Dejame Entenderte - Jeon Jungkook.

Capítulo 6

Esa tarde, despues de ver los resultados, salí del consultorio con la receta en mis manos, Jungkook me había explicado con detalle todo lo que debía hacer y seguir al pie de la letra para el siguiente chequeo. Tenía un mes para probar el medicamento y ver como reaccionaba mi cuerpo ante el estimulo.

Guardé la receta en el bolso, como si fuera un documento confidencial que nadie más debía ver. Al llegar a la oficina, la rutina me absorbió de inmediato: la junta con el equipo de marketing, la revisión de los presupuestos para NutriFit, los correos pendientes.

Pero con el paso de los días, mi cuerpo empezó a recordarme que ya no respondía únicamente a mis órdenes. Los primeros días fueron sutiles. Un cansancio que no correspondía a las horas de sueño. Una somnolencia que me alcanzaba a media tarde, justo cuando necesitaba estar más alerta. Me sorprendí más de una vez con la mirada perdida en la pantalla, leyendo la misma línea tres veces sin entenderla.

—¿Señorita Lee? —la voz de Lucía me sacó de mi ensimismamiento—. ¿Está bien?

—Sí —respondí, enderezando la espalda—. Solo un poco de cansancio.

—¿Quiere que le traiga un café?

—No, prefiero un té de manzanilla, por favor.

El café estaba prohibido. Otra cosa que Jungkook me había dicho, con esa calma que me irritaba: “Reduce la cafeína. Tu cuerpo va a necesitar descansar, no estimularse”.

A la segunda semana, los síntomas se hicieron más evidentes. La ropa me quedaba distinta. No era grasa, lo sabía, pero el abdomen se sentía hinchado, pesado. Mis blazers favoritos, esos que me daban la silueta de autoridad que tanto me gustaba, empezaron a quedarme incómodos. Opté por las blusas sueltas y las faldas de talle alto, esas que disimulaban cualquier cambio.

Un martes por la mañana, durante una reunión con Baek y el equipo financiero, sentí un calor repentino subir por mi pecho. No era fiebre, era algo hormonal, una ola que me dejó el rostro encendido y las manos temblorosas.

—¿Jieun? —Baek me miró con el ceño fruncido—. ¿Estás bien? Te veo pálida.

—Estoy perfectamente —respondí, con una sonrisa que no llegaba a mis ojos—. ¿Podemos continuar?

Pero no estaba perfectamente. Esa tarde, al llegar a casa, me senté en el sofá y me quedé mirando al techo. El nudo en el pecho que había intentado ignorar durante días empezaba a apretarse de nuevo. No era dolor físico, era algo más profundo. Una sensación de traición. Mi cuerpo, ese que siempre había respondido a mis órdenes, ahora se rebelaba. Me daba sueño cuando necesitaba estar despierta, me hinchaba cuando quería verme impecable, me hacía llorar cuando no había motivo.

—Esto es temporal —me dije en voz baja—. Es parte del proceso.

Pero incluso mientras lo decía, sabía que no era solo el medicamento. Era el miedo. El miedo a que todo ese esfuerzo, todas esas hormonas, todo ese descontrol, no sirviera de nada, y no pude evitar llorar.

El teléfono vibró sobre la mesa con un mensaje de Jeon.

Jeon Jungkook: ¿Cómo te sientes con el medicamento? Ya estas por terminar la ultima semana.

Miré la pantalla un largo momento. No quería responder. No quería admitir que algo en mí estaba cambiando. Pero tampoco podía ignorarlo.

Jieun: Cansada. Hinchada. Con náuseas leves…

Jeon Jungkook: Es normal. Tu cuerpo se está adaptando. ¿Has podido descansar?

Jieun: Tengo trabajo.

Jeon Jungkook: El trabajo puede esperar. Tu cuerpo no, debes cuidarte y no estresarte tanto.

Apreté el teléfono entre mis dedos. Odiaba que tuviera razón. Odiaba que sus mensajes sonaran tan cercanos, tan suyos. Odiaba que, en el fondo, una parte de mí esperara que los enviara.

Mi yo del pasado estaría emocionada por tener a Jungkook preocupado por mí, mi yo del presente esta molesta porque lo odia.

Dejé el teléfono a un lado y me levanté. Caminé hasta la cocina, abrí el refrigerador y saqué una botella de agua. Mientras bebía, me vi reflejada en el cristal de la ventana. La mujer que me devolvió la mirada no era la misma de hacía un mes. Estaba más pálida, más cansada y con los ojos llorosos. Pero también había algo distinto en sus ojos. Una mezcla de miedo y determinación.

—Solo unos días más —murmuré con cansancio.

Y me repetí que podía con eso. Que podía con todo. Aunque, no estaba del todo segura de si eso sería real. Al menos me daba un poco de esperanza.

Apagué la luz de la cocina y regresé a mi habitación. No tenía sueño, aunque mi cuerpo parecía pedirme lo contrario. Encendí nuevamente la laptop.

No sabía exactamente qué estaba buscando. Ya había leído suficiente sobre el proceso, los medicamentos, los estudios y cada una de las etapas que seguían. Sin embargo, necesitaba volver a verlo todo, así que abrí el documento que había creado aquella primera noche.

Plan de maternidad

  1. Primera consulta ✓
  2. Estudios iniciales ✓
  3. Evaluación médica ✓
  4. Medicamento ✓
  5. Segundo control — pendiente
  6. Inseminación — pendiente
  7. Embarazo — pendiente




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