Las Aventuras de la Bruja Carmesí Volumen Ii

EL AMO DEL PANTANO

—¿Quién habló? —preguntó La Bruja Carmesí.

—¿De dónde proviene esa voz? —inquirió Sobrevoltaje.

—¡Sal de tu madriguera, cobarde! No podrás esconderte para siempre —desafió Hidrón.

—¡Jajajajaj! Veo que tienen demasiada confianza para ser tres miserables cadáveres. No necesito salir de mi escondite porque estoy muy cerca de ustedes —resonó una voz amenazante.

De pronto, el veneno del pantano se elevó por los cielos y tomó la forma de un humanoide fangoso.

—Mi nombre es Moa y soy un Hijo de Klesa. Ustedes son discípulos de Raven y tengo la misión de detenerlos. Además, vengo a vengar las muertes de mis dos hermanos, Apolo y Maná, y a desquitarme por lo que le hicieron a mi otro hermano, El Embaucador —declaró la criatura.

—Vaya, veo que eres muy sensible. Jamás pensé que un monstruo como tú se preocupara por otros —se burló La Bruja Carmesí.

—Te equivocas: no busco una simple venganza, quiero desquitarme por cómo pisotean a nuestra raza. Es una cuestión de honor —replicó Moa.

—Más bien parece un berrinche infantil —agregó Hidrón.

—¡SILENCIO! ¡AHORA MISMO LOS APLASTARÉ! ¡¿OYERON, INSECTOS?! —gritó Moa, enfurecido.

El enemigo inició su ataque lanzando una ráfaga de lodo venenoso desde su brazo derecho hacia nuestros amigos, quienes lograron esquivarla con dificultad. Hidrón chasqueó los dedos e intentó hacer explotar a Moa; sin embargo, el fango viviente arrojó más lodo y el impacto provocó una gran detonación que lanzó a los tres contra el cieno del pantano.

—Pero ¿qué sucedió? ¿Por qué explotó? —preguntó Hidrón, desconcertada.

De inmediato, la Bruja le propinó un golpe en la cabeza por su ignorancia e imprudencia.

—¡¿Por qué me pegas, enana?! —reclamó Hidrón sobándose.

—¡Tonta! ¿No te acabas de dar cuenta de lo que estuviste a punto de hacer? —reprochó La Bruja Carmesí.

—Crimson tiene toda la razón. El veneno de ese lodo es inflamable si entra en contacto con tus chispas —explicó Sobrevoltaje.

—¡Explotará! Lo había olvidado... Raven me enseñó a no usar mis poderes contra sustancias que pueden explotar o incendiarse. Fui muy imprudente —admitió Hidrón.

—No tendrás la oportunidad de lamentarte, porque para entonces estarás en el otro mundo —interrumpió Moa.

La criatura intensificó su ataque al punto de solidificar el fango, transformándolo en afiladas estacas que usó para herir a los Portadores.

—¡Prueben mis flechas de fango! —exclamó Moa.

Las proyectó desde sus brazos con tal fuerza que atravesaron los trajes NBQ, creando orificios y poniendo en grave riesgo la vida de los tres.

—Rayos, hizo agujeros en mi traje —dijo La Bruja Carmesí preocupada.

—¡En el mío también! El Maestro Raven nos advirtió que si entramos en contacto directo con los gases tóxicos del pantano moriremos al instante. ¡Debemos irnos! —urgió Sobrevoltaje.

—¡AYUDAAAAAAAAAAAAAAAAA! —se escuchó un grito desesperado.

Crimson y Sobrevoltaje voltearon y vieron a Hidrón gravemente herida: una de las estacas le había atravesado un costado del abdomen y sangraba abundantemente. Las cosas se complicaban al estar acorralados frente a un enemigo que parecía invencible. ¿Podrán derrotarlo?

FIN



#1123 en Fantasía
#210 en Magia

En el texto hay: magia, medieval, magia amor aventuras

Editado: 16.10.2026

Añadir a la biblioteca


Reportar




Uso de Cookies
Con el fin de proporcionar una mejor experiencia de usuario, recopilamos y utilizamos cookies. Si continúa navegando por nuestro sitio web, acepta la recopilación y el uso de cookies.