La Academia Gonaut ya no parecía la misma.
Cada día había menos estudiantes y menos profesores. Algunas aulas permanecían cerradas y los jardines comenzaban a verse descuidados.
Valeria caminaba por el pasillo junto a Camila y Daniel.
—¿Se dan cuenta de que somos cada vez menos? —preguntó Camila.
Daniel miró alrededor.
—Hace unas semanas este lugar estaba lleno.
—Y ahora parece abandonado —respondió Valeria.
Al llegar al salón, encontraron otro aviso de la administración:
“Por motivos de seguridad, algunas actividades académicas quedan suspendidas hasta nuevo aviso.”
Los estudiantes comenzaron a preocuparse.
—¿Qué está pasando realmente? —preguntó una compañera.
Nadie respondió.
Durante el recreo, Valeria recibió un nuevo mensaje anónimo.
“Ve al segundo piso cuando todos se hayan ido.”
—Otra vez —dijo Daniel al ver la pantalla.
—No tienes que ir —advirtió Camila.
Valeria negó con la cabeza.
—Si alguien está intentando decirme algo, tengo que descubrir qué es.
Esa tarde esperó hasta que casi todos abandonaron el edificio.
Junto con Camila y Daniel, subió al segundo piso.
El pasillo estaba completamente vacío.
Entonces escucharon un ruido detrás de una puerta.
Se acercaron lentamente.
Era una de las aulas que llevaba varios días cerrada.
La puerta estaba entreabierta.
—¿Quién está ahí? —preguntó Valeria.
Nadie respondió.
Entraron.
Sobre un escritorio había varios documentos.
Valeria tomó uno y reconoció el nombre de Mateo.
—Es su expediente.
Antes de que pudiera leerlo, escucharon pasos acercándose.
Los tres salieron rápidamente y se escondieron en un salón cercano.
Vieron pasar a una persona de la administración con una carpeta en las manos.
Cuando desapareció por el pasillo, regresaron al aula.
Pero los documentos ya no estaban.
Solo quedaba una hoja sobre el escritorio.
Valeria la tomó.
Decía:
“Cuando una escuela se queda vacía, las paredes comienzan a hablar.”
Camila la miró preocupada.
—¿Qué significa eso?
Valeria observó el largo pasillo vacío.
—Que quizá lo que estamos buscando todavía está aquí.
Y en ese momento, desde el piso inferior, escucharon cómo una puerta se cerraba.
Los tres se quedaron inmóviles.
La academia parecía vacía.
Pero alguien más seguía dentro.
Editado: 23.09.2026