Arcángeles Infernales

Capítulo 4

Al permanecer así por unos segundos su seriedad se desvanece y su sonrisa aparece, delatándolo.

Mientras se digna en responder, mis ojos vagan por su rostro, observando sus ojos verdes que cargan con unas notables ojeras que opaca su color. Tal me parecía que estaba muy alegre por su traslado, pero también veo que preocupado. Lo que me gusta de él, a pesar de su carisma y sentido del humor, es su fortaleza frente a las circunstancias y la manera en que demuestra tener todo estable, aun siendo un manojo de nervios por dentro.

—Bien, me atrapaste, pequeña detective. Quise darte algo pequeño por tu día—acaricia mi rodilla sonriendo. —Sé que no te gusta que celebremos tu cumpleaños.

—Acertaste como siempre—apoyo mi mano en la suya, haciéndole compañía a su sonrisa.

—Es un poco molesto tu peculiaridad, Jane—se sincera, poniendo su otra mano encima de la mía. Tengo consciente que le desagrada la idea de no celebrar el cumpleaños de su única hija, para su colmo.

Elevo los hombros a manera de disculpa combinada con un "Ya que". Para mí, mi cumpleaños es como otro día como cualquiera.

—Soy su hija les guste o no, me traten como me traten, como chihuahua en bolso o maletero...—no me deja terminar cuando ya está riéndose a carcajadas.

—¿Chihuahua en bolso o maletero? —repite.

—Me faltó decir en jaula canina para este vuelo—ladeo la cabeza fingiendo un tono de sarcasmo.

—Seguro—me estrecha la cabeza a su pecho.

Muevo la cabeza buscando sentirme más cómoda.

—Gracias por todo, sé que para ustedes debe ser más difícil alejarse—cierro los ojos escuchando los latidos de su corazón y el sonido de su respiración.

—Tú vas incluida por supuesto. Eres de verdad muy madura para tu edad, nosotros debemos agradecerte por tomarte todo tan bien sin hacer drama alguno—pasa sus manos por mi cabeza, acariciándola.

Podría quedarme aquí por siempre.

—Es lo mejor para ustedes, sólo quiero verlos feliz. Al cabo, me faltaba el drama interesante en mi vida de adolescente, espero encontrarlo en Leesburg y no tener que hacérselo a mis propios padres—sonrío motivándolo a que haga lo mismo.

—Aléjate de los alborotos y líos policiales—afirma su voz.

—No tengo interés en ninguno de ellos, créeme—suelto una pequeña risa. Me caracterizo por ser tranquila y aislada, es ridículo siquiera pensar en que me gusta meterme en problemas.

El sonido de mi celular llamando me desconcentra de este momento con mi papá. Despegándome con lentitud.

—¿Quién es? —me pregunta justo al momento en que me dirijo a ver de quién se trata.

Veo el nombre de mi inseparable mejor amiga desde el preescolar y la única, para acabar.

—Cassie—le digo volteándolo a ver dudoso. Agarro el celular para contestar, pero una voz femenina se filtra por los alrededores del aeropuerto indicando el siguiente vuelo. El nuestro.

—¿Puede esperar? —sonríe.

—Tendrá que hacerlo—veo el celular notando como la llamada se pierde.

Cassie es muy inquieta y a veces un poco tonta, lo contrario a mí. Somos un total contraste, tal vez por eso nos llevamos tan bien. Últimamente hemos estado hablando todos los días por horas desde que le dije que me mudaría por un tiempo. De seguro debe querer saber cómo me va, pero ahora mismo no es buen momento, tendré que llamarla luego. Sólo espero que no se enfríe nuestra relación.

Me levanto tomando mis cosas y suspirando al pensar que este es el comienzo a nuestra nueva vida.

Siento la mano de mi papá darme unos golpecitos alentadores en mi espalda mientras me motiva a seguir, diciéndome también que es momento de sacar a mi mamá del baño o del caño.

Su buen humor como siempre me hace reír en el mejor momento, evitando la melancolía volver.




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