El rostro de la venganza

Capítulo 10 — No confíes en nadie

Amara volvió a leer el mensaje.

“La próxima caída será la tuya.”

No le preocupaba la amenaza.

Lo que realmente le preocupaba era Sebastián.

Había desaparecido justo cuando comenzaba a hablar.

Alguien estaba jugando con ella.

Y ese alguien conocía sus movimientos.

Amara tomó su teléfono y llamó al único hombre que podía ayudarla.

Daniel respondió al segundo tono.

—¿Qué pasó?

—Sebastián desapareció.

Hubo silencio.

—¿Estás segura?

—Me avisaron hace unos minutos.

—Amara, escúchame. No salgas de tu casa.

Ella frunció el ceño.

—¿Por qué?

—Porque alguien te está vigilando.

Amara caminó hasta la ventana.

Miró hacia la calle.

Un automóvil negro estaba estacionado frente a su edificio.

—Creo que ya lo sé.

Daniel suspiró.

—No te acerques a esa ventana.

Amara se apartó.

—¿Cómo sabías que estaba junto a la ventana?

Silencio.

La expresión de Amara cambió.

—Daniel…

—No es lo que piensas.

—Entonces explícame cómo sabes dónde estoy.

Él no respondió.

Amara colgó.

Por primera vez, sintió miedo.

No por la amenaza.

Por Daniel.

Una hora después, alguien llamó a su puerta.

Amara tomó un objeto pesado y caminó lentamente hacia la entrada.

—¿Quién es?

—Soy yo.

La voz de Daniel.

Amara abrió.

—¿Me estabas siguiendo?

Daniel entró y cerró la puerta.

—Te estaba protegiendo.

—No te pedí que lo hicieras.

—Lo sé.

—Entonces deja de hacerlo.

Daniel la miró fijamente.

—No puedo.

Amara dio un paso hacia él.

—¿Por qué?

Él respiró profundamente.

—Porque fui yo quien te encontró aquella noche.

Amara quedó inmóvil.

—¿Qué?

—Cuando todos pensaban que habías muerto, yo sabía que estabas viva.

—¿Y por qué nunca me buscaste?

Daniel bajó la mirada.

—Porque me hicieron creer que si regresaba por ti, terminarían lo que comenzaron.

Amara sintió un escalofrío.

—¿Quiénes?

Daniel levantó los ojos.

—Los mismos que ahora están detrás de ti.

Antes de que Amara pudiera responder, escucharon un golpe en la puerta.

Ambos se quedaron inmóviles.

Otro golpe.

Más fuerte.

Daniel sacó su teléfono.

—Tenemos que salir por atrás.

Amara negó con la cabeza.

—No.

—¿Qué haces?

Ella tomó su abrigo.

—Si quieren encontrarme, voy a dejar que lo hagan.

Daniel la miró sorprendido.

—¿Estás loca?

Amara sonrió.

—No.

Se acercó a la puerta.

—Estoy cansada de huir.

Entonces su teléfono vibró.

Un mensaje desconocido.

“Daniel no te ha contado toda la verdad.”

Amara miró lentamente al hombre que tenía delante.

Él comprendió por su expresión que algo había cambiado.

—Amara…

Ella levantó la mano.

—No digas nada.

Lo miró a los ojos.

—Ahora entiendo el consejo.

Daniel frunció el ceño.

Amara abrió la puerta.

—No debo confiar en nadie.

Y salió.



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En el texto hay: romance, drama, venganza

Editado: 03.09.2026

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