¿y si tu amor fuera como la nieve?

Capítulo 1

El COMIENZO DE TODO

Holaaa me llamo Mila, tengo veintitrés años, aunque dentro de una semana cumpliré veinticuatro. ¡Qué emoción! No sé por qué, pero este cumpleaños se siente diferente. Quizá porque tengo la sensación de que estoy a punto de comenzar una nueva etapa de mi vida, una de esas que todavía no sabes cómo van a terminar, pero que te mueres de ganas por descubrir.

Últimamente he estado pensando en hacer un viaje a Finlandia. Sí, ¡FINLANDIA! Todavía me cuesta creer que de verdad esté considerando hacerlo.

Nací en Italia, un país que siempre me ha parecido sacado de una película romántica, pero cuando era muy pequeña mis padres se mudaron conmigo a España. Así que, aunque Italia forma parte de mi historia, España es el lugar al que llamo hogar. Aquí crecí, hice amigos, viví mis primeras aventuras y construí casi todos los recuerdos que guardo con cariño.

Sin embargo, desde hace tiempo tengo ganas de conocer un lugar completamente diferente. Quiero ver paisajes nuevos, caminar por calles desconocidas, probar comidas que nunca he probado y, sobre todo, hacer algo por mí misma.

Y Finlandia parece el lugar perfecto.

Me imagino caminando por sus calles cubiertas de nieve, con un abrigo enorme, las manos escondidas en los bolsillos y la nariz roja por el frío. Quiero ver esos bosques interminables, los pequeños cafés iluminados con luces cálidas y, si tengo suerte, las auroras boreales.

Aunque, siendo sincera, probablemente termine quejándome del frío a los diez minutos de salir del hotel.

Me reí sola al imaginarlo.

—Mila, cariño, ¿se puede saber de qué te ríes? —preguntó mi madre desde la cocina.

—¡De nada! Bueno, sí… ¡Creo que voy a viajar a Finlandia!

Hubo unos segundos de silencio.

—¿A Finlandia? —repitió, asomándose por la puerta—. ¿Y desde cuándo tienes pensado hacer eso?

—Desde hace un tiempo. Bueno, en realidad llevo semanas imaginándomelo, pero ahora creo que quiero hacerlo de verdad.

Mi madre me miró con esa expresión suya que mezclaba sorpresa, ternura y un poquito de preocupación. La conocía demasiado bien. Seguramente ya estaba pensando en todas las cosas que podrían salir mal, mientras yo solo podía imaginar todas las que podrían salir bien.

—¿Y te irías sola?

Me encogí de hombros.

—Creo que sí.

Lo dije con una seguridad que no estaba del todo segura de sentir.

La verdad era que nunca había hecho un viaje así. No uno en el que dependiera únicamente de mí, de mis decisiones y de mis ganas de descubrir el mundo. Pero quizá eso era precisamente lo que necesitaba.

Una aventura.

Una historia nueva.

Algo que, al recordarlo dentro de unos años, me hiciera sonreír.

En ese momento no tenía ni idea de que Finlandia terminaría significando mucho más que un simple viaje. No sabía que, entre paisajes blancos, noches interminables y calles desconocidas, conocería a alguien capaz de cambiar mi manera de entender el amor.

Mucho menos imaginaba que un lugar tan hermoso podría guardar uno de los recuerdos más dolorosos de mi vida.

Pero supongo que así comienzan las historias importantes.

Sin advertencias, Sin saber qué nos espera.

Y a veces, sin imaginar que la persona que un día nos hará sentir el corazón más cálido del mundo será también la que nos enseñará lo que se siente cuando se congela.



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En el texto hay: desamor, amor, alegrías y tristezas

Editado: 16.10.2026

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