.
Hay algo en el universo que me recuerda a mí.
No sé si es una luna que gira lentamente, una estrella que un día desaparece o esa luz que continúa viajando mucho después de que su origen se haya perdido en la oscuridad.
A veces siento nostalgia por algo que no recuerdo haber vivido. Como si una parte de mí guardara imágenes de un lugar que nunca conocí, de una noche bajo otro cielo, de una vida que no sé imaginar, pero que extraño sin saber por qué.
Entonces llega la música.
Y durante unos instantes, todo parece estar más cerca.
Los planetas, la distancia, las cosas que no comprendo de mí misma. Ya no necesito encontrarles un nombre. Puedo dejarlas existir, como existen las estrellas, sin pedirles que me expliquen su luz.
Quizá hay sueños que no vinieron a cumplirse. Quizá solo llegaron para acompañarnos un momento y dejarnos esa extraña belleza de lo que nunca podremos tocar.
Y, sin embargo, qué hermoso es sentir que algo tan lejano puede conmovernos tanto.
Esta noche no quiero saber dónde pertenezco.
Quiero imaginar una pequeña luz esperándome en algún rincón del universo, no para llevarme lejos, sino para recordarme que todavía hay belleza en este lugar.
Que aún puedo escuchar una melodía y sentir que el mundo se vuelve más suave.
Que todavía puedo mirar el cielo y encontrar algo que me haga quedarme un instante más.
Tal vez la esperanza sea eso.
No saber qué hay al otro lado de las estrellas…
pero seguir mirando.
.
..