Las Aventuras de la Bruja Carmesí Volumen Ii

LA ZONA DEL SILENCIO

Quentin y Razor llegaron a la Zona del Silencio y, en su camino, descubrieron con horror que tanto la vida vegetal como la animal estaba muerta.

—¡Mira! —exclamó Marshall Quentin.

—Cadáveres de animales... pero ¿cómo? ¿Alguien los mató? —preguntó Razor.

—Si observas bien, notarás que los animales no tienen heridas —señaló Marshall Quentin.

—¡Es verdad! Pero si no los mataron, ¿cómo murieron?

—Buena pregunta; es una lástima que no tenga la respuesta. Tal vez tenga relación con el estado de la vegetación de esta zona. Observa: todas las plantas, los árboles y hasta las flores están marchitos.

—¿Qué clase de brujería es esta?

—Debe tener alguna relación con la leyenda que se cuenta acerca de esta zona.

—¿Qué leyenda?

—«Sobre la creación del mundo». Cuenta el mito que, cuando Dios creó el mundo, el primer lugar que hizo fueron estos parajes. Entonces era un bello jardín como en los cuentos de hadas, habitado por toda clase de animales y plantas. Finalmente creó al hombre, al que dotó de inteligencia. Al principio era pacífico, pero no tardó en corromperse; su inteligencia fue la causante de que su corazón se llenara de ambición y provocara que su codicia destruyera estas colinas.

—¿Cómo?

—No se sabe. Lo que sí se sabe es que los primeros humanos que habitaron este mundo abandonaron el paraíso y fueron a explorar otras tierras, reproduciéndose, fundando ciudades y poblando este mundo.

—Pero si este lugar está maldito, ¿por qué Enigma nos envió aquí?

—Bueno, es un rumor, pero hace tiempo escuché que en esta zona se construyó una fortaleza.

—¿Una fortaleza?

—Sí, dicen que allí se llevan a cabo experimentos y otras cosas raras, y también se piensa que está embrujada.

—¿Embrujada? Lo que yo creo es que puede ser la sede usada por los Alquimistas de la Orden del Nuevo Génesis.

—La única manera de saberlo es yendo a ese lugar. Y según el rumor, debemos seguir esta vereda a pie; debemos desmontar. No podemos llevar los caballos; de hacerlo, morirían. Afortunadamente, como somos Portadores, nuestros poderes nos protegerán, así que para nosotros no hay problema.

—Supongo que no hay alternativa —concluyó Razor.

Ambos desmontaron de sus caballos, los dejaron a la entrada del sendero y continuaron su camino. A medida que se adentraban, experimentaron rápidamente una serie de sensaciones desagradables, entre ellas una sensación de ahogo insoportable, como si el oxígeno les faltara.

—Siento una sensación insoportable en la boca, como si estuviera tragando arena —se quejó Razor.

—Igual yo, pero debemos seguir —respondió Marshall Quentin.

Y ambos caminaron por el sendero sin saber lo que les esperaba al otro lado.

FIN



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En el texto hay: magia, medieval, magia amor aventuras

Editado: 16.10.2026

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