El rostro de la venganza

Capítulo 16 — El enemigo está más cerca

Amara llegó a la mansión de su tío al caer la tarde.

No había avisado que iría.

Tampoco pensaba hacerlo.

La puerta se abrió antes de que pudiera tocar.

—Amara.

Su tío sonrió.

—Qué sorpresa.

Ella entró.

—¿Te sorprende verme viva?

La sonrisa de él desapareció por un instante.

—No sabía que estabas de regreso.

—Ahora lo sabes.

Amara recorrió la sala con la mirada.

Todo parecía normal.

Demasiado normal.

—¿Puedo ofrecerte algo?

—No.

Se acercó al escritorio.

—Solo vine a hacerte una pregunta.

—Adelante.

Amara sacó la fotografía de aquella noche.

—¿Reconoces a esta persona?

Su tío observó la imagen.

—No.

La respuesta fue demasiado rápida.

Amara sonrió.

—Interesante.

—¿Qué tiene de interesante?

—Que todavía no te había dicho quién era la persona que estaba en la fotografía.

Su tío quedó inmóvil.

Amara guardó la fotografía.

—Gracias por confirmar mis sospechas.

Se dio la vuelta para marcharse.

—Amara.

Ella se detuvo.

—No sigas buscando.

—¿Es una amenaza?

—Es un consejo.

Amara lo miró por encima del hombro.

—Los consejos de mi familia nunca han terminado bien para mí.

Salió de la casa.

En el automóvil, recibió una llamada de Daniel.

—¿Dónde estás?

—Con mi tío.

Hubo silencio.

—Amara, tienes que salir de ahí.

—Ya salí.

—¿Qué descubriste?

—Que está mintiendo.

Daniel respiró aliviado.

—Hay algo que debes saber.

—¿Qué?

—La caja de seguridad ya no existe.

Amara frunció el ceño.

—¿Cómo?

—La vaciaron esta mañana.

—¿Quién?

Daniel tardó en responder.

—Alguien con acceso a la casa de tu madre.

Amara sintió un escalofrío.

—¿Estás diciendo que mi madre…?

—No lo sé.

Amara miró por el espejo retrovisor.

Un automóvil negro estaba detrás de ella.

El mismo que había visto días atrás.

—Daniel.

—¿Qué pasa?

—Creo que me están siguiendo.

—No vayas a casa.

Amara aceleró.

El automóvil detrás de ella hizo lo mismo.

—¿A dónde voy?

—A mi apartamento.

—¿Y si es una trampa?

Daniel guardó silencio.

Amara soltó una pequeña risa.

—Exactamente.

Colgó.

Tomó una decisión.

No iría al apartamento de Daniel.

Tampoco volvería a su casa.

Cambió de dirección y condujo hacia un hotel.

Pero cuando llegó, encontró una nota debajo de la puerta de su habitación.

La abrió.

Solo había una frase:

“Deja de buscar a tu familia.”

Amara miró alrededor.

Después encontró una segunda línea escrita debajo.

“El enemigo está mucho más cerca de lo que crees.”

Su teléfono vibró.

Un mensaje de Daniel.

“No confíes en tu madre.”

Amara quedó inmóvil.

Porque justo en ese momento…

su madre estaba llamando a la puerta.



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En el texto hay: romance, drama, venganza

Editado: 03.09.2026

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