Narra Garrett.
La reunión se alargó más de lo esperado ya que algunos no quería que cambiara a los caporegime, además de haber problemas en los puertos. Miraba mi reloj constantemente, pero me di cuenta que este se había detenido, frustrado me lo quité y lo deje encima de la mesa.
No me preocupaba la hora ya que sabía que Alessandro o Ebert me avisaría. Aunque tenía la sensación de que había pasado mucho tiempo desde que estaba ahí dentro, sin embargo como el día estaba nublado parecía temprano.
«A que hora vendrán a avisarme que debemos ir por Ayhan, extraño mucho a mi bebé »pensaba mientras con mis dedos tocaba mi entrecejo frustrado.
—Señor, creo que debería enviar a alguien al puerto Génova. Debemos de ir a investigar que está pasando, sean retrasado muchos de pizzo.
—Suficiente. —Golpee la mesa—. Yo mismo iré después a ver lo que está sucediendo allá.
—Pero señor, creo que es mejor que vaya otra persona.
Estaba apunto de hablar, cuando fui interrumpido por Sofía, que entraba a la sala de juntas.
—Disculpen, pero señor tiene otra reunión en otro lugar.
—Aún no hemos terminado.
—Señor ya son las 3 de la tarde, su reunión comienza en 15 minutos.
Me sorprendí y lentamente voltee a verla, note que también todos los presentes estaban igual de desconcertada que yo.
—¿Qué hora dijiste que era?
—So-son las tres de la tarde —Titubeó.
No podía creer que ya era tan tarde.
—No puede ser —murmure.
Me levanté y camine hacia la puerta.
—Damos por terminada está junta —hable antes de salir.
Aún estaba crédulo al saber la hora, y tuve que tomar la muñeca de Sofía y ver su reloj para verificarlo. Empezaba a sentirme ansioso y molesto.
Caminé por los pasillos de la compañía para salir, aunque iba buscando a Alessandro y Ebert que habían salido y aún no regresan.
«Debíamos ir a buscar a Ayhan a las 11, ya han pasado 4 horas y nadie a ido por ella »Con cada paso aumentaba mi enojo.
Al bajar al primer piso me encontré con todos mis escoltas, Ebert y Alessandro. Al acercarme a ellos, notaron mi expresión.
Levanté mi mano, golpee a Ebert y Alessandro. Estos desconcertados se incorporaron y bajaron sus miradas, mientras note que en la camisura de sus labios empezaba a aparecer algo de sangre.
—¡¿Sabes que hora es?!
Todos se paralizaron y miraron sus relojes. Al saber la hora, todos abrieron mucho los ojos y palidecieron.
—La señorita... Es muy tarde —hablo Ebert.
—Debe estar esperándonos —continuó Alessandro.
—¡Vamonos! —Ordene y camine hacia el estacionamiento.
Todos me siguieron en silencio, al llegar Alessandro se apresuró a abrir la puerta del auto. Entre y luego todos subieron a los demás autos para comenzar a conducir a la escuela de Ayhan.
Estaba preocupado de que ella estuviera triste y cansada de esperamos, no obstante al llegar notamos que habían varios autos de los Sbirros.
Sentí que mi corazón empezó a latir muy rápido.
—¿Qué está pasando? —Escuche a alguien preguntar.
No le di importancia y rápidamente sali del auto, con cada paso que daba sentía mi respiración agitarse.
—¿Qué sucedió? —Ebert le pregunto a uno de los policías.
—Alguien entro al establecimiento y sustrajo a un niño. Al parecer los padres se olvidaron de venir por él, alguien se metió al lugar para llevárselo.
«Ayhan está bien. Ella está bien, los Sbirros está aquí por alguna tontería como siempre »me repetía una y otra vez.
Al entrar al lugar, deje de escuchar a todos a mi alrededor y solo podía caminar ignorandolos para ir a hacia donde debería estar Ayhan. Pensando que estaría a salvó y que al verme correría hacia mi molesta por no a ver ido por ella antes.
No obstante, al llegar al salón de clases y ver a Donovan solo con una maestra y dos Sbirros, sentí que mi corazón se hundió, el aire me faltaba y mi cabeza empezó a doler.
—Donovan —Ebert camino hacia su hijo.
Este estaba sollozando mientras abrazaba a un mujer.
Aguantando las ganas de acabar con todo, caminé lentamente hacia el niño. Este al verme palideció y comenzó a tener un ataque de hipo.
—¡hip! Lo siento ¡hip! —murmuraba agachando su cabeza.
Sentí que mi mundo se derrumbó, mis manos estaban muy frías y sentía que mis piernas no podían sostenerme.
«No, no estoy no puede ser verdad »
Me tambalee un poco y juguete mi cabeza.
Alessandro que estaba a mi lado me ayudo a incorporarme, mientras sujete su hombro.
—Donovan dinos, ¿qué sucedió? —Ebert de hagacho a su altura.
—Es-estuvinos esperando a que vinieran por no-nosotros ¡hip! —Trataba de explicar—. Pero nos dormiendos y-y cuando desperté, v-vi a una mujer llevarse a Ayhan.
Respire hondo tratando de aclara mi mente.
La maestra se arrodilló en el suelo y también comenzó a llorar.
—Lo siento mucho señor. De verdad, lo siento.
—No decían que tenían excelente seguridad—hable y todos hagacharon la cabeza—, ¡MI HIJA FUE SECUESTRADA! ENTRARON A ESTE LUGAR Y SE LA LLEVARON.
Golpee una mesa que estaba a mi lado, la cual terminó hacían un fuerte ruido.
—¡¿CÓMO VAN A EXPLICAR ESO?!
El director se secaba el sudor de su gente con un pañuelo.
—Señor Arawn, la verdad no sabemos cómo fue posible, pero le aseguro que haremos todo lo posible para encontrar a su hija sana y salva.
Me acerque a él y lo agarré del cuello.
—¡Señor!
—¡Garrett!
Trataron de detenerme.
—Si a mi hija le sucede algo, tú serás el primero en desaparecer.
Presioné más mi agarré.
—S-sí. Lo-entien... do.
Lo solté y cayó al suelo tosiendo violentamente.
—¡Cof, cof, cof! —La maestra de los niños se acercó a él y trato de ayudarlo.
Salimos del aula.
—Ayhan, debes estar bien. Papá irá por tí.
—Señor —Leonardo se acercó a nosotros corriendo—, teníamos los vídeos de las cámaras.
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Editado: 30.09.2026