Dejame Entenderte - Jeon Jungkook.

Capítulo 5

—Deja de decirme Juju —dije bajando la mirada a su mano sobre mi brazo.

Mi voz sonó más fría de lo que pretendía. O tal vez exactamente como quería. Un muro, o algo que pusiera distancia entre nosotros porque, si no lo hacía yo, él no iba a hacerlo.

—¿Por qué? —preguntó, y no había desafío en su tono. Solo curiosidad, como si realmente no entendiera.

—Porque no me gusta —respondí, y era mentira. O era verdad a medias, a estas alturas ya no sabía con exactitud.

No me gustaba cómo sonaba en sus labios. No me gustaba lo que me hacía sentir. No me gustaba que un apodo tan pequeño pudiera recordarme que alguna vez habíamos sido algo antes de que él decidiera que no quería nada.

—Nunca te quejaste antes —dijo, retirando por fin el algodón, revisó un poco el lugar donde me había pinchado para luego soltar mi brazo al ver que todo estaba bien.

—Antes teníamos diecisiete años y si me queje muchas veces de eso —respondí, bajándome la manga con un movimiento brusco—. Ahora somos adultos. Y esto es profesional.

—Médico-paciente —asintió él, como si estuviera de acuerdo. Pero había una sombra en su sonrisa.

—Exacto.

—Entonces, señorita Lee—dijo, levantándose y tomando la bandeja con los tubos—. En dos días tendrá sus resultados. Y no olvide hacerse los estudios restantes. Si todo está en orden, comenzamos con el protocolo la próxima semana.

—Perfecto —respondí, enderezando la espalda en la butaca.

Él se giró hacia la puerta, deteniendose un instante, pero sin mirarme, añadió:

—Y si no está todo en orden, también lo hablamos. Para eso estoy aquí.

—Para eso está la clínica —corregí.

Jungkook se volvió apenas. Me miró un segundo.

—Claro —dijo—. La clínica.

Salió, cerrando la puerta detrás de él, con un clic suave, dejandome sola en la sala blanca, con el brazo todavía hormigueando donde había estado su pulgar, y la certeza de que no había recuperado nada de control.

Dos días después, a las 10:00 am, estaba en la sala de juntas, en una reunion que ya llevaba más de 45 minutos, con cuatro personas alrededor de la mesa, todas esperando a que yo hablara sobre la colaboración de la empresa que estaba programada para dentro de unos meses.

El informe estaba listo, con estadisticas, sponsors, canales de difusión, y sobre todo, los numeros eran claros y viables.

—La proyección para el próximo lanzamiento es favorable —dije, pasando a la siguiente diapositiva—. Si mantenemos este ritmo, podríamos adelantar el lanzamiento de Grupo NutriDel con la campaña deportiva NutriFit en abril.

—¿Segura? —preguntó Baek, el director financiero, con ese tono de duda por costumbre—. Los números del año pasado…

—Son historia —lo interrumpí, con una sonrisa educada pero firme—. Los proyectos requieren proyecciones actualizadas, y con las investigaciones que estamos realizando en las areas de nutrición y marketing, todo va acorde a lo que queremos. Lo tengo aquí.

Deslicé los documentos sobre la mesa, uno por uno perfectamento ordenados paraque los revisaran, haciendo que Baek se quedara en silencio.

—Continuemos con la presentación —añadí, girándome hacia la pantalla, mí telefono sono en mi bolsillo, pero lo ignore.

Otra vibración, y otra. Me repetí que debía concentrarme, pero no pude.

Mi mente ya no estaba en los números. Sabía qué día era y qué estaba esperando, odiaba que ese pensamiento se hubiera colado en medio de mi reunión más importante de la semana.

Terminé la presentación en quince minutos, contestando preguntas para que nadie tuviera dudas de que lo que estaba haciendo era lo correcto.

Cuando la sala quedó vacía, saqué el teléfono.

Dos mensajes. El primero:

Clinica Fertilidad: Sus resultados están listos. Puede pasar a recogerlos en horario de atención.

El segundo, apenas un minuto después:

Jeon Jungkook: Los resultados ya están. Si quieres, te los explico hoy antes de que cierre la clínica.

Guardé el teléfono sin responder. Miré el reloj: 11:30 am. Tenía una comida con inversores a la 1:30 pm y una junta a las 4:00 pm. No había espacio hoy.

No había espacio, excepto que lo hiciera. Cerré los ojos un segundo. No es nada. Solo unos papeles. Los recoges, los lees y punto… pero si fuera tan sencillo no estaría así de nerviosa.

—Señorita Lee —la voz de mi asistente sonó en el intercomunicador—. ¿Necesita algo más antes de su comida?

—Sí —respondí, tomando mi bolso—. Reagenda mi junta de las 4:00 pm para mañana.

—¿Ocurre algo?

—Nada —mentí—. Solo tengo un asunto personal que atender.

════ ◦❁◦ ════

Antes de que dieran las cuatro de la tarde, entré de nuevo a la clinica dirigiendome directamente a la recepción.




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