Los muros del prestigio

Capítulo 2 — El secreto del aula vacía

Al día siguiente, Valeria llegó a la academia pensando en los mensajes de la noche anterior.

“Pregunta por Mateo.”

No había podido dejar de pensar en esas palabras.

Cuando encontró a Camila y Daniel en el patio, les contó lo sucedido.

—¿Estás segura de que no fue una broma? —preguntó Camila.

—No lo sé. Pero quien escribió sabía que estábamos investigando.

Daniel miró hacia los edificios.

—Entonces tenemos que averiguar quién es Mateo.

Los tres comenzaron a preguntar discretamente.

Algunos estudiantes conocían su nombre, pero nadie quería hablar demasiado.

Finalmente, una estudiante llamada Sofía se acercó a ellos.

—Yo lo conocía —dijo en voz baja.

Valeria se sorprendió.

—¿Qué le pasó?

Sofía miró alrededor antes de responder.

—Mateo estaba en nuestra clase hace unas semanas. Después tuvo un problema con un profesor.

—¿Qué clase de problema?

Sofía bajó la mirada.

—No lo sé todo. Solo escuché que quería presentar una denuncia.

—¿Y después?

—Dejó de venir.

Camila preguntó:

—¿La academia dijo algo?

—Que eran asuntos familiares.

Sofía guardó silencio unos segundos.

—Pero yo no creo que sea cierto.

Antes de que pudieran preguntarle más, Sofía se alejó rápidamente.

Daniel la observó.

—Definitivamente está escondiendo algo.

—Tenemos que encontrar pruebas —dijo Valeria.

Durante el recreo, decidieron revisar el antiguo edificio de clases. Allí había varias aulas que ya casi no se utilizaban.

Al final del pasillo encontraron una puerta cerrada.

Sobre ella había un pequeño número.

Aula 17.

—¿Qué tiene de especial? —preguntó Camila.

—No lo sé.

Daniel intentó abrirla, pero estaba cerrada con llave.

Entonces escucharon pasos.

Los tres se apartaron rápidamente.

Era la directora Elena.

La mujer caminó hasta la puerta y comprobó que estuviera cerrada.

Después miró hacia el pasillo.

Valeria, Camila y Daniel permanecieron escondidos.

Cuando la directora se marchó, esperaron unos minutos antes de salir.

—¿Por qué revisaría precisamente esta aula? —preguntó Camila.

Valeria observó la puerta.

—Quizá aquí encontremos la respuesta.

Esa tarde, Valeria recibió nuevamente un mensaje.

“No abras el aula 17.”

Se quedó inmóvil.

Después llegó otro.

“Mateo lo hizo.”

Valeria comprendió que el misterio acababa de hacerse mucho más grande.

Ahora sabía que Mateo había estado relacionado con aquella aula.

Y alguien estaba decidido a impedir que descubrieran qué había ocurrido allí.

Valeria guardó el teléfono.

—No voy a detenerme —murmuró.

Pero todavía no sabía que abrir aquella puerta podía revelar uno de los secretos más antiguos de la academia.




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