Arcángeles Infernales

Capítulo 7

Observo la pantalla del celular oscurecerse hasta reaccionar en que mi mamá ha entrado en mi habitación.

—¿Todo está bien? —me pregunta.

—Me he quedado sin crédito para hablar con Cassie.

Sonríe acercándose.

—Trata de despegarte un poco de todo lo viejo—aconseja, estirando su brazo para dar entender que le dé el celular.

¿Es necesario?

Se lo doy sin mucho revuelo. Tampoco es que tenga la gran cosa que hacer con él.

—¿Cómo estás tomando todo este cambio? —deja el celular a un lado, en la mesa de noche.

Veo todo a mi alrededor por un segundo. La habitación es más grande que la del departamento, pero incluso más fría a pesar de que en la otra tenía un ventanal del tamaño de una pared. Aquí sólo tengo una gran ventana y un papel tapiz apagado, pero a pesar de eso, es un estilo muy clásico y cómodo.

—Sobrellevándolo, sinceramente—trago saliva al regresar a mirarla.

Me dedica una sonrisa tensa.

—Me alegra saber eso.

—Ya habíamos hablado muchas veces de este tema hasta que llegó el día. No había mucho qué entender—me recargo, recordando por un momento todas las instrucciones que recibí, las indicaciones y consejos por semanas antes de que estuviéramos aquí.

—Entender y comprender no es lo mismo—me cobija con cuidado.

—Terminan relacionándose—concluyo.

Mi mamá agacha la cabeza, pareciendo que hay algo que le inquieta.

—¿Qué pasa? —decido averiguar.

—No es nada grave, sólo quería recordarte que mañana entramos temprano y tú, entras...

—A las dos en punto, mientras ustedes saldrán tarde por la noche, pero estarán aquí para la cena—la interrumpo recordando todo lo que me dijeron.

Se queda seria, cuando me mira las dos reímos fuertemente.

—Perdón por no poder llevarte como lo solíamos hacer. Justo mañana también alquilaremos un auto para movernos como antes sin necesidad de utilizar taxis diariamente—recobra la postura, sentándose en la orilla de donde estoy.

—No hay problema con eso, para nada. Puedo tomar el autobús.

Se le sale una risita.

—Incluso puedes irte caminando.

—¿De verdad? —me sorprendo al cambio drástico de que antes duraba cerca de media hora en auto para llegar a mi escuela.

Asiente.

—Estás a diez minutos de Legendary Winifried y a veinte minutos del centro de la ciudad, donde estaremos nosotros—sonríe ampliamente al mencionarlo. Luce emocionada.

—Mamá, ¿Eres feliz? —indago en su rostro.

Parece sorprenderse por unos segundos, aunque después sigue sonriendo como si nada.

—Mucho.

¿Y esa cara de hace rato?

—Entonces, ¿Por qué estás preocupada? —me acerco para poder verla a los ojos directamente.

Lo piensa unos segundos en silencio hasta comenzar a articular algo.




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