Un Alma por Otra

Capítulo 9 - Despertando de un Sueño

Así pasaron varias semanas que eventualmente se volvieron meses; Tais y yo nos veíamos seguido, comíamos juntos o nos quedábamos en la casa del otro. Ese día me había decidido a decirle lo que sentía, por lo que fui al mercado; iba mirando a mi alrededor con la esperanza de no encontrarme a Tais en ese momento y en no tardar mucho comprando flores, pues ese día íbamos a vernos en la playa. Caminé durante un tiempo hasta que encontré un vendedor de flores y le pedí un ramo, aunque tuve que pedirle recomendaciones y, después de platicar y explicarle para qué necesitaba las flores, me entregó un ramo de rosas. Camine hacia la playa,la playa se había convertido en nuestro lugar, era donde nos reuníamos casi siempre, cuando finalmente llegue observe a Tais a lo lejos, estaba mirando las olas del mar de pie… trague saliva y no podía evitar que mis manos sudaran mientras sostenía el ramo de flores en mis manos, tras mentalizarme y respirar hondo decidí acercarme y Tais había volteado, al principio me sonrió pero al ver el ramo en mis manos ella abrió los ojos como platos y se llevó las manos a la cara tapándoselas y luego miro a los lados, continué caminando hacia ella y ella miraba hacia otro lado mientras jugaba con sus manos

—Hola… te ves bien

—Ah... S-sí, gracias

Nos quedamos en silencio unos segundos antes de que le entregara el ramo; ella lo tomó sonriendo cuando sus manos lo sostuvieron

—Bueno… de camino aquí ya había planeado qué iba a decir, pero… creo que los discursos preparados no son lo mío

Ella sostuvo el ramo con una mano y soltó una pequeña risa alegre y me miró acercando el ramo contra su pecho

—Si no recuerdas el discurso, ¿podrías decirme lo que piensas

Respire hondo y mire a Tais, quien evitaba mirarme a la cara y en su lugar miraba las flores con una sonrisa

—Yo solo quería decirte que… hemos compartido muchos momentos juntos y yo…

Ella asintió sonriendo mientras hablaba

—Lo que quiero decir es que eres alguien muy especial para mi

—Así que era eso, podía imaginarlo y no sabes lo feliz que me hace escucharte decir eso

—Por eso quería preguntarte si querías ser mi pareja

Tais se quedó en silencio pero rápidamente me abrazó con cuidado para evitar aplastar las flores

—Sí, no sabes cuánto esperé por este momento

***

—Y así fue como Tais y yo nos conocimos —dije con mis manos entrelazadas sobre la mesa y las miraba atentamente

—Fue una muy bella historia, Ciro, no pensé que fueras ese tipo de hombre… yo te imaginaba más simple

Me respondió Perséfone con una sonrisa, con su rostro recargado en una mano

—¿Se supone que sea un halago?

—Tómalo de la manera que prefieras

—No negaré que fue una historia interesante de escuchar; sin embargo, tengo que hacer cosas, así que con su permiso me retiraré

Mencionó Hades mientras se levantaba y retiraba del comedor y cuando yo estaba por hacerlo Perséfone volvió a hablar

—No negaré que me gustó la historia que contaste, pero sé que aún falta; después de todo, estás aquí por ella, ¿no es así?

Me detuve a mitad de camino de la puerta y me di la vuelta para ver a Perséfone

—Tranquilo, no pienso hacer que me cuentes todo ahora mismo, todo a su tiempo, ¿no es así? Puedes tomarte el día libre; mañana continuarás con tu prueba, así que espero que estés preparado



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En el texto hay: fantasia, amor, mitologa griega

Editado: 30.09.2026

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