Arcángeles Infernales

Capítulo 6

—¿Qué tal está la comida? —mi mamá pregunta picando su caja de comida China con los palillos.

Bufo con gracia.

—Excelente, te luciste—le contesto bromeando y tendiéndole una sonrisa amigable.

Mi papá no tarda en hacer de las suyas echándose a reír a carcajadas.

—Va en serio, es nuestra primera cena familiar en esta nueva casa—deja sus palillos para apoyar su mano sobre la de mi papá y la mía, al mismo tiempo.

—Apoyaré a Jane, sin sentido figurado—sonríe al momento de que mi mamá lo ve seria.

En realidad, el momento está siendo maravilloso, me encanta que podamos estar reunidos tan casualmente en el piso, olvidándonos de futuros planes para nuestra nueva rutina mañana.

Tomo turno para decirles lo que siento para interrumpir su guerra de miradas. De una vez que me evito ser rostizada.

—Chimenea, comida asiática, unión familiar. Todo va increíble—me acerco a ellos, alejándome del calor excesivo que estaba comenzando a sentir.

Ambos me sonríen tan tiernamente que me gustaría tomarles una foto y verla cuando esté malhumorada por estar aquí. Tan... Lejos de mi vida. Mi vieja vida que había conservado por años. Era momento de darle un cambio, creo.

—¿No te quejarás de la señal? —echa en broma mi papá.

Sonrío negando.

—Más que eso me quejaré de la oscuridad de este lugar. Hemos llegado tan tarde que no he podido ver el paisaje que nos rodea—alejo la comida mirándola, viendo unos cuantos vegetales sobrantes que ya no se me antojan.

—Gajes del oficio—mi mamá añade.

No lo creo.

—Sólo recuerda que no son vacaciones, mañana comenzará nuestra nueva rutina. Trata de no estresarte antes—mi papá picotea su comida pareciendo de pronto un poco ido, pero manteniendo su característica sonrisa.

—Eso es casi imposible—mi mamá se echa a reír. Me conoce demasiado como para saber que me estreso por todo.

Río yo también, acompañándola.

—En mi defensa, todo deber ir bien pensado y organizado antes de suceder—me acerco viéndolos directa.

—Trata de relajarte un poco—comenta mi mamá. Sabe también que cuando me pongo directa es que un buen argumento se acerca.

Soy físicamente quieta, pero mentalmente inquieta. Se sorprenderían al decirles todos mis planes e ideas.

—Trataré—sonrío poco convencida. A pesar de que dijeron que no son vacaciones y que quieren que me relaje, siento una gran contradicción con sus palabras que terminan confundiéndome. Sólo no pensaré estrictamente todo, sólo seriamente. Aunque saben que soy muy perfeccionista y eso no se quita.

—Es un buen hábito, Jane. No lo dejes, sólo no te estreses por tratar de encajar en todo. Es algo que no necesitas—mi papá se acerca y veo que deja trozos de comida en la mía.

¿Y esto?

No digo nada, le hago entender mi confusión con la expresión de mi cara.

—A tus vegetales le faltaban carne—sonríe elevando los hombros.

Tonto. Sabe perfectamente que detesto la carne.

—En realidad, ya no tengo apetito—le sonrío elevando una ceja.

—Puedes guardarlo para mañana—sugiere.

Niego.

—Creo que prefiero hacer agricultura al bosque más cercano antes de comer eso último—río al terminar de decirlo, más en serio que en broma.

—Vas siguiendo nuestros pasos... O algo así—me desordena el cabello como perro.

Me quejo, pero me defiendo haciéndole lo mismo con ambas manos mientras mi mamá ríe.




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