Sebastián: es que mis padres me conocen demasiado bien. Además, cuando me enamore de mi mujer no yo mismo lo podré ocultar.
Matías: le recuerdo que el amor muy pocas personas lo entienden. Espero que usted lo entienda y también lo reconozca a tiempo, ya que me imagino que esto lo hará únicamente por la señorita.
Sebastián: ella solo merece que yo la ame. Jamás olvidare en la manera como me miro, porque logre sentir que nuestras almas se reconocieron.
Matías: eso simplemente cambia las cosas. Porque seguramente paso algo cuando lo sintió y ahora si me despido para ser mi trabajo.
El sale del despacho de su jefe y Sebastián sonríe al recordar a su prometida. Ahora que ellos estaban comprometidos Carolina era suya.
En la casa de la familia Hamilton
Carolina: todavía no puedo creer que mi prometido haya aceptado casarse conmigo. Sabes que mi primer pensamiento seria ese y el simplemente me acepto como su esposa.
Héctor: él no tenía ninguna razón para rechazarte. Nada más que tu boda por el civil será algo precipitada, pero eso no importa si eso te hace feliz.
Carolina: no me esperaba que el eligiera eso. Solamente me sorprendió cuando lo eligió, así que seré su esposa el tiempo que dure nuestro matrimonio.
Fernando: me di cuenta de que tu prometido te quiere. Porque nadie aceptaría un compromiso si no lo quisiera y tengo el presentimiento de que serás feliz.
Carolina: espero también serlo a su lado. Pero nosotros sabemos que los matrimonios por contrato no duran mucho tiempo y que algún día se tiene que terminar.
Rebeca: dudo mucho que eso pase. Además, estoy segura de que ese hombre primero arreglara bien su matrimonio y después empezara a enamorarte.
Carolina: no creo que el sienta eso por mí. No quiero hacerme ilusiones con tener su amor, ya que no puedo negar mi apariencia física.
Fernando: tu apariencia no es un impedimento para que él se enamore de ti. Ahora debes dejar que pase el tiempo para que te des cuenta de eso.
Carolina: como es tarde necesitamos dejar esta conversación. Él día de mañana tengo que levantarme temprano, porque tengo que ir a la escuela.
Rebeca: entonces vamos a dormir. Aunque no creo que te duermas temprano y sobre todo no podrás hacerlo, ya que estarás pensando en tu prometido.
Ella no puede evitar sonrojarse, ellos se levantan de sus asientos y cuando lo hacen cada quien se dirige rumbo a sus recámaras. Carolina es la primera en llegar a la suya y cuando llega se acerca a su cama para tomar su pijama, ella a los pocos minutos termina de hacerlo, ella se acuesta en su cama y se queda pensando en su prometido, Carolina empieza a cerrar sus ojos de poco a poco para después quedarse profundamente dormida.