Héctor: espero que se hayan puesto de acuerdo en algo mientras estaban en el despacho. Ahora estamos listos para escuchar el anuncio de Sebastián.
Sebastián: por eso estamos aquí. Pero antes de hacerlo todos necesitan sentarse, porque este es el momento más importante en mi vida.
Julio: debemos de hacer lo que nos dice, mi hijo. Debemos dejar que empieza hablar y sobre todo quiero presenciar el inicio de su vida juntos.
Héctor: tienes razón, amigo. Además, gracias a la unión de nuestros hijos al fin seremos una familia después de tanto tiempo de esperar.
Ellos toman asiento y Sebastián se queda de pie observando a cada uno de ellos, pero se dio cuenta de que este sería el momento justo para empezar.
Sebastián: todos ustedes saben a lo que hemos venido. Llego la hora de pedirle matrimonio a Carolina y sé que no soy una persona de muchas palabras, así que prefiero ser directo, ¿Quieres casarte conmigo?
Carolina: si, acepto casarme contigo. Porque sé que a tu lado puedo ser feliz y eso lo siento con tan solo mirarte a los ojos, Sebastián.
El saca de su bolsillo una pequeña caja para después abrirla y ponérselo en su dedo para decir que en dos semanas seria su boda, porque ese era el acuerdo que habían llegado.
Rebeca: nos hubieran consultado antes de tomar esa decisión. Ahora tenemos muy poco tiempo para preparar la boda de nuestra hija.
Héctor: tranquilízate, mujer. Seguramente todo saldrá bien y seguramente se van a casar por el civil y lo único que debes de hacer es buscarle un vestido de novia y lo demás será sencillo.
Sebastián: se me olvido decirles algo más. Necesito decirles también que nos vamos a casar por la iglesia, eso lo haremos después y con más tiempo.
Julio: por casualidad no se te olvido algo más para estar preparados y no llevarnos otra sorpresa. Eso quisiéramos saberlo, ahora mismo.
Sebastián: eso sería todo, padre. Nada más que como tenemos dos semanas para que sea la boda vendré a ver a mi prometida muy seguido.
Rebeca: hija, puedes hablar, por favor. No debes de olvidar que eres la novia y además porque no has dicho nada desde que aceptaste casarte con él.
Carolina: estoy de acuerdo con mi prometido, madre. Precisamente esa es la razón por la cual no he pronunciado ninguna palabra al respecto y Sebastián lo sabe perfectamente.
Fernando: no puedo creer que hayas aceptado casarte, hermanita. Eso significa que muy pronto serás una mujer casada y que te iras muy pronto de nuestra casa. Pero cuando eso suceda te voy a extrañar mucho y nunca olvides que te quiero mucho.