Inspirado a cambiar por ella Vol. 2

Parte 3

Durante el fin de semana, Valentin se reúne con Carla en una tienda de música y electrónica. Ven discos de “Airplane” en sus comienzos, antes de la era digital, y videos de sus primeras canciones en un televisor.

Ambos se ven ansiosos por ir al recital ya programado a finales de octubre.

Carla se muestra sonriente y da saltos de emoción. No puede creer que verá a su banda favorita por primera vez con Valentín y el solo imaginar que vivirá la experiencia con el chico, llena de felicidad. No evita sonreír como loca, aunque piensa en que Joel decidió sacrificarse para que ella fuera con él al no comprar la entrada.

-Cada vez falta menos. -exclama Valentin.

-¿Verdad? Estoy demasiado impaciente. -dice ella.

-Jajaja, se te nota. -exclama Valentin.

-¡Oye, no te burles de mí! -dice Carla mientras infla sus mejillas.

Detiene sus saltos y queda en silencio, pensativa. Vuelve a sonreír con amargura.

Piensa que es un sueño estar viviendo algo tan maravilloso como conocer a alguien que le gusta las mismas cosas y sea decente. Cree que es demasiado perfecto para ser cierto.

-¿Podré mantener esto? Es demasiado lindo para que sea real. ¡Aaaaah! Ahora entiendo a Luca. Me siento tan impotente por no saber que pasará mañana o pasado. -piensa Carla. -Pero al mismo tiempo, ¿Qué importa no saber nada? Solo quiero vivir cada instante. A su lado. -su expresión vuelve a ser la de una pequeña soñadora. La chica apagada se nota en una luz tan brillante que es difícil de imaginar que haya sido la misma chica hace tiempo atrás.

Valentín es deslumbrado por la bondadosa expresión de Carla.

Los latidos de su corazón golpean con fuerza. El chico se toma del pecho con fuerza. El rostro se vuelve rojizo de la vergüenza. Se da media vuelta para evitar la mirada de Carla. Ella, preocupada, intenta preguntarle que le ocurre, pero solo recibe negativas para que se de vuelta.

-Me siento…demasiado bien con ella. Me gusta demasiado…no, no es solo eso…me estoy enamorando…de Carla. -piensa Valentín. -No debo mostrarme débil e inseguro.

-¿Valentín? ¿Estás bien? -pregunta Carla acercándose a él.

-S-Si. -responde él.

-¿Seguro? No me mientas ¿sí? -pregunta ella.

-Te digo que sí. -se exalta Valentín muy ruborizado.

-¡Que lindo! -piensa Carla con solo verle el rostro. Se enternece de su expresión.

El dueño de la tienda se les acerca con una guitarra Gibson color marrón y bordes plata.

-Carla, me habías pedido ver una de estas ¿cierto? -pregunta Norberto.

-¡Si, si! Gracias norber. -agradece Carla y toma la guitarra con ambas manos. La cinta la ubica detrás de su cuello y cruza para tomarla con ambas manos.

Valentín observa como Carla manipula las cuerdas con una maestría que le causa admiración sana.

-Carla. -suelta Valentín.

-¿Sí? -pregunta Carla.

-¿Podrías…emm…tocar algo? Me gustaría escucharte. -pide él.

La solicitud provoca en Carla una enorme emoción y vergüenza por ser el centro de atención. Haciendo caso a la petición del chico, Carla ajusta las cuerdas y roza ligeramente para escuchar que estén bien afinadas.

Una vez se cerciora que estuvieran afinadas, la chica muestra un semblante completamente diferente con el instrumento en sus manos. Procura tocar algo que ambos conozcan así que decide ir por uno de los temas más aclamados de Airplane, “celos que duelen”.

Esa balada es tocada con un nivel de cuidado tan profundo que conmueve a Valentín. No se aparta de ella ni por un instante. Escuchar como toca la guitarra impacta directamente en su corazón. Por un momento abandona el sonido de las manos tocando la guitarra y deja que sus ojos se deslicen hacia el rostro de ella.

El chico sonríe mientras la mira al rostro.

Los tres minutos y diez segundos que dura la canción se acaba rápido.

Valentín aparta la vista buscando disimular su atención verdadera. Carla, quien había cerrado sus ojos para concentrarse mejor los abre y mira al chico.

Intercambian miradas profundas como si se estuvieran conectando. Durante unos segundos el tiempo se detiene. Ella sonríe rompiendo el momento con una tranquilidad inusual.

-E-Eso fue bellísimo. -dice Valentín.

-¿Verdad? Es mi canción favorita de la banda. -exclama Carla.

-Ya veo. Me gustó mucho escucharte tocarla. -le dice Valentín.

-¿Sí? Muchas gracias. -vuelve a sonreír ella.

-De nada. ¿Quieres ir a tomar algo? Yo invito. -exclama él.

-Me gustaría, pero tengo que ir a ver a una amiga al parque. ¿Quieres ir mañana después de clases? Sé que empezar el lunes de esa forma es…-propone Carla.

-Me encantaría. -responde sin pensárselo demasiado el chico.

-Jejeje, fuiste muy veloz. ¿Sabes? Sigo impactada de que fueras a la misma escuela que yo, aunque por la tarde. ¿No serás de los que se portan mal? ¿no? -pregunta Carla.




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