La revelación pública sobre la ascendencia de Kael, lejos de disiparse gradualmente como cualquier escándalo cortesano ordinario, continuó generando ondas expansivas a través de toda la estructura política de Draxcan durante los días siguientes, y fue precisamente aquella inestabilidad prolongada la que Vycto Lasmec, con la paciencia calculadora que lo había caracterizado durante meses de maniobras cuidadosas, decidió finalmente explotar de manera decisiva. Los pasillos del Senado, que durante semanas habían vibrado con rumores y especulaciones sobre el joven archivero convertido en figura central de un conflicto ancestral, se transformaron en un hervidero de alianzas renovadas, lealtades cuestionadas, y negociaciones nocturnas que ninguno de los protagonistas de aquella historia podía ya controlar completamente.
Fue Paul quien trajo la primera señal de alarma, irrumpiendo en la biblioteca privada del ala real apenas cuatro días después de la audiencia pública, con una expresión que Kael reconoció de inmediato como portadora de noticias considerablemente graves.
—Hendrick Guzther ha cambiado de posición —informó, sentándose frente al grupo reunido con la respiración aún agitada por la carrera a través del castillo—. Después de meses manteniendo distancia respecto a Vycto tras la ruptura forzada por Aldric, ha comenzado a reunirse nuevamente con él, en secreto, según mis propias fuentes dentro de su propia casa.
—¿Por qué revertiría esa decisión ahora? —preguntó Kael, con una inquietud creciente.
—Presión financiera considerable, según entiendo. —Paul consultó sus notas, extendiendo sobre la mesa una serie de documentos que había reunido durante las últimas horas—. La reciente inestabilidad política generada por la revelación pública sobre tu naturaleza, Kael, ha afectado significativamente la confianza comercial en varios contratos internacionales que la familia Guzther mantenía con Salamer y Dacmek. Aparentemente, Vycto le ha ofrecido a Hendrick una solución considerablemente atractiva a esos problemas financieros, a cambio de su apoyo renovado.
—¿Qué clase de solución? —preguntó Talaida, inclinándose sobre las notas con su habitual atención analítica.
—No lo sé con certeza todavía. Pero sospecho que involucra recursos considerables del propio Consejo Especial de Seguridad Interior, posiblemente incluso apoyo directo para restablecer las rutas comerciales que la familia había perdido tras la ruptura anterior.
Aldric Guzther, buscando desesperadamente a Paul aquella misma tarde, confirmó las peores sospechas del grupo con una angustia evidente que reflejaba el conflicto interno considerable que aquella situación generaba en él. Los dos jóvenes se encontraron en el mismo café discreto del Distrito Humano donde habían sostenido conversaciones anteriores, un establecimiento modesto cuyas mesas de madera desgastada y clientela habitual de comerciantes menores ofrecían la privacidad que ambos necesitaban para discutir asuntos que trascendían considerablemente cualquier conversación ordinaria.
—Mi padre ha decidido apoyar formalmente al Consejo Especial en cualquier iniciativa futura relacionada con Kael —informó Aldric, con una voz que apenas lograba mantener la compostura—. Intenté persuadirlo de reconsiderar, pero está convencido de que su alianza renovada con Vycto representa la única manera de proteger la estabilidad financiera de nuestra familia ante la crisis actual.
—¿Qué exactamente le ha prometido Vycto? —preguntó Paul.
—Protección legal contra cualquier investigación futura relacionada con el contrabando de piedras de resonancia que descubrimos meses atrás, junto con contratos comerciales exclusivos con territorios controlados directamente por el Consejo Especial. —Aldric se pasó una mano por el rostro, con un agotamiento evidente—. Y algo más, Paul. Algo que me preocupa considerablemente más que cualquier consideración comercial.
—¿Qué es?
—Mi padre mencionó, durante una conversación privada que escuché accidentalmente, que Vycto planea presentar formalmente una nueva legislación ante el Senado, diseñada específicamente para otorgar al Consejo Especial autoridad directa sobre «individuos de naturaleza mágica ambigua o recientemente descubierta», una categoría que, evidentemente, incluiría directamente a Kael.
Aquella información, compartida de inmediato con Airoon y el resto del grupo, confirmó exactamente el temor que había comenzado a formarse desde la propia audiencia pública: Vycto, lejos de considerar aquella revelación como un obstáculo para sus planes, había reconocido en ella una oportunidad estratégica considerable para justificar formalmente la expansión de su propia autoridad.
—Necesitamos anticipar esta legislación antes de que la presente formalmente —dijo Airoon, con una determinación evidente, tras escuchar el informe completo de Paul y Aldric—. Si logra obtener el apoyo suficiente en el Senado, considerando la inestabilidad política actual generada por la revelación reciente, podría consolidar autoridad legal directa sobre Kael de una manera que resultaría considerablemente más difícil de revertir posteriormente.
—¿Qué familias respaldarían esa legislación? —preguntó Talaida.
—Los Guzther, evidentemente, tras el acuerdo reciente que Aldric describe. —Paul consultó sus notas con una expresión sombría—. Y sospecho que los Quzker, considerando la conexión previamente establecida entre Teodor y Vycto, aunque Renata continúa mostrando reservas considerables sobre involucrarse demasiado directamente en esta disputa política.
—¿Y los Reichmer? —preguntó Kael.
—Bertrand se encuentra bajo presión considerable desde múltiples direcciones. —Paul eligió sus palabras con cuidado—. Ysolde continúa oponiéndose firmemente a cualquier expansión del poder de Vycto, pero Bertrand enfrenta amenazas renovadas contra sus intereses comerciales si continúa respaldando a la Corona en esta disputa particular. La alianza con los Chimer que facilitamos meses atrás ha ayudado considerablemente, pero Bertrand continúa siendo, en el fondo, un hombre que prioriza la supervivencia de su propia familia por encima de cualquier consideración política más amplia.