Arcángeles Infernales

Capítulo 11

—¿Qué aula te toca? —me pregunta Neitan, recordándome que aquí se trasladan en cada materia.

Comienzo para recordar.

—Inducción en la D-23, álgebra en la A-10, literatura en la C-35...

—¡Wow! Qué buena memoria tienes—Anya me interrumpe viendo mis brazos por si tengo algo anotado ahí o si cargo algún papel con los datos.

—No es difícil recordarlo—sonrío para no lucir presumida de que, en efecto, tengo una buenísima memoria.

—Bueno, debido a que en primer semestre la primera semana es de inducción y salen temprano, no harán nada interesante más que enseñarles las instalaciones, horarios y el reglamento—Neitan me lo dice tan seguro que siento más curiosidad por saber cómo es que sabe tanto. Estuve leyendo varias semanas sobre esta escuela para informarme en lo básico, pero no lograría decirlo con esa seguridad. Sin mencionar que tampoco hay mucha información para rescatar.

—¿Vas en segundo semestre, acaso? —le pregunto saciando mis dudas.

Asiente sonriendo.

Anya sonríe dándose cuenta de mis sospechas.

—Él es todo un cerebrito, que no te extrañe sus argumentos raros—se echa a reír abrazando a Neitan para suavizar sus palabras o su efecto en él.

—Entonces, ¿No te veremos seguido? —sonrío evitando entrar en detalles en el tema que Anya sacó para no ofenderlo de alguna manera.

—Claro que no. Nos veremos todos los almuerzos en la segunda mesa de la ventana de la cafetería—aleja a Anya jugando con su mano en la frente.

—¡Pero hoy no! —interrumpe ella misma, quitándose la mano de Neitan con un manotazo.

¿Qué tiene de excepción hoy?

Neitan cierra los ojos mientras niega.

—Tu fiestecita—abre los ojos. —Alcohol como agua, música como plática y tapa rabos como ropa—sigue desaprobando corporalmente esa idea.

—¿Fiesta? —pienso en voz alta.

Ambos asienten, pero Anya lo hace energéticamente.

—¡La fiesta de bienvenida! Debes venir, así te integrarás mejor y mucho más rápido—se acerca a agarrarme de los brazos con fuerza.

—Anya, no creo que...—Neitan intenta interrumpir.

—¡Vamos! Ándalee—alarga las e mientras me sacude, estratégicamente actuando.

No soy una chica de fiestas porque odio bailar y tomar, pero tampoco me desagradan en su totalidad. Tampoco es que me vaya a ellas seguido, por mis papás y mis escasas amistades a ese nivel. Aunque, tengo la regla personal de mantener la cordura y no tacharme de chica libertina por seguir varios pasos relacionados.

—No creo que me dejen... Aparte, no tengo crédito. Así que...—me excuso no tan convencida.

—¡Llámales del mío! —me suelta sacando su celular.

¿Ahora qué digo?

—La verdad, es que no tengo muchas ganas. No soy mucho de fiestas—niego terminado por decir la verdad.

Hace una expresión de decepción.

—Ya está, déjala—se acerca Neitan agarrándola por los hombros.

Al ver a Anya tan decepcionada me hace sentir un poco mal y hasta culpable de tener nuevos amigos y perderlos por una tontería. Tal vez, sólo esta vez podría flexionar mis reglas personales. Obligadamente voluntaria.

—Podría hacer una excepción—entre cierro los ojos insegura.

Anya levanta la mirada hacia mí de manera automática y sus ojos se ilumina, antes de echarse encima mío, comenzando a gritar como loca. Llamando la atención en el pasillo.

Neitan sonríe pareciendo inseguro. Le respondo sonriendo y asintiendo, dándole entender que estoy segura.




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