Inspirado a cambiar por ella Vol. 2

Parte 8

Durante el comienzo de la semana por la mañana, una inesperada llegada hace llover miradas y suspiros. Una chica delgada, piel blanca y cabello castaño claro recorre los pasillos de la escuela en búsqueda de la oficina del centro de estudiantes.

En el camino se topa con Leo y su curioso transporte del cual no se separa casi nunca. Él la ve y ella también. Se queda unos momentos quietos hasta que ella rompe el hielo con una sonrisa.

-Hola, me llamo Alma. ¿Sabes dónde es la oficina del centro de estudiantes? -pregunta Alma.

-Claro. Es más, soy miembro así que puedo llevarte. -responde con total seguridad Leo.

-Te lo agradezco mucho. -Alma vuelve a sonreír.

-Ven, sígueme. -exclama Leo. Corrige la dirección de su transporte hacia el lado opuesto de su ruta para guiarla. -Ah, por cierto…

-¿Sí? -pregunta ella.

-No, nada. -dice él.

-Hum… ¿okey?

Los dos llegan a la puerta donde hay un cartel pegado que dice “Centro de estudiante y protección del estudiantado”. Esa última definición fue determinada en la reunión semanal como forma de garantizar seguridad para los estudiantes frente a cualquier amenaza institucional tanto externo como interno.

-Bien, llegamos. Por cierto ¿eres nueva? No te he visto por aquí antes. -dice Leo.

Dalia llega con una pila de documentos siendo sostenido por ella. Leo acude para ayudarla con la pila a lo cual ella agradece sonriéndole. Luego mira a Alma y se da cuenta de quien es.

-¿Alma Giosterri? -pregunta Dalia.

-Si, así es. -responde Alma.

-Oh, que bueno que estas aquí. ¿Muy agotador el viaje? -pregunta Dalia.

-Si y la comida un asco. -dice Alma con desagrado.

-Me imagino. ¿Cuándo llegaste? Pensábamos que en dos semanas estarías por aquí. -exclama Dalia con sorpresa por la velocidad con la que llegó a la ciudad.

-Llegué ayer. Mi vuelo tuvo problemas así que nos consultaron si podíamos cambiar fecha y como encontré un vuelo hacia aquí más temprano no dudé. -dice Alma.

-Esperen un momento señoritas. -dice Leo interrumpiendo. -¿Ella es…?

-Ah, perdón Leo. Ella es Alma, la nueva tesorera del centro de estudiantes y forma parte del programa de intercambiando estudiantil. -presenta Dalia a la joven.

-Un gusto conocerte Alma. -se vuelve a presentar Leo.

-Haaa, él es Leo. Uno de los monitores escolares. Puede ser excéntrico, pero es buena onda. -exclama Dalia.

-Jajaja, lo supuse por ese transporte. Un placer. -dice Alma con sonrisa genuina.

-Bueno, sigamos la charla adentro que Soledad debe estar llenando formularios como siempre. -invita Dalia a pasar.

Dalia abre la puerta de la oficina, Alma es la primera en pasar. Luego Dalia. Leo continua su recorrido de vigilancia durante el descanso de media mañana que dura exactamente media hora.

Dentro de la oficina, Alma se topa con una atmosfera pesada y a pocos metros, en un escritorio, una entidad negativa, exhausta y desconocida para sus ojos está llenando formularios.

Dalia suspira y se acerca a la entidad, a su lado hay una ventana con cortinas cerradas. Abre completamente las cortinas dejando entrar los rayos de sol, revelando a Soledad con ojos agotados, agarrándose la cabeza y murmurando. Nunca en su vida vio tal cantidad de documentación para llenar y archivar.

-Ejem, Sole. -exclama Dalia para atraer su atención.

-¿Qué? -pregunta Sole dirigiendo la mirada hacia primero Dalia y luego Alma. Inmediatamente se pone de pie y la saluda extendiendo la mano. -Tu debes ser Alma, la nueva tesorera. Es un placer conocerte y te doy la bienvenida al centro de estudiantes.

-Muchas gracias. -Alma devuelve el gesto extendiéndole la mano. -Espero hacer un gran trabajo.

-Por lo que he leído, hiciste un gran trabajo en el centro de estudiantes de tu escuela. No me cabe la menor duda de que lo harás excelente. -dice Soledad.

-¿Cuándo empiezo? -pregunta Alma.

-Podría ser hoy. -dice Dalia.

-Eso sería grandioso. -se emociona Alma.

-¿Qué dices Sole? -pregunta Dalia.

Soledad suelta una sonrisa y asiente con la cabeza.

-Una vez más, bienvenida, compañera. -exclama Soledad.

-Muchas gracias. -agradece Alma. Abraza a ambas, pero el momento se vuelve extraño para Dalia. Soledad, por su parte se mantiene algo distante pero segura con Alma.

Soledad le muestra a Alma su escritorio, no es más que un pupitre de clase, pero ya puede sentirse como parte del conjunto burocrático del centro estudiantil. Le entrega una larga lista de gastos y presupuesto otorgado por la dirección.

Alma se pone al tanto de los gastos. Es notorio como hay cosas que para ella no son parte del orden, así que decide recomendarle a Sole que haya ciertos recortes para mantenerse en el margen correcto del presupuesto. Un total de 10.000$usd al mes. Es una cifra asombrosa para un centro de estudiantes, pero coherente si se trata de una escuela con altos estándares y donde se encontraba la élite garaollense.




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