A la siguiente semana por la tarde, Benicio y Carlos se reúnen con Luis en un centro para skaters ubicado a pocas calles de la escuela. El enorme chico está molesto ya que las chicas no se han aparecido y Val tampoco.
Benicio bromea con la ausencia de Val producto de una chica a lo que Luis reacciona chasqueo la lengua con profundo rechazo.
Carlos toma su patineta y avanza unos metros. Rodea a Luis dando varias vueltas mientras exclama en tono de burla:
-¿No creen que deberíamos ver que hace Val? Quizás anda debajo de algunas bragas ¡jajaja!
-Seguramente. Viene con nosotros muy pocas veces. Ese tonto se atreve a rebajarse así. -exclama Carlos.
-Siempre fue así. Maldita sea. Lo llamé varias veces y no es capaz de atenderme. Debería golpearlo fuerte para que me conteste las llamadas. -se molesta Luis.
-Hablando de bragas ¿y las chicas? Tampoco vinieron. -dice Benicio.
-Dijeron que tienen cosas que hacer. -responde Carlos.
-Cosas de mujeres me imagino. -agrega Benicio.
-¿Y eso que? Al carajo con sus cosas de mujeres, ¿Acaso nadie es responsable de este grupo? Mierda. ¡¿Tengo que moverme yo solo para hacer respetar nuestro dominio?! -exclama Luis.
Carlos se acerca a Luis y palpa su hombro.
-Calma Luis. Solo atienden sus cosas personales. No es como si no les interesase. -le dice Carlos.
Benicio ve acercarse a Chloe, sola y con expresión de agotamiento físico.
-Hey, te tardaste. ¿Por qué vienes sola? -pregunta Carlos.
-Solo teníamos cosas distintas que hacer. -responde la chica.
-Deberías responder más temprano. -le dice Luis.
-Jejeje, ¿te preocupé o qué? -bromea Chloe.
-No seas tonta. Tenemos cosas más importantes como, por ejemplo, qué hacer con los del centro de estudiantes. Van a arrebatarnos nuestro dominio con sus reglas y toda clase de basuras. -dice Luis.
-Bien, pero… ¿Qué tienen pensado? -pregunta Chloe.
-Esa es una buena pregunta. ¿Olvidaron que los ricachones del turno mañana no pudieron con los nuevos? -dice Carlos.
-Sin contar que ese monitor aguantó el golpe de Luis. Jamás vi algo así. -exclama Benicio.
-Yo también me encuentro con esa duda. Hace unas semanas intercambié golpes con un monitor de cabello colorado. No solo sus movimientos no eran comunes, sino que mis golpes no sirvieron de nada. Sin embargo, no quería golpearme. Muy patético si me lo preguntan. -reconoce ella. Se sienta en unos escalones junto al circuito. Se cruza de piernas y apoya sus manos en las rodillas. –
-Pensábamos que sin los ricachones podríamos avanzar sobre los demás cursos. Es decir, ellos eran nuestros principales rivales. -exclama Carlos. -Ahora hay dos que pueden lidiar con Luis y Chloe. Vaya problema.
Luis se queda callado unos momentos. Saca de su mochila una botella con agua y da un largo sorbo. Observa a su alrededor.
-Haaa, tantos objetivos. Lo principal es encargarnos de ellos. Pero como no tengo ganas de lidiar con molestos sujetos, esperemos. -dice Luis.
-¿Esperar? ¿Qué haremos mientras tanto? -pregunta Carlos.
-Ustedes hagan lo suyo. Yo tengo que conquistar a una gatita. -exclama Luis.
-¿Conquistar? ¿a esa chica? -pregunta Benicio.
-¿Chica? Vaya tontos. -murmura Chloe.
Chloe mira desde su lado a Luis. Ella se muerde el labio con fuerza hasta que le duele y lanza un chillido de dolor. Benicio se sienta a su lado.
-¿Estás bien? -le pregunta él.
-Si. -asienta ella.
Luis le pide a Carlos su patineta para andar sobre ella. Al principio, Carlos duda por el peso del chico, pero luego de pensarlo un momento se la entrega con la condición de que cuide la tabla. Luis asienta varias veces.
-Benicio. -exclama ella.
-¿Sí? -pregunta él.
-¿Qué opinas sobre la actitud tan machista de Luis con las mujeres que le interesan? -pregunta ella.
-Machista ¿huh? Creo que es parte de su personalidad. Intentar cambiarlo es innecesario como también analizarlo. Tú sabes como es. Lo conoces desde que son niños. -dice Benicio.
A pesar de ser un rasgo muy distintivo, el ser mujeriego y al mismo tiempo enamoradizo, Chloe tiene un afecto hacia él que no se puede definir como el de amigos de la infancia.
Hubo una época en que Chloe era intimidada en el jardín y en la escuela primaria. Tan era su padecimiento que se refugiaba en el salón de clases hasta que un día, el grupo que la acosaba se la encuentra sentada en el pupitre.
Una de las niñas toma una tijera y dos la retienen con la cabeza contra la mesa. La niña que porta la tijera apunta hacia el cabello de la pequeña Chloe, hasta que aparece Luis y golpea a las tres niñas y amenaza con que, si era acusado, las mataría a golpes.
Desde ese momento, ambos se apoyaron mutuamente. Para Luis, Chloe es más que una amiga, es una confidente, una hermana, alguien de gran confianza para él.
#8850 en Novela romántica
#2139 en Novela contemporánea
psicologia adolescentes, juvenil y escolar, romance drama amor
Editado: 02.11.2026