Wire Madness

Capítulo 10: La Escuela de magia

En la escuela de magia de Grindeldolf, se está haciendo una reunión con respecto a la nueva tecnología que se va a implementar.

—Atención, docentes de la escuela de magia de Grindeldolf, los técnicos de la compañía de Rare Comunicaciones están de camino para recibir el servicio. —Dijo Aldrich que está comunicándose a través de un holograma mágico.

—Otra vez, pero si es la enésima vez que los estudiantes los echaron, ¿por qué no desiste de esa solicitud? —dijo uno de los profesores.

—Por motivos personales. —Contesto Aldrich.

—Entiendo, señorita Aldrich, pero ¿cómo esto puede impactar en los estudiantes? —Respondió uno de los profesores.

—Es simplemente como algo recreativo, ya que, como existe el proyecto de modernización, es bueno que nuestros estudiantes conozcan el mundo humano. —Contesto Aldrich.

—Entiendo, pero no quiero que esto afecte el rendimiento de mis estudiantes. —Respondió uno de los profesores.

—No lo hará, pero vigilen bien a los estudiantes, que van a mandar a los mejores técnicos que la dimensión oscura tiene para ofrecer y ellos no dudarán en responder. —Contesto Aldrich.

—No permitiremos que esos trogloditas les hagan daño a nuestros estudiantes. —Respondió uno de los profesores.

—No se preocupen, les mandaré a un personal para que les dé asistencia y los vigile. —Contesto Aldrich.

Una vez terminado el descanso, se ponen a hacer varias instalaciones por la zona hasta que vuelven a descansar después de una larga jornada de trabajo. Una llamada holográfica interrumpe su descanso.

—Y ahora qué. —Dijo Manolo.

—¡Alo! —contestó Isidro.

—Isidro, espero que estés bien. —Respondió Camilion, que ve a Isidro en su forma de monstruo.

—Sí, está bien, por ahora no ha matado a nadie. —Contesto Manolo.

—Perfecto, ¿cómo Isidro se ha desempeñado con su nueva forma? —Respondió Camilion.

—Instalamos varias órdenes y se ha portado bien. —Contesto Manolo.

—Perfecto, entonces es apto para trabajar; cualquier cosa me informa al respecto. —Respondió Camilion.

—Entiendo, eso era todo. —Respondió Manolo.

—No, claro que no, le pusimos una orden premium de la escuela de magia más prestigiosa de la dimensión oscura, la escuela de magia Grindeldolf. —Contesto Camilion.

—Una escuela mágica y, ¿para qué una escuela mágica va a querer esa tecnología? Hemos instalado en escuelas normales, en institutos, universidades, pero una escuela de magia, tengo entendido que ellos usan tecnología mágica como la de la tumba de Nezorick. —Explico Manolo.

—No se preocupen, que la tecnología mágica también funciona con la tecnología dimensional. —Dijo Camilion.

—Eso lo sabemos, porque lo intentamos en órdenes donde no había cableado físico, sino mágico; no somos estúpidos, Camilion. —Contesto Isidro.

—Eso me gusta, que se adapten a la situación. —Respondió Camilion.

—Ya, Isidro, ¿qué vamos a hacer? ¿Vamo a instalar en este lugar o qué? ¿Cuál es el problema que tenga que haber una reunión para ello? —exclamó y preguntó Manolo.

—Que varios estudiantes están impidiendo que los técnicos hagan su trabajo y deben detenerlos. —Exclamó Camilion.

—Pero no podemos hacerles daño, ya que son los hijos de futuros clientes, ¿cierto? —respondió Isidro.

—Sí, ese es el problema y la directora no ayuda. —Contesto Camilion.

—¿Y quién es la directora? —preguntó Manolo.

—Aldrich Albain. —Contesto Camilion.

—Esa cualquiera solicitó ese servicio para hacernos la vida imposible. —Respondió Manolo que se enoja por ello.

—Pero no hay una forma de defenderse. —Contesto Isidro.

—Sí, hay una; en su vehículo hay armas antimágicas que anulan la magia por un tiempo determinado. Pueden usar eso; revísenlo en su vehículo. —Explico Manolo.

Ellos revisan en el panel de control.

—Armas de semillas antimágicas. —Leyó Isidro.

—Con esas armas detendrán a los estudiantes; cuídense de los estudiantes que tienen habilidades mejoradas, manipulaciones de la realidad, creaciones, etc., porque las armas se les van a hacer inútiles en combate. —Advirtió Camilion.

—Entiendo, pero no se preocupe, que nos tiene a nosotros dos, que somos expertos en ello. —Respondió Manolo.

—Está bien, que los dioses del averno los bendigan. Esta conversación ha terminado. —Dijo Camilion que termina la conversación.

—Dios santo, pero qué tipo más pesado, ahora tenemos que ir a esa escuela de porquería a bregar con esa gente. —Dijo Manolo.

—Ya lo sabe, no solo somo lo supermanes que tenemos que resolver el majadero que los otros no pueden, pero ¿qué se puede hacer? Para eso nos pagan. —Respondió Isidro.

—Vamos a patearles el trasero a esos niños malcriados. —Contesto Manolo.

—Sí, vamos a eso, pero ¿cómo vamos a instalar si la conexión es mediante círculos mágicos? —Respondió Isidro.




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