Los muros del prestigio

Capítulo 9 — Las puertas cerradas

El ruido de la puerta cerrándose seguía en la mente de Valeria.

La academia parecía vacía, pero alguien continuaba dentro.

—Tenemos que irnos —susurró Camila.

—Espera —respondió Valeria—. Primero tenemos que saber quién está aquí.

Los tres bajaron lentamente las escaleras.

Al llegar al primer piso, encontraron algo extraño: la puerta principal estaba cerrada.

Daniel intentó abrirla.

—Está con llave.

—Eso no puede ser —dijo Camila—. Todavía no es tan tarde.

Valeria miró hacia la recepción. No había nadie.

—Busquemos otra salida.

Recorrieron los pasillos, pero todas las puertas exteriores estaban cerradas.

Entonces las luces comenzaron a apagarse una por una.

—Esto no me gusta —dijo Daniel.

Valeria sacó su teléfono para llamar a alguien, pero no tenía señal.

—¿Cómo es posible?

Camila señaló hacia el pasillo.

—Miren.

Al fondo había una figura.

Parecía alguien de la administración.

—¡Espere! —gritó Valeria.

La persona comenzó a caminar rápidamente y desapareció detrás de una esquina.

Los tres corrieron tras ella.

Al llegar al lugar, no encontraron a nadie.

Solo había una carpeta en el suelo.

Valeria la recogió.

En la portada podía leerse:

“Aula 17 — Mateo.”

—Otra vez Mateo —murmuró Daniel.

Valeria abrió la carpeta, pero antes de poder leerla, escucharon un golpe fuerte en el edificio.

Camila se asustó.

—¿Qué fue eso?

Valeria cerró la carpeta.

—No lo sé.

Entonces su teléfono vibró.

Había llegado otro mensaje anónimo:

“Ahora sabes por qué las puertas están cerradas.”

Valeria miró a sus amigos.

—Alguien sabía que estaríamos aquí.

Y por primera vez, los tres comprendieron que quizá no estaban investigando el misterio.

Quizá el misterio los estaba llevando exactamente a donde alguien quería.




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