Andrés
Dejo al doctor con Anabelle y salgo de la habitación, aún ella está inconsciente y eso es algo que poco me incomoda, más de una vez la vi fingir un desmayo así que me muevo rápido hacia la habitación de mis hijos, ellos son los que de verdad me preocupan porque ella tuvo el atrevimiento de venir a verlos sin consultarme y cuando entro a la habitación de los gemelos ambos sonríen al verme y corren hacia mí. Me pongo a la altura de ellos para abrazarlos y lo hago fuerte queriendo nunca soltarlos.
—Mamá estuvo aquí —suelta Mat de forma rápida y asiento acercándome a la cama sin soltar sus manos.
—Lo sé y de eso vengo a hablar —tomo asiento y ellos quedan frente a mí —necesito que se sienten y me atiendan pequeños —me miran confundidos, pero asienten buscando unas sillas pequeñas que tienen.
—¿Qué sucede? —Ben cuestiona mirando mis ojos —Estaba rara.
—Mamá tuvo un accidente y se pegó muy fuerte en su cabeza —intento explicarles mirando a ambos —así que no recuerda nada, tiene amnesia.
—Amn —se calla intentando pronunciar la palabra y sonrío.
—Amnesia —me miran interesados —perdió la memoria, no recuerda, no tiene recuerdos, no nos conoce —hago una pausa y siguen confundidos —no sabe quién es, ni como es, ni lo que ha hecho, sé que no me entienden muy bien —me inclino más hacia ellos —pero lo que quiero que entiendan es que no deben hablarle sobre el pasado, no deben decirle nada —respiro hondo —hagan de cuenta que es alguien nueva, alguien a quien no conocen.
—Pero es ella —Mat se queja —es mamá y no es buena.
—Matías —tomo nuevamente sus manos —es ella, físicamente es ella, pero aquí —señalo mi cabeza —ya no es ella, ¿me entiendes? —dudan mientras asienten —Bueno, solo quiero que no le hablen sobre antes, eviten hablarle, eso es todo.
—Encontró un juguete regado y no nos regañó —expresa Ben aún sorprendido y sonrío.
—Exacto, ya no es la misma de antes.
—¿Y ahora es buena? —la pregunta de Mat me toma de sorpresa y carraspeo.
—Ahora es diferente, ¿entienden eso? —asienten.
—Aún queremos vivir contigo papá —se acercan a mí y sonrío.
—Y lo harán, pero yo también por ahora viviré aquí y descuiden —toco sus mejillas —no los dejaré solos con ella.
—¿Lo juras? —Ben me mira con temor y lo acerco más a mí.
—Si mi amor, lo juro Ben —el pequeño me abraza y su hermano hace lo mismo sonriendo un poco, aun para mí es difícil entender todo esto así que para ellos lo debe ser aún más.
—En fin no sé que pensar —bufo luego de contarle todo a mi amigo mientras escucho el ruido en el bar, no pude estar más por la casa esperando a que ella despertara, según el doctor todo está bien menos su tensión, pero eso a mí poco me interesa y bebo un trago.
—El auto apenas tuvo daños Andrés y por lo que dices —miro a mi amigo —Ana no se rompió ni una uña, ¿en serio crees que se golpeó tan fuerte como para perder la memoria? —frunzo el ceño.
—¿Qué quieres decir Dom? —él sonríe negando.
—Que la mujer finge —me sirve otro trago y agradezco que al menos alguien más piense como yo —estoy seguro de eso, ambos conocemos a Anabelle muy bien, así que ten cuidado, algo planea —suspiro.
—Mis hijos están confundidos —murmuro mirando la bebida en mi vaso.
—¿Y quién no? Pero ella es buena actriz y lo sabes bien —asiento y miro a Dominic que juega con su vaso, él también es amigo de Ana, la conoce bien desde que era un niño así que supongo que sabe más sobre ella que yo mismo y por algo piensa de esta forma sobre ella.
—¿Pero por qué lo haría? —suelto en voz alta la única duda que tengo y mi amigo ríe.
—Eso debes descubrirlo tu Andrés.
—Parece de verdad otra persona —susurro sin tener idea como eso puede ser posible.
—Es la misma.
—Lo sé —aprieto fuerte mi vaso —cuando miro sus ojos lo sé, pero, pero a veces parece alguien más.
—A eso se le llama ser muy buena actriz Andrés —miro sus ojos —la mujer siempre te ha engañado hermano, es manipuladora, es inteligente y es mala, no olvides eso —me señala —Recuerda por qué te estabas divorciando de ella —asiento teniendo muy claro eso.
Entro a la casa encontrándome con todo en silencio y con calma camino hacia la habitación, al entrar, ella ya está despierta y acomoda cosas sobre la cama que al acercarme puedo verlo bien. Ana se detiene y me mira, sus ojos me escanean un poco y entonces sonríe triste.
—Pensé que estarías a mi lado cuando despertara —comenta y sus palabras me descolocan un poco, pero carraspeo.
—¿Qué haces? —señalo todo.
—La cabeza no deja de dolerme y estoy cansada de verme en todos lados —dice de forma rápida guardando las fotos, sus fotos dentro de una caja y observo la pared que ahora está en blanco —¿tú no? En cada espacio de esta casa hay una foto mía —masculla y parece incómoda.
—Eres modelo.
—Claro —ríe negando.
—Y yo fotógrafo —me mira rápido.
—¿Tomaste tú estas fotos? —respiro hondo acercándome más.
—Cada una de ellas y te encantaba verte —susurro sin decirle que al principio amaba tomar cada foto porque parecía que ella siempre me sonreía a mí.
—¿Te gusta hacerme fotos? —la miro cuando habla, su cercanía logra molestarme y doy un paso atrás.
—Es mi trabajo Ana —carraspeo —la cena está lista, te acompañaré al comedor.
—Ya sé donde queda —mis ojos se entrecierran.
—¿Cómo?
—Solo he caminado por toda la casa recogiendo fotos —sonríe un poco.
—Pues te espero abajo —voy hacia la puerta y salgo de la habitación con rapidez, pero no me dirijo hasta el comedor, sino a la cocina y al llegar me acerco a la empleada que está ahí.
—¿Preparaste el pastel que te dije? —ella me mira y asiente.
—Si señor, pero dijiste que le echáramos maní y la señora no puede comerlo —mira mis ojos y sonrío.
—No es para ella —miento con descaro —es para los niños, sé que mi esposa es alérgica —la empleada asiente —que preparen ya el comedor y lleven todo, hasta el pastel —me doy la vuelta y entonces salgo de la cocina sonriendo un poco, hoy probaré a Anabelle y veremos si sigue con su mentira o deja de hacerlo.