El rostro de la venganza

Capítulo 29 — Lo que queda de nosotros

La ciudad había vuelto a la calma.

Los Devereaux ya no aparecían en las noticias por sus fiestas ni por su fortuna.

Ahora sus nombres estaban relacionados con investigaciones, cuentas ocultas y secretos que durante años habían permanecido enterrados.

Amara observaba las noticias desde su apartamento.

Había conseguido lo que quería.

Pero no sentía alegría.

Solo cansancio.

Alguien tocó la puerta.

No necesitó preguntar quién era.

—Pasa.

Daniel entró.

Durante unos segundos, ninguno habló.

—¿Cómo estás? —preguntó él.

Amara sonrió ligeramente.

—No lo sé.

Daniel se sentó frente a ella.

—¿Te arrepientes?

Amara pensó en todo lo ocurrido.

—De algunas cosas.

—¿De la venganza?

—No.

Bajó la mirada.

—Me arrepiento de haber permitido que el odio ocupara tanto espacio en mi vida.

Daniel tomó su mano.

—Todavía puedes recuperar ese tiempo.

Amara lo miró.

—¿Y tú?

—¿Yo qué?

—¿Todavía quieres estar conmigo después de todo esto?

Daniel sonrió.

—No me enamoré de la mujer que eras hace cinco años.

Se acercó.

—Me enamoré de la mujer que sobrevivió.

Los ojos de Amara se llenaron de lágrimas.

—Te mentí.

—Yo también.

—Te odié.

—Lo sé.

—Y aun así estás aquí.

Daniel acarició su rostro.

—Porque después de todo lo que perdimos…

Hizo una pausa.

—Todavía quedamos nosotros.

Amara cerró los ojos.

Por primera vez, permitió que alguien la abrazara sin pensar en lo que podía costarle.

Más tarde, Amara salió al balcón.

La ciudad brillaba frente a ella.

Su teléfono recibió un mensaje.

“Creíste que todo había terminado.”

Amara frunció el ceño.

Otro mensaje llegó.

“Pero hay una última verdad.”

Debajo apareció una fotografía.

Amara la abrió.

Era una imagen de su verdadero abuelo.

Pero había algo extraño.

Al fondo aparecía una mujer.

Su madre.

Y junto a ella…

un bebé.

Amara acercó la fotografía.

El bebé llevaba una pequeña pulsera con un nombre grabado.

Amara.

Ella quedó completamente inmóvil.

Daniel salió al balcón.

—¿Qué ocurre?

Amara le entregó el teléfono.

Él observó la fotografía.

Su expresión cambió.

—Esto no puede ser.

—¿Qué?

Daniel levantó la mirada.

—Amara…

Su voz tembló.

—Creo que tu madre no te contó toda la verdad sobre tu nacimiento.

Amara miró nuevamente la fotografía.

Después de todo lo que había descubierto, pensó que ya nada podía sorprenderla.

Se equivocaba.

Porque quizá su historia…

había comenzado mucho antes de aquella noche.



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En el texto hay: romance, drama, venganza

Editado: 03.09.2026

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