Dejame Entenderte - Jeon Jungkook.

Capítulo 9

Me sentía agotada mientras caminaba por los pasillos de la empresa, con los documentos en una mano y mi telefono en la otra camino a la sala de juntas donde veria a los inversionistas estadounidenses en unos minutos.

—Lucía, por favor, ¿puedes traerme un té antes de la reunion? —pedí mientras revisaba mis correos del día.

—Por supuesto, señorita.

—Y necesito que me imprimas el último informe de ventas. El que llegó anoche, no el que revisamos ayer.

Lucía asintió, tomando nota en su tableta.

—¿Se encuentra bien? Se ve un poco pálida.

Levanté la mirada de la pantalla.

—Estoy bien. Solo dormí poco.

No era del todo cierto. Había dormido algunas horas, pero el cansancio que sentía no tenía nada que ver con una mala noche. Mi cuerpo parecía empeñado en recordarme que no podía seguir ignorándolo.

Y, por supuesto, Jungkook no había dejado de recordármelo tampoco.

»Necesitas descansar, Jieun. No puedes seguir trabajando como si nada estuviera pasando.«

Apreté los labios al recordar sus palabras. No necesitaba que me dijera lo que ya sabía. Tenía un tratamiento que seguir, citas médicas que atender y una empresa que dirigir. No podía detener mi vida cada vez que mi cuerpo decidiera jugarme una mala pasada.

—Señorita, aquí tiene los documentos.

Lucía me entregó la carpeta justo cuando las puertas del elevador se abrieron.

—Gracias. ¿Los inversionistas ya llegaron?

—Están esperándola en la sala de juntas.

Asentí y caminé hacia la puerta, acomodándome el saco antes de entrar.

La reunión comenzó puntualmente.

Durante la primera hora, conseguí mantener la concentración. Revisamos las proyecciones financieras, los plazos de ejecución y las condiciones de la inversión. Los documentos estaban en orden y las cifras coincidían con las que había revisado la tarde anterior.

Me sentía satisfecha. Había trabajado demasiado en aquella propuesta como para permitir que un poco de cansancio arruinara la presentación. Sin embargo, cuando uno de los inversionistas comenzó a explicar una modificación en los términos del acuerdo, las letras frente a mí empezaron a perder nitidez.

Parpadeé varias veces, tomé un sorbo de té y volví a concentrarme en la pantalla.

—¿Señorita Jieun? —escuché que me llamaban.

Levanté la cabeza.

—Disculpe, ¿podría repetir la última parte?

El hombre repitió la pregunta y respondí con la mayor naturalidad que pude, aunque una ligera presión comenzaba a instalarse detrás de mis ojos.

La reunión terminó casi dos horas después.

Cuando todos se levantaron para despedirse, sonreí, estreché algunas manos y agradecí su tiempo. Esperé hasta que la puerta se cerró para dejar escapar el aire que había estado conteniendo.

—¿Se encuentra bien? —preguntó Lucía, que había entrado para recoger los documentos.

—Sí. ¿Podrías cancelar mi almuerzo y pasarme los contratos de NutriFit?

Lucía me miró con evidente preocupación.

—Pero, señorita, ya son casi las tres. No ha comido nada desde esta mañana.

—Comeré después.

—El joven Jungkook llamó hace un momento.

Mis dedos se detuvieron sobre la carpeta.

—¿Qué quería?

—Preguntó si había llegado bien a la empresa. También dijo que debía descansar y que no prolongara demasiado su jornada.

Cerré la carpeta con más fuerza de la necesaria.

—¿Ahora también va a supervisar mis horarios de trabajo?

Lucía guardó silencio, me arrepentí de mi tono casi de inmediato, pero estaba demasiado cansada para disculparme.

—Lo siento. No es contigo. Por favor, tráeme los contratos.

Ella asintió y salió de la sala.

Me quedé mirando mi teléfono durante unos segundos. Tenía un mensaje de Jungkook.

Jeon Jungkook: ¿Cómo te fue en la reunión?

Lo leí dos veces antes de bloquear la pantalla.

No iba a contestarle.

No porque no quisiera, sino porque sabía perfectamente lo que vendría después. Me preguntaría si había comido, cuánto tiempo pensaba quedarme y si había seguido sus indicaciones. Y yo no quería hablar de mi tratamiento todavía.

Quería hablar de la empresa. De los proyectos. De cualquier cosa que no me recordara que, por primera vez en mucho tiempo, no tenía el control absoluto de mi propio cuerpo.

A las cuatro, terminé de revisar los contratos.

A las cinco, autoricé dos pagos pendientes.

A las seis, cuando la mayoría de los empleados comenzaba a marcharse, seguía sentada frente a mi escritorio, revisando los pendientes que teniamos con los sponsors de la campaña para NutriFit.




Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.