedí. No quise esperar más tiempo y como dijo tu padre debemos de conocernos, solo que estoy de acuerdo con eso.
Carolina: no lo puedo creer. Pensé que usted iba a cancelar el compromiso cuando me conociera. Además, sé muy bien que no soy lo que esperaba.
Sebastián: estoy seguro que la quiero a mi lado y más ahora que la he visto por primera vez. Recuerde que la belleza se marchita con el tiempo, pero el alma no y sobre todo nos casaremos dentro de dos semanas.
Carolina: eso es imposible. Esa sería una boda apresurada, ya que seguramente todos pensaran que se casara conmigo por obligación y no por un acuerdo entre nuestras familias.
Sebastián: entonces nos casamos dentro de dos semanas o prefieres que lo hagamos en una semana. Así que la única que decides eres tu Carolina.
Carolina: está bien. La boda se celebrará dentro de dos semanas como usted quiere y no me has dicho ¿Qué es lo que me quieres decir?
Sebastián: tienes razón y pedí esto, ya que quiero conocerte un poco más antes de la boda. Porque sé muy bien que somos unos completos desconocidos.