Voracidad

43. Almas pequeñas.

El tiempo del olvido se acerca para aquellos que no luchen con todas sus armas y todos sus recursos porque ya no hay más dudas ni perdón y la misericordia ha desaparecido.

Perdóname por todo esto, perdona a tu hija, por favor.

Mamá, lo siento, de verdad, no sé qué más decir o hacer para detenerla… ya no puedo.

Mamá… mamá… mamá.

Puedo sentirla, aquí dentro de mí, enredada en alguna parte importante, pero… lo siento, no puedo hacer nada.

No tengo fuerzas para pelear con ella y me duele, mamá, no sabes cuánto me duele.

Por favor, por favor, ayúdame, por favor.

Mamá… sálvame, por favor.

¡Detenla! ¡Haz que se detenga! ¡No, no, no!

Por favor, mamá, por favor.

Te odio, mamá, te odio.

Te odio… te odio.

La visión de sí misma acostada en una cama donde parecía estar consumiéndose y su vida parecía abandonarla con una rapidez vertiginosa la sacudió y por poco la despierta, porque estaba segura que esa no era ella, así que tal vez solo era una pesadilla sin ningún sentido.

El sonido de voces amortiguadas la hizo espabilarse lentamente hasta que finalmente pudo enfocar ese techo lleno de vitrales tan inconfundible, ella estaba metida en la piscina, invadiendo el espacio de Gatek, eso era algo inesperado pero entendible. Sentía que su cuerpo era recorrido con una fuerza inagotable y también había algo en su pecho que al fin se sentía completo, saciado de alguna forma. Todo al fin terminaría, esa larga búsqueda.

—Tú deberías regresar muchacho, me parece que esas restricciones te van a costar un precio muy alto —le decía su padre a Zem.

—No es nada, eso no es importante por ahora, lo que me preocupa es-

—Puedes estar tranquilo, mi hija estará bien, ella es fuerte.

¿Fuerte? Se preguntó ella y pensó en que tal vez se le veía de esa forma pero ella sabía que no lo era, la razón por la que estaba aún viva era por las personas que la amaba y porque era una aprovechada.

—Lo sé, a lo que me refiero es a cuando usted se vaya, me temo que tal vez ella no se pueda sobreponer lo suficientemente rápido —la voz preocupada de su Tándem la hizo sentir culpable.

Pensó en el hecho de que él regresaría, después de todo los Maestros tenían ciclos que cumplir, pero aún así había algo, como un presentimiento que le decía que eso no sería así y eso la preocupaba.

—Nixten Ángelus —susurró entre orgulloso y temeroso—. Ella es la hija de un Maestro, su mera existencia es una bendición y es por eso que a veces me pregunto si es real, si de verdad tengo una hija… cada vez que noto lo increíble que es eso mi felicidad es gigantesca y no dejo de decirme que ella es sangre de mi sangre. Es mi hija la que me demuestra con solo su existencia que Izard existe y que este puede ser misericordioso.

Del otro lado podía sentirlo a él, a su pareja y como algunas emociones se colaban hasta ella, pero muchas cosas seguían sin ser tan profundas porque ambos tenían barreras.

—Creo que entiendo muy bien lo que dices, después de todo, la naturaleza de nuestra vida se basa en servir a un solo propósito y es por eso que estamos condenados a la terrible soledad —había dolor en su voz y se preguntó cuánto tiempo estuvo esperando una unión que lo hiciera sentir parte de este mundo.

—Sí, muchacho, eso es cierto, pero henos aquí, descubriendo que el destino tenía algo más preparado para nosotros y que no es la soledad.

—Me parece una linda conversación entre familia, pero lamento interrumpir, es que quiero saber algo —dijo la sirena realmente intrigada.

—Bien, te escucho, quiero responderte mientras pueda.

—No eres gracioso y la verdad, ya sabes que nos volveremos a ver.

—Sí, nos volveremos a ver, después de todo el ciclo debe mantenerse —la voz de su padre solo confirmaba lo que ella sospechaba, que él no volvería.

—Bueno, corazón de fuego, mi pregunta es, de verdad estoy muy confundida, de antemano aclaro que sé todo el linaje que carga tu hija con ella pero aún así es extraño.

—Deja de darle vueltas.

—¿Por qué Nix está viva y cuerda todavía? Todo se ha estabilizado, su lobo y su magia se han vuelto uno solo con ella, sí yo no estuviera viendo esto te diría que es una locura, pero aún así no lo entiendo… es demasiado increíble.

—Eso es cierto, ¿puede nuestra unión cambiar en algo su destino? —cuestionó Zem.

—No, es cierto que puede ayudar, pero nada que modifique lo que realmente debería suceder —hizo una pausa pequeña—. Aunque este tema es muy desconocido aún todos los pocos datos que existen llevan a un solo camino; la locura.

—Eso lo hizo ella, sí, mi hija es… voraz e inteligente, como su madre, en realidad mucho más que ella —sonaba orgulloso y ella se dijo que él no debería estarlo, después de todo su familia se rompió por culpa de ella.

—¿Cómo? ¿Eso siquiera es posible? ¿Utilizó magia?

—No voy a justificarme, ni a ella, pero el destino y la vida que ha llevado mi hija la ha moldeado —dijo él y ella sabía que estaba justificandola, tratando de que ella no se viera tan mala a los ojos de esas personas cercanas—. Se ha convertido en lo necesario para poder tener una oportunidad de poder vivir.



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En el texto hay: fantasia, romance, magia

Editado: 04.10.2026

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