—Diferentes horarios, nueva rutina, distintos proyectos... Es sólo eso. Que a pesar de que cambien cosas volveremos a dejarte sola por mucho tiempo como antes—luce sumamente acomplejada porque al decirlo su voz se quiebra.
Me acerco a abrazarla, intentando hacerle entender que todo está bien.
—No te preocupes por eso. Ustedes no están aquí por nada y yo tampoco, estaremos todos ocupados. Aparte, pasé unas vacaciones increíbles organizando todo esto con ustedes, pero la realidad sigue—le acaricio la cabeza con delicadeza, escuchando su respiración.
Asiente correspondiendo mi tacto, acariciándome ella la mejilla.
—Hablando de organizar, ¿Ya tienes todo listo? —cambia el tema repentinamente.
—Desde que fuimos de compras—sonrío recordando la indecisión del color de la mochila que terminó siendo de colores.
—Muchísima suerte mañana, Jane. Aunque no la necesitas, pero igualmente te lo diré para animarte de todos estos cambios—nos separamos lentamente hasta volver a nuestra antigua posición.
—No son tan grandes, igual, empezaré la preparatoria aquí, no tendré que ponerme al corriente como si fuera a mitad de año o algo así—le digo positiva, moviendo las manos.
—Recuerda avisarnos por mensaje cuando llegues—abre los ojos hablando en serio.
Tengo que hacerlo de todas formas para las indicaciones o por si me pierdo.
—Iré a ponerle carga al centro y después me iré a la escuela. No te preocupes, espero que ustedes también tengan un gran día mañana—sonrío alegre.
La voz de mi papá llamando a mi mamá nos desconcentra.
—¿Qué hace? —le pregunto moviendo la cabeza para intentar verlo.
—Más organización por teléfono—suspira. —Pero vale la pena.
Un escalofrío de repente me recorre el cuerpo.
Mi mamá se da cuenta, entendiendo sonríe de repente.
—Estamos a 3 minutos del bosque, es normal—me cobija más.
¿Es en serio? Cerca... Muy cerca del bosque.
Sorprendida me levanto de repente y me voy corriendo hasta la ventana, observando todo oscuro, pero con figuras de árboles muy altos que están muy cerca de la casa. Increíble.