Regresaron a Draxcan cuatro días después, con Kael completamente recuperado físicamente, aunque cargando consigo una conexión con Lyssara que había alcanzado una profundidad considerablemente distinta a cualquier etapa anterior de su relación. El viaje de regreso desde el templo abandonado cerca de la frontera con Nomada había transcurrido en un silencio reconfortante, con ambos compartiendo la certeza silenciosa de haber cruzado un umbral que ya no admitía retroceso, y con el paisaje que atravesaban —colinas rocosas que cedían gradualmente hacia las llanuras cultivadas que rodeaban la capital— pareciendo, de algún modo, considerablemente más luminoso de lo que Kael recordaba del viaje de ida. Sin embargo, la calidez de aquellos días compartidos se disolvió rápidamente ante la realidad política que los esperaba en la capital: durante su ausencia, alguien —Kael sospechaba inmediatamente de Vycto, aunque sin pruebas concretas que lo confirmaran— había filtrado rumores considerablemente detallados sobre la verdadera naturaleza de la relación entre ambos hacia círculos senatoriales específicamente hostiles.
—Los rumores han circulado durante días —les informó Paul, apenas cruzaron las puertas del Distrito Imperial, con una expresión que reflejaba la gravedad considerable de la situación. El joven diplomático los esperaba en la entrada misma del distrito, evidentemente alertado por contactos que le habían informado sobre el inminente regreso del grupo, y su rostro, habitualmente sereno, mostraba las marcas del agotamiento acumulado durante días de vigilancia constante—. No solamente sobre su relación romántica, sino también sobre la naturaleza no completamente humana de Kael. Alguien ha estado compartiendo información considerablemente específica, información que solamente alguien con acceso directo a investigaciones confidenciales de la Corona podría poseer.
—Vycto —dijo Kael, con una certeza que trascendía la simple sospecha—. Está ejecutando exactamente la amenaza que insinuó durante nuestra última conversación.
—Los rumores mencionan detalles específicos que solamente aparecen en documentos que el Consejo Especial tuvo acceso durante sus investigaciones recientes —continuó Paul, mientras caminaban juntos hacia el castillo—. La mención del procedimiento realizado durante el nacimiento de Kael, la referencia específica a órganos Elemen implantados, incluso ciertos detalles sobre la línea de Seraphine que solamente aparecían en los registros más restringidos del archivo real. Alguien con autoridad considerable ha estado compartiendo información clasificada deliberadamente.
La confirmación llegó apenas dos días después, cuando Kestrel, aprovechando aquellos rumores con la misma habilidad estratégica que había demostrado durante conflictos anteriores, presentó formalmente ante el Senado una moción para investigar oficialmente «posibles violaciones a la Ley de Prohibición de Mezcla entre Razas» relacionadas específicamente con la capitana Lyssara Rosmar y el asistente real Kael Kraxter. La moción llegó respaldada por firmas de una docena de senadores, un número considerablemente mayor de lo que cualquier observador político habría anticipado considerando el debilitamiento reciente del bloque tradicionalista, y Kael comprendió, con una claridad amarga, que Vycto había estado cultivando silenciosamente apoyos adicionales durante semanas, esperando precisamente el momento en que aquella moción pudiera presentarse con máxima efectividad.
—Senadores, la ley existe precisamente para proteger la integridad de nuestras distintas razas, evitando complicaciones genéticas y mágicas impredecibles que las uniones entre naturalezas fundamentalmente incompatibles podrían generar —argumentó Kestrel, con una elocuencia calculada que Kael reconoció de confrontaciones anteriores. Su voz resonaba en la cámara con la precisión de quien ha ensayado cada inflexión, cada pausa calculada—. Si los rumores que circulan actualmente resultan ciertos, si el joven Kraxter efectivamente posee naturaleza Elemen no divulgada públicamente, entonces su relación con la capitana Rosmar representa una violación directa de esta legislación fundamental.
Airoon, presente durante aquella sesión con una expresión que ocultaba considerablemente la furia genuina que sentía ante aquella maniobra política evidente, intervino con la autoridad que su posición todavía le otorgaba.
—Senador Kestrel, cualquier investigación sobre la vida privada de mis colaboradores más cercanos requiere considerablemente más que simples rumores sin fundamento verificable.
—Con todo respeto, Majestad, la naturaleza de estos rumores, considerando su origen y especificidad, sugiere considerablemente más que simple especulación infundada. —Kestrel sostuvo su posición con una confianza evidente—. Propongo formalmente que el Senado convoque a ambos individuos para una audiencia pública donde puedan responder directamente a estas acusaciones.
El debate se extendió durante horas, con las cinco familias tomando posiciones que reflejaban exactamente sus divisiones internas previamente establecidas: Ysolde Reichmer argumentando enérgicamente contra cualquier persecución basada en rumores sin fundamento sólido, mientras Bertrand, más cauteloso, se mantenía notablemente silencioso, y Kael percibió en la postura tensa del senador la evidencia de una lucha interna entre su cautela política habitual y la presión creciente de su hija para tomar una posición más firme; Renata Quzker, sorprendentemente, expresó reservas considerables sobre el precedente que establecería investigar relaciones privadas basándose exclusivamente en especulación pública, un gesto que Kael interpretó como una posible apertura hacia una alianza más sólida con la Corona; y los Llucket, presentes aquel día a través de Silvano, permanecieron con una postura ambigua que sugería cálculo político más que convicción genuina, aunque Kael notó, en la expresión del anciano guardián, una tensión adicional que sugería que su postura pública no reflejaba completamente sus convicciones privadas.